Para verdades ambientales, el tiempo

Emblema de la ONU

Hace ya varias décadas leíamos y escuchábamos predicciones “catastrofistas” referentes al ambiente y sus consecuencias sin fundamentos científicos, a continuación, citaremos algunos ejemplos de lo que se ha afirmado a través del tiempo. La verdad es que ni una sola de esas predicciones de los últimos años resultó verdadera.

Veamos, en 1970 se afirmaba que la temperatura sería 4 grados más fría para 1990 y 11 grados más fría para el año 2000, que la civilización podría terminar en 15 o 30 años, que la población excedería en cualquiera de los pequeños incrementos que se hiciesen en los suministros de comida, también se decía que en una década las personas que vivan en asentamientos urbanos deberán usar máscaras de gas para sobrevivir a la contaminación del aire porque sería tanta, que bloqueará la mitad de la luz solar.

De la misma manera se afirmaba que tener hijos sería un crimen, que entre 100 a 200 millones de personas se morirían de hambre en la siguiente década, que para el año 2000 no habría petróleo y que los peces se sofocarían.

Pasaron los años y las predicciones se hicieron más “catastrofistas”, ambientalistas irresponsables como el expresidente de los EEUU Al Gore decían hace una década entre otras cosas que: 1) El Calentamiento Global era antropogénico, 2) El uso de combustibles fósiles produce el Calentamiento Global, 3) El CO2 es malo para el ambiente, 4) El Ártico se descongelaría en muy pocos años, 5) Los osos polares estaban desapareciendo, 7) El nivel del mar subiría hasta siete metros, 8) En el 2015 los niños en Europa no volverían a ver la nieve, 9) La migración producto del Calentamiento Global alcanzaría los 50 millones de personas por año.

Para verdades ambientales, el tiempo, las equivocaciones y el timo de algunos se cae por su propio peso, el tiempo pasa y las predicciones hechas por los ambientalistas fundamentalistas dominados por políticos comunistas y progres de la ONU que han alterado los informes de los científicos para sus propios propósitos.

Nunca se ha probado a ciencia cierta que el hombre es el culpable del calentamiento global, hace más de 20 años no hay aumento de temperatura global, no observamos ni por asomo que la Estatua de La Libertad esté con el agua gasta el cuello, por el contrario, ese símbolo de libertad erigida en una de las ciudades más importantes del mundo la vemos casi al mismo nivel del agua que cuando se colocó, tampoco vemos kilómetros de costa arrasadas por las inundaciones a causa del deshielo, el Ártico continúa allí, la población de los osos polares aumenta, los glaciares no han desaparecido y el planeta sigue girando como lo ha hecho por miles de años.

Y, contrario a muchas de las afirmaciones “catastrofistas” mencionadas anteriormente, la expectativa de vida se ha incrementado en el mundo más de un 30%, la pobreza extrema se ha reducido por mucho, los índices de polución del aire han caído estrepitosamente, el alimento se incrementó de 2300 calorías a 2800 calorías, los EEUU es el mayor productor de petróleo del mundo, lo que evita que la OPEP suba los precios como les venga en gana, el nivel de escolaridad se ha incrementado en un 11,5% y el conocimiento se ha disparado a límites insospechados gracias a las nuevas tecnologías.

Cerrando este comentario, nos encontramos con la última y nueva bandera ambientalista “catastrofista” salida de la ONU (Tema que comentaremos en otra oportunidad). La Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), publicó recientemente un informe que asegura que “Un millón de los ocho millones de especies del planeta están en peligro de extinción por culpa de los seres humanos”.

Un millón de especies podrían extinguirse por culpa de los humanos, advierte reporte

Veremos que van a decir los científicos escépticos que revisarán el informe sobre estas posiciones “catastrofistas”, estamos seguros de que esta nueva bandera ambientalista fatalista y “catastrofista” es más de lo mismo.

Carlos Vilchez Navamuel – La Nueva Nación