Las raíces marxistas de ‘Medicare para todos’

El senador Bernie Sanders habla durante un acto sobre cobertura médica en la Convención 2017 de la Asociación de Enfermeras de California/Comité Organizador Nacional de Enfermeras en San Francisco, California, el 22 de septiembre de 2017. (Justin Sullivan/Getty Images)

Comentario

Cuando la congresista demócrata por Washington, Pramila Jayapal, anunció el lanzamiento de la resolución H.R.1384, “Medicare para todos”, en los escalones del Capitolio el 27 de febrero de 2019, fue un gran paso hacia un Estados Unidos socialista.

Jayapal estaba rodeada de más de 100 simpatizantes, muchos de ellos de grupos como la Enfermeras Nacionales Unidas, el Centro para la Democracia Popular, Nuestra Revolución, la Coalición de Mujeres Sindicalistas y la Campaña de Trabajo para el Pagador Único.

Lógicamente, todas las organizaciones representadas están controladas, o al menos fuertemente influenciadas, por la organización marxista más grande de Estados Unidos, los Socialistas Demócratas de Estados Unidos (DSA, por sus siglas en inglés), que pueden reclamar con toda la razón el crédito por el movimiento socialista de pagador único eufemísticamente conocido como “Medicare para todos”, que ahora está alcanzando su punto máximo en todo Estados Unidos.

Durante décadas, incluso la mayoría de los representantes demócratas evitaron cualquier mención a una cobertura médica administrada por el gobierno. Pero ahora, más de 100 congresistas demócratas han firmado un proyecto de ley que eliminaría la industria de la cobertura médica privada y le daría al gobierno federal un control casi total sobre la cobertura médica de cada ciudadano estadounidense.

¿Qué pasó para que ocurriera un cambio tan masivo?

Quentin Young

Todo esto llevó mucho tiempo en desarrollarse. Las raíces de la resolución H.R.1384 se remontan a la década de 1930 en South Side, Chicago, cuando un joven estudiante de Hyde Park High School llamado Quentin Young se unió por primera vez a la Liga de Jóvenes Comunistas.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Young se graduó de la Escuela de Medicina Northwestern e hizo su residencia en el Hospital del Condado de Cook en Chicago. Young se unió a la Asociación Médica Americana y fue presidente del Departamento de Medicina Interna del Condado de Cook, donde ayudó a establecer el Departamento de Medicina Ocupacional. Más tarde, Young se convirtió en profesor clínico de Medicina Preventiva y Salud Comunitaria en el Centro Médico de la Universidad de Illinois y médico de cabecera en el Hospital Michael Reese.

En 1997, fue admitido como autoridad del Colegio Americano de Médicos, y en 1998, se desempeñó como presidente de la Asociación Americana de Salud Pública.

Paralelamente a su estelar carrera médica, Young también fue un prominente activista de izquierda. Fue cercano al Partido Comunista durante décadas y, en 1968, invocó la Quinta Enmienda y se negó a testificar cuando el Comité de Actividades Antiamericanas de la Cámara de Representantes lo acusó de pertenecer al Club Bethune, un grupo del Partido Comunista para médicos del Hospital del Condado de Cook.

En 1968, aunque probablemente todavía era miembro del Partido Comunista, Young fundó el Comité Médico para los Derechos Humanos, uno de los primeros grupos estadounidenses en promover la medicina social en la era moderna.

A finales de la década de 1970, Young se afilió al Nuevo Movimiento Americano (NAM), una alianza de exestudiantes radicales y excomunistas. En 1982, el NAM se unió al Comité Organizador Democrático Socialista para formar el DSA, que permanecería como el hogar ideológico de Young hasta su muerte en marzo de 2016. En 1987, Young cofundó Médicos por un Programa Nacional de Salud (PNHP, por sus siglas en inglés), que ahora tiene más de 21.000 miembros y filiales en todo Estados Unidos.

Bajo la dirección de Young, el DSA se convirtió en la principal fuerza impulsora de la campaña por la medicina socializada en Estados Unidos.

Según el sitio web de PNHP:

“Nuestros miembros y activistas médicos trabajan para lograr un programa nacional de salud de pagador único en sus comunidades. PNHP realiza investigaciones innovadoras sobre la crisis de salud y la necesidad de una reforma fundamental, coordina oradores y foros, participa en reuniones en ayuntamientos y debates, contribuye con artículos académicos en revistas médicas revisadas por expertos y aparece regularmente en programas de televisión y de noticias nacionales que abogan por un sistema de pagador único”.

“PNHP es la única organización nacional de médicos en Estados Unidos dedicada exclusivamente a implementar un programa nacional de salud de pagador único”.

El médico de Los Ángeles Steve Tarzynski, entonces miembro del Comité Político Nacional del DSA y presidente del Grupo de Trabajo Nacional para la Asistencia Médica del DSA, escribió en la edición de enero/febrero de 1994 de la revista de DSA Izquierda Democrática:

“Hemos alcanzado algunas de las modestas metas que los líderes nacionales fijaron cuando el DSA decidió hacer del apoyo a un sistema de salud de pagador único al estilo canadiense nuestro principal tema”.

“Los miembros del DSA han servido en el Grupo de Trabajo para la Asistencia Médica de Clinton y como líderes y miembros de las coaliciones nacionales y estatales de pagador único. Tal vez lo más importante, en 1991, organizamos una gira nacional por 22 ciudades con más de 40 expertos canadienses en salud (de nuestro partido hermano, los Nuevos Demócratas) que ayudaron a impulsar a la acción el movimiento de pagador único. Ninguna otra organización estaba en condiciones de llevar a cabo una gira tan importante. Hemos hecho un buen trabajo como corriente socialista dentro del movimiento de  pagador único, pero todavía tenemos oportunidades significativas para mejorar el nivel de activismo de la población del DSA local y en nuestro reclutamiento de activistas para el DSA a través de este asunto”.

“El aspecto más delicado de nuestro trabajo es cómo equilibrar nuestros esfuerzos para mejorar la propuesta de Clinton y presionar a favor del pagador único. Este no es un nuevo dilema para la izquierda. La tensión entre reforma y revolución ha existido dentro de todos los movimientos socialistas de las democracias occidentales industrializadas. Siempre estará con nosotros. La solución yace en poner en práctica la noción de Michael Harrington de ‘gradualismo visionario’”.

Las reformas de salud de Hillary Clinton terminaron fracasando, pero la DSA se negó a rendirse. Los camaradas impulsaron más iniciativas a través de aliados en el Congreso, como el representante demócrata por Michigan, John Conyers, y el senador independiente por Vermont, Bernie Sanders.

Según la edición de verano de 2009 de la revista Izquierda Democrática:

“La DSA reafirma su apoyo a la cobertura médica de pagador único como el método más justo, rentable y racional para crear un sistema de salud universal en Estados Unidos”.

“En la Cámara de Representantes, John Conyers presentó H.R.676, la Ley de Medicare para Todos Ampliado y Mejorado. Este proyecto de ley tiene 77 copatrocinadores. En el Senado, Bernie Sanders introdujo S.703, la Ley Americana de Seguridad de Salud de 2009. Su proyecto de ley aún no atrajo copatrocinadores”.

“Estas dos piezas legislativas adoptan enfoques diferentes hacia la cobertura médica universal, pero ambos eliminan a las compañías de cobertura médica con fines de lucro”.

“El DSA pide a nuestros vecinos que se pongan en contacto con sus senadores y representantes y les animen a copatrocinar estos proyectos de ley si aún no lo hicieron”.

Mientras tanto, Young utilizaba relaciones personales para promover la causa.

Young fue durante mucho tiempo amigo y mentor político del expresidente Barack Obama, un hecho confirmado en una entrevista con Amy Goodman de Democracy Now! en marzo de 2009:

Amy Goodman: “Has sido amigo de Barack Obama desde hace mucho tiempo”.

Quentin Young: “Sí”.

Sra. Goodman: “¿Cómo ha cambiado a lo largo de los años?”

Sr. Young: “Bueno, Barack Obama, como sabemos, era un organizador comunitario, un llamado muy noble, en mi libro, y tomó la decisión, cuando se presentó la oportunidad, de que podía hacer más cosas políticamente, y aceptó la nominación para el escaño en el Senado estatal. No fue hace tanto tiempo, en realidad. Fue hace unos seis u ocho años”.

“Barack Obama, en esos primeros días –influenciado, espero, por mí y por otros– dijo categóricamente que el pagador único era la mejor manera, y lo inauguraría si pudiera obtener el apoyo, es decir, mayorías en ambas cámaras, que él tiene, y la presidencia, que él tiene. Y dijo eso en más de una ocasión, y representó la inteligencia de alto nivel que todos sabemos que tiene Barack”.

La Ley de Cuidado de Salud Asequible de Obama (Obamacare) no era de un pagador único. Fue una medida progresiva, a medio camino, que satisfizo a pocos de la izquierda y elevó por las nubes los costos de la cobertura médica.

Conclusión inevitable

Gerald Friedman es economista laboral de Massachusetts y miembro del DSA. Escribiendo en la revista Izquierda Democrática en octubre de 2013, Friedman explicó que cuando Obamacare fracasó inevitablemente, la cobertura médica completamente socializada sería la siguiente opción:

“Después de un siglo de lucha, la ACA [Ley de Cuidado de Salud Asequible] compromete a Estados Unidos a brindar acceso universal a la cobertura médica. Este es un gran logro, uno que debe ser atesorado y nutrido”.

“Ahora comienza la verdadera lucha para convertir este compromiso en una realidad que la propia ACA no puede producir. Barack Obama tuvo razón la primera vez: solo un programa de pagador único puede ofrecer cobertura universal, y solo un programa de pagador único puede controlar los costos. El ACA puede ser la última mala idea que los estadounidenses intentan; después de que fracase, finalmente haremos lo correcto: una cobertura médica de pagador único”.

Ahí está Estados Unidos ahora. El DSA y sus amigos en el Congreso han masacrado de tal manera el mejor sistema de salud del mundo, han llevado la atención médica asequible tanto más allá del alcance de millones de estadounidenses, que la atención médica gestionada por el gobierno se ve ahora una opción viable para muchos.

Si Estados Unidos no cambia de rumbo hacia un sistema de salud de libre mercado más humano, asequible e innovador, es posible que pronto sea demasiado tarde.

Más de 350 millones de estadounidenses están a punto de perder su atención médica de alta calidad y su libertad en un plan ideado por un puñado de marxistas de Chicago.

No se puede permitir que un fraude tan masivo contra el pueblo estadounidense tenga éxito.

Trevor Loudon es un autor, cineasta y conferencista de Nueva Zelanda. Durante más de 30 años, estuvo investigado los movimientos de izquierda radical, marxista y terrorista y su influencia encubierta en la política dominante.

Trevor Loudon

Los puntos de vista expresados en este artículo son las opiniones del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de La Gran Época.