PRIORIDADES INTERNACIONALES DE LOS ESTADOS UNIDOS

Donald Trump, presidente de Estados Unidos.

“¿Quién llegó primero el huevo o la gallina?” (Popular conseja del idioma castellano).

Hace cerca de cuarenta años, cuando contaba con la energía, agilidad y juventud necesarias para escalar las montañas de California en busca de “venado mulo” (“mule deer”), uno de mis más viejos compañeros de caza, un ingeniero nicaragüense empleado de “Bechtel” quien eventualmente emigraría a Texas y cuya pista perdí, me contó la siguiente anécdota. Había en nuestro grupo de cazadores un agente de seguridad de origen mejicano, quien siempre portaba una pistola cal .45. No sé si se quitaba el arma para darse una ducha, dormir o atender otras necesidades periódicas. Lo que garantizo es que nunca lo vi sin ella. Para el guardajurado su pistola era como una especie de “detente”, en una época en que no era tan difícil como ahora obtener permiso para portar un arma en California.

En una partida de caza de la que no participé, unos dos o tres cazadores de nuestro grupo subía una ladera de Mammoth Lakes rastreando una pequeña manada de “Mules”, entre la que había por lo menos un macho. A pesar de que todas las precauciones habían sido tomadas, como asegurar que el viento lo tenían siempre en la cara, por alguna razón los benditos venados se alejaban hacia el noreste. ¿Por qué?

De repente encontraron la causa: ¡un coyote! La fiera rastreaba la manada desde el suroeste y los cazadores desde el sur. Por supuesto, para los cazadores, eliminar la competencia era la prioridad y el guardajurado se ofreció como voluntario para deshacerse del molesto competidor.

Experto rastreador, después de algún tiempo subiendo una colina cubierta de nieve vio la silueta del coyote bien clara sobre la cumbre de la colina. El plomo de .303 hizo su tarea y el animal rodó al otro lado de la cumbre. El cazador al llegar a ella se dio cuenta demasiado tarde que esa ladera estaba soleada. El mejicano resbaló en la nieve parcialmente derretida.

El dichoso coyote murió con la boca abierta y estaba atrapado entre dos piedras con los ojos también abiertos como si estuviera vivo y esperando al “cuate” para almorzar. El aterrado guarda con su rifle aún en bandolera, echó mano a la .45 descargándole todos los plomos del magazine a boca de jarro, mientras le gritaba: “¡Chinga a tu madre!”

Al final del día los cazadores regresaron con dos buenos “mulitos” e imagino que comieron venado hasta satisfacerse. Tuvieron éxito porque atendieron sus intereses en orden de prioridad. No se desraíza un árbol cortándole las ramas.

También viene a mi mente un ensayo del distinguido escritor Ramón Vasconcelos. Era una elegía al deceso de su amigo el Dr. Martínez Cañas, eminente Cardiólogo de fama internacional. El título de ese trabajo era “El Calumniado Corazón” y su tema, la opinión facultativa de Martínez Cañas sobre la causa de muchas afecciones aparentemente originadas en el corazón y las arterias que lo rodean.

De acuerdo a Martínez Cañas muchos trastornos del sistema nervioso, no solamente se mimetizan como cardiovasculares, sino que llegan a afectar con el tiempo a ese sistema. Como que hace tantos años que leí ese extraordinario ensayo, no recuerdo si en su conversación fue Vasconcelos o el Dr. Martínez Cañas quien trajera a colación la tragedia de Shakespeare, “Otelo”. En ella el personaje principal, un moro enloquecido de celos, termina asesinando a su fiel esposa Desdémona. Otelo es sin dudas el autor físico del crimen, pero es su falso amigo, el rechazado e insidioso Yago, el propiciador intelectual del mismo.

Estas anécdotas tan diferentes como reales las traigo a colación, como alegorías para enfatizar el agudo problema que enfrenta la administración de Trump con Venezuela. Se trata de una crisis cuya verdadera raíz no está en Caracas, sino en La Habana. No soy vidente y ojalá esté totalmente despistado en este tema, pero no veo resolución final si no es eliminada la satrapía cubana. Esa debe ser la prioridad de Washington.

A la Habana fue el Antropomorfo Llanero Chávez a pedir ayuda militar y e inteligencia de su padre putativo, Fidel Castro. Lo hizo desde que necesitó de ella para consolidar su poder totalitario. Quien tenga la menor duda que el gorila adiposo y retardado Maduro está protegido por una guardia pretoriana de miles de castristas cubanos, simplemente no vive en el planeta Tierra. Esos canallas reciben sus órdenes de La Habana, no de Miraflores.

Por eso es que el más probable talón de Aquiles internacional del Presidente Trump, puede que no sea Irán, Rusia, China o la Corea del gordito con el pelado de “Peeky Blinders”, sino Caracas. Es un millón de años luz más importante eliminar de raíz la dinastía castrista que jugar a la carta del Presidente Juan Guaidó. Establecer un bloqueo naval y aéreo de Venezuela, interceptando toda comunicación con Cuba sería tarea simple para las armas de Estados Unidos. La ventaja estratégica de enfrentar una sola costa no debe ser desdeñada.

¿Que la llamada “Comunidad Internacional” pondría el grito en el cielo acusando a Washington de agresión militar? Eso es nada nuevo. Lo hacen desde que el espía soviético Alger Hiss redactara la llamada “Carta de Naciones Unidas” Esperamos a que se pongan roncos.

Trump debió resolver ese problema durante el año 17, cuando aún mantenía una mayoría muy amplia en el congreso. Porque las prioridades también varían con el tiempo y una acción bélica tal como esa requiere constitucionalmente la venia de ese organismo legislativo.

Hugo J. Byrne – La Nueva Nación