El nuevo plan de inmigración de Trump… y la reacción de los demócratas

El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump

El periódico Washington Post reportó el jueves pasado que la administración Trump estaba considerando enviar inmigrantes ilegales a las ciudades santuario como una medida de “retaliación política”.

Donald Trump no desmintió el reporte del Washington Post; al contrario, el presidente dijo que el plan estaba bajo “fuerte consideración”.

“Debido a que los demócratas no están dispuestos a cambiar nuestras peligrosas leyes de inmigración; estamos, de hecho y como se informó, dando fuertes consideraciones para ubicar inmigrantes ilegales en ciudades santuario solamente”, escribió Trump en Twitter.

El presidente dijo que la reubicación de los inmigrantes ilegales en estos barrios debe “alegrar a la izquierda radical”.

En EEUU hay más de 200 ciudades y condados considerados “santuario”. Los municipios de estas localidades se niegan a cooperar con las autoridades federales. Sus leyes no sólo prohíben arrestar a los indocumentados, pero tampoco reportan los casos a las autoridades de inmigración. Miles de inmigrantes ilegales en estas ciudades permanecen en EEUU sin ser deportados.

Las ciudades santuario en su mayoría están lideradas por demócratas liberales que se oponen a las políticas de inmigración del presidente. Según un reporte del Centro de Información de Registros en la Universidad de Syracuse, los indocumentados en estas ciudades tiene un 20% menos de probabilidades de ser arrestados comparado con ciudades que no tienen tales políticas migratorias.

De acuerdo a los datos del Centro de Estudios de Inmigración, el número de ciudades santuario en EEUU aumentó durante la administración del presidente Obama. Entre las principales ciudades santuario están Nueva York, San Francisco y Chicago.

Rick Scott, senador republicano por Florida, dijo recientemente que las ciudades santuario muestran “desprecio por la ley”.

Para los opositores del gobierno, el plan de Trump de reubicar ilegales a las ciudades santuario es una venganza contra los demócratas. Por su parte, el presidente dice que tiene el “derecho legal absoluto de transferir inmigrantes ilegales detenidos a las ciudades santuario”.

“No se puede exagerar el grado de cinismo y crueldad de la administración”, afirmó Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes. Ashley Etienne, la portavoz de Pelosi, dijo que “usar seres humanos incluyendo niños pequeños como peones para perpetuar el miedo y demonizar a los inmigrantes es despreciable, y en algunos casos criminal”.

El demócrata Jerry Nadler, quien es el presidente del Comité Judicial de La Cámara de Representantes describió el plan de Trump como “otro maluso del poder presidencial”.

Desde que Donald Trump asumió la presidencia, el gobierno ha enfrentado con seriedad y determinación la crisis migratoria que el país vive; sin embargo, los demócratas se han opuesto continuamente a las medidas adoptadas o sugeridas por el mandatario. De hecho, durante los dos primeros años de la administración actual, los demócratas no han mostrado ningún interés en solucionar la crisis migratoria. Según Trump, ellos están más preocupados por los inmigrantes ilegales que por los ciudadanos estadounidenses.

Los demócratas no apoyaron el plan de DACA del presidente, las deportaciones de los inmigrantes ilegales, la construcción del muro fronterizo, la desfinanciación de las ciudades santuario, el presupuesto federal para afrontar la crisis migratoria o el programa de asilos con el gobierno mexicano.

El presidente Trump durante una visita a la frontera de EEUU y México

No obstante el tráfico de drogas y personas, el crimen y las consecuencias económicas, para los críticos del gobierno no existe crisis migratoria en la frontera sur del país. Aún más, de acuerdo a ciertos opositores del presidente, la crisis de inmigración de EEUU es  algo fabricado por Trump.

Para algunos, la posición de Donald Trump es extrema. Para otros, es necesaria. El presidente sabe que los demócratas no cambiarán y que debe buscar otras alternativas para solucionar la crisis migratoria.

Las opciones se están agotando y el presidente está frustrado por la falta de cooperación de los demócratas. Trump se ha visto forzado a considerar algo que quizás nunca lo pensó. La amenaza de la administración parece real. El mandatario dijo que piensa enviar indocumentados a las ciudades santuario lideradas por los demócratas – si ellos no cambian las leyes existentes de inmigración y asilo-.

“California sin duda está siempre diciendo que quiere más gente en sus ciudades santuario. Bien, les daremos más personas, podemos darles muchas. Les podemos dar un suministro ilimitado. Siempre parece que tienen los brazos abiertos. Vamos a ver si tienen los brazos abiertos”, dijo Trump.

“Las leyes antiguas y horribles hacen imposible detener a ilegales más de 20 días. Las leyes actuales de asilo son absolutamente locas”, añadió el mandatario.

El distrito de Nancy Pelosi, San Francisco, es una de las ciudades santuario donde el presidente piensa reubicar a los inmigrantes ilegales.

La pregunta es simple. ¿Si los liberales y opositores del gobierno están de acuerdo con la inmigración ilegal porqué protestan y rehusan aceptar más ilegales en las ciudades santuario? Barack Obama transfirió miles de inmigrantes ilegales desde la frontera  sur al interior del país; ¿porqué Donald Trump no puede hacer lo mismo?

Es hipócrita que los demócratas tilden de criminal al presidente mientras rehusan llamar crimen al hecho de entrar ilegalmente a otro país. Así mismo, es irónico e incomprensible que hablen de derechos humanos; mientras ignoran los crímenes, secuestros y violaciones de menores asociados a la inmigración ilegal en la frontera sur de EEUU.

El gobierno aún no ha tomado la decisión final. La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, recientemente aseguró que “no es la situación ideal”, pero que la “opción está sobre la mesa”.

Juan Torres – LibertadUSA