¿Es ilegal preguntar si usted es ciudadano de Estados Unidos?

Los izquierdistas y liberales festejaron el reciente fallo de la Corte Suprema sobre la pregunta de ciudadanía en el censo de 2020. La pregunta en mención se refería al estado legal de las personas que residen en los Estados Unidos. La pregunta fue propuesta por el presidente Trump para conocer la composición de los residentes que viven en el país.

Cinco jueces liberales votaron en contra de la propuesta, y cuatro jueces conservadores votaron a favor de la misma.

La Corte Suprema falló en contra de la propuesta porque el gobierno no dio una razón adecuada para agregar dicha pregunta. Según los jueces, la razón del Secretario de Comercio Wilbur Ross para incluir la pregunta parecía artificial. El Departamento de Comercio tendrá que proporcionar “información adicional” antes que se haga una decisión final, escribió el juez Roberts.

La Corte sostuvo que no existió violación de La Cláusula de Enumeración de la Constitución y que no hubo ninguna violación de La Ley del Censo.

La Constitución exige una “enumeración real” cada década y la prioridad de los censos, como lo indicó Karen Dunn Kelley, subsecretaria de asuntos económicos en el Departamento de Comercio, es la obtención de información precisa y completa.

Los datos del censo se utilizan para la aplicación de la Ley de Derechos Electorales y la distribución de fondos federales, entre otros fines. Esta información es tan importante que las Naciones Unidas recomienda que los países miembros hagan una pregunta de ciudadanía en las encuestas del censo.

En Estados Unidos el Art. I, Sec. 2, Cl. 3 de la Constitución le al Congreso el poder de conducir la “enumeración”, o censo del país.

Para los opositores de Donald Trump, preguntar si alguien es ciudadano es sinónimo de racismo. Parece mentira, pero es verdad. Obviamente, La Corte Suprema no bloqueó la pregunta por considerarla un acto de racismo.

Los izquierdistas y liberales también consideran que incluir en el censo una pregunta de ciudadanía podría rediseñar los distritos electorales y favorecer a los candidatos conservadores en las elecciones de 2020.

Es obvio, el rechazo a la pregunta del censo parece obedecer a un temor político electoral y no necesariamente a una ilegalidad de la pregunta por si misma. Cabe preguntar algo: ¿Qué tiene de malo decir si uno es o no ciudadano de los Estados Unidos?

Manifestantes protestan en Washington, D.C. sobre la pregunta de ciudadanía en el censo 2020

Es verdad, la motivación del presidente Trump al agregar la pregunta en mención es saber quién es y quien no es ciudadano de los Estados Unidos. Por otro lado, la motivación de los opositores es evitar la posibilidad de un resultado adverso en las próximas elecciones presidenciales.

En cualquier censo y en cualquier país del mundo preguntar si un residente es ciudadano no es sinónimo de racismo o discriminación. La crítica a la pregunta de ciudadanía es otra táctica de la izquierda no sólo para criticar al presidente, pero también para obtener ventajas políticas mediante el voto ilegal de millones de indocumentados que actualmente viven en EEUU.

La pregunta de ciudadanía en el censo no es ilegal. De hecho, La Corte Suprema no la bloqueó por ser ilegal. La razón, como lo mencioné arriba, fue porque el gobierno de Trump no dio una razón adecuada para agregarla en el censo.

En este punto surgen tres interrogantes:

¿Que otra razón debe agregar un presidente para hacer tal pregunta?

¿Conocer si las personas que viven en el país son ciudadanos de EEUU no es una razón suficiente?

¿Es incorrecto que un país obtenga información precisa sobre la población de ciudadanos y extranjeros residentes en dicho país?

La pregunta es inconveniente para las aspiraciones electorales de los demócratas; quienes, según algunos analistas políticos, promueven y defienden el voto de  inmigrantes ilegales.

Muchos de los oponentes a la propuesta de Donald Trump desconocen q ésta pregunta se ha hecho en EEUU, en una forma u otra, por casi 200 años. Thomas Jefferson fue el primer presidente que propuso la pregunta de ciudadanía en 1800. La pregunta fue añadida al censo de 1820 y se refería al “número de extranjeros no naturalizados”.

La pregunta del censo fue un cuestionario estándar hasta 1950. Después, por razones que no están claras, el censo omitió la pregunta en 1960, excepto para los residentes de Nueva York y Puerto Rico.

Desde 1970 hasta el año 2000, el censo de Estados Unidos usó dos formas o cuestionarios distintos. El cuestionario corto que se enviaba aproximadamente al 80 % de la población y que no preguntaba sobre la ciudadanía; y el cuestionario largo que se enviaba al 20 % restante y que si preguntaba sobre la ciudadanía. En el año 2000 el cuestionario largo fue abolido; por lo tanto en el 2010 sólo se usó el cuestionario corto.

A partir de entonces La Oficina del Censo comenzó a usar otro cuestionario para recoger la mayor parte de los datos, incluyendo información sobre la ciudadanía. El nuevo programa se llama Encuesta de Comunidad Estadounidense (American Community Surveillance, o ACS, por sus siglas en Inglés). Este programa inició la colección anual de datos, en lugar de una vez por década. El ACS todavía está en uso. Técnicamente La Oficina del Censo nunca paró de hacer la pregunta de ciudadanía; sin embargo, desde el año 2000 sólo ha hecho la pregunta a 3,5 millones de hogares (2.6 por ciento de la población) por año.

Desafortunadamente, algunos demócratas ignoran la historia e importancia de la pregunta del censo. El ex Fiscal General de la administración Obama, Eric Holder, y el Fiscal General de California, Xavier Becerra, afirmaron que la pregunta es “irresponsable e inconstitucional”. ¿Bajo qué parámetros la pregunta es irresponsable o inconstitucional?… Ninguno. Honestamente, dudo que Holder y Becerra hubieran hecho está comentario si el partido demócrata no necesitará el voto hispano.

Tres hechos innegables rodean la controversia de la pregunta de ciudadanía: Primero, la pregunta es legal y constitucional. Segundo, la mayoría de las personas que actualmente viven en Estados Unidos no responden a la pregunta de ciudadanía. Tercero, el presidente Trump, al igual que sus predecesores, tiene el derecho a incluir en el censo la pregunta de ciudadanía.

Desafortunadamente, la falta de conocimiento de la historia del censo, de la Constitución de Estados Unidos y la politización de la pregunta ha llevado a algunas personas a pensar que la decisión del presidente Trump es ilegal, racista e inconstitucional. La verdad es totalmente distinta.

Después de la decisión de la Corte Suprema, Donald Trump decidió omitir la pregunta del censo 2020. De hecho, el Departamento de Justicia ordenó comenzar a imprimir el material del censo sin incluir la pregunta de ciudadanía.

“Respeto la decisión de La Corte Suprema, pero estoy fuertemente en desacuerdo”, afirmó el Secretario de Comercio Wilbur Ross, quien supervisa el censo en EEUU.

Por su parte, el presidente Trump dijo: “Se puede preguntar cualquier cosa pero no si alguien es o no ciudadano de Estados Unidos”.

El presidente Trump critica la decisión de La Corte Suprema en un mitín político

“Es un momento muy triste cuando la Corte Suprema no permitirá una pregunta en el censo 2020 si alguien es ciudadano de los Estados Unidos. He pedido al Departamento de Comercio y el Departamento de Justicia hacer lo que sea necesario para llevar esta pregunta vital y este caso a una conclusión exitosa”, añadió Trump en un mensaje de Twitter.

La decisión de los 5 jueces liberales de La Corte Suprema fue una victoria no sólo para las personas que viven en EEUU y que no desean dar a conocer su estado de ciudadanía, pero también para aquellos que promueven esta actitud.

Termino con otra pregunta: ¿Cualquiera que sea el lugar donde usted vive, está usted de acuerdo que el presidente no pueda preguntar si alguien es o no ciudadano de su país?

Juan Torres – LibertadUSA