Del Estado Islámico de Al-Baghdadi a los “lobos solitarios” del Califato

Abu Bakr al Baghdadi, fundador del Estado Islámico

El Estado Islámico de Al-Baghdadi ha padecido un colapso profundo, aunque parcial, era muy claro que no estaba destinado a durar. Después de su surgimiento arrollador, los expertos esperaban que la comunidad internacional lo frenara no solo porque el mundo no puede convivir con él, sino también porque el terrorismo comete un error fatal cuando opera con su elemento distintivo (la violencia) como bandera. El poder del terrorismo reside en la ausencia de un eslogan, precisamente es ese el elemento que lo hace difícil de identificar, capturar o neutralizar.

El Daesh o ISIS (por sus siglas en inglés) golpeó la región como un terremoto desde las profundidades del pasado. Era muy claro que iba en la dirección opuesta de la historia y el tiempo. El misterioso ejército que vestía de negro surgió, como era previsible, del legado de Al Qaeda, del derrocamiento del régimen de Saddam Hussein, de las políticas de represalia que enfurecieron a Bagdad, de la sangrienta ruptura del Estado sirio, y del involucramiento abierto en un escenario convulso por parte de Turquía, que permitió a miembros de ISIS y otros militantes islamistas infiltrarse en el escenario sirio.

Los años del Estado de Al Baghdadi fueron violentos, aterradores y colmados de escenas que el mundo no había presenciado desde tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Hombres armados provenientes de las cuevas de la historia utilizaron las últimas tecnologías para intimidar al mundo con escenas de decapitación, de inocentes sacrificados, prisioneros quemados y asesinatos frente a las cámaras. Fue el proceso más largo de destrucción e intimidación que se vio en la región en la era moderna y configuró un tiempo cargado de prácticas crueles nunca vistas en el siglo XX.

Los años del “Estado de Al Baghdadi” infligieron costos altísimos en las relaciones regionales e internacionales de los actores involucrados. No solo porque fue un proyecto de eliminación y divorcio de las normas conocidas, sino también porque constituyó una fórmula para la propagación de la destrucción de ciudades, estados, asociaciones nacionales, patrimonios culturales y de la convivencia. Esos años vieron la desaparición de las fronteras internacionales entre Siria e Irak, y era claro que el mundo no podía aceptar esa maquinaria de muerte y destrucción. Todos recordamos la respuesta al intento de Saddam de eliminar las fronteras entre Kuwait e Irak, y por supuesto, cual fue la suerte corrida por el dictador iraquí.

La historia de ISIS no ha sido escrita todavía. Es compleja, involucra los roles de quienes lucharon contra él, quienes se infiltraron en él y trataron de emplear su brutalidad para cumplir su propia agenda y aquellos que invocaron su existencia para justificar estrategias similares a las políticas que causaron su surgimiento.

Algunas personas, incluido el líder kurdo sirio Saleh Musallem, creen que ISIS termino convertido en un gran “supermercado” que fue utilizado por los servicios de seguridad de distintos países. Algunos apuntan principalmente a la inteligencia turca, otros a Arabia Saudita o a Irán. Lo cierto es que hemos sido testigos de años de violencia del “Estado de Al Baghdadi” y de una guerra contra él.

El 10 de junio de 2014, el presidente de la región del Kurdistán, Masud Barzani se refirió a lo que la cadena de noticias Al-Arabiya anunciaba: “la caída de la ciudad de Mosul”, Barzani estaba preocupado, “declaraba que recibía informes y se preguntaba por qué miles de soldados iraquíes huían de la ciudad y sus alrededores dejando su arsenal de armas estadounidenses en manos de la organización terrorista”.

Barzani declaró a la prensa europea: “La región del Kurdistán no podía vivir con esos monstruos en sus fronteras”. Dijo haber hablado con el primer ministro Nuri al Maliki sobre actividades sospechosas de los terroristas en Mosul, y que este último respondió que la situación estaba bajo control, insinuando que Barzani debería centrarse en las preocupaciones de su provincia. Barzani declaró: “Este es el Oriente Medio, desafortunadamente salimos de una guerra solo para ver que nos involucramos en otra“.

En noviembre de 2017 puede contactar con el jefe de asesores de seguridad del electo presidente Barzani. Le pedí ayuda para una investigación y análisis que estaba realizando sobre los perfiles de los terroristas que habían combatido para el ISIS y estaban detenidos bajo custodia de la administración de Barzani.

Con la autorización del presidente, un mes y medio después pude acceder a varios perfiles de combatientes de ISIS en prisión. He aquí algunos de sus expedientes.

Un chino, cuyas iniciales eran SQK, dijo en los interrogatorios que llegó con su familia de Turkestán Oriental a Turquía y se quedó sin ahorros, pero una red que trabaja allí pagó el costo de su transferencia a Raqqa y de allí a Tal-Afar, donde estaba registrado en el “campo turkistani de Abu Hajar”. Declaró también que luego se sometió a una “capacitación religiosa”, que incluyó capacitación sobre el uso de armas, justificó unirse a ISIS diciendo que le prometieron que encontraría un “estado” que cubriría sus aspiraciones, donde podría vivir libremente según sus creencias a diferencia de China. Admitió al final que había sido “engañado” y que no había encontrado lo que le habían prometido.

Otro joven, cuyas iniciales eran KOH, declaró que viajó desde Kazajistán y fue enviado a Tal-Afar, donde se reunió con hablantes rusos de Uzbekistán, Tayikistán, Daguestán, Turkmenistán y Chechenia. Ese hombre, admitió haber participado en operaciones militares, pero negó haber cometido asesinatos individuales. El prisionero expresó su decepción por el hecho de que “el estado de Al-Baghdadi” fue muy diferente de la imagen que le habían presentado.

RK, un ciudadano estadounidense, dijo que estudió ciencias religiosas en Trinidad y Tobago. Que vio allí en YouTube un video de una mujer siria sangrando entre los escombros y pidiendo ayuda a los musulmanes. Decidió ir y llevar a su esposa, él era médico, entró vía Turquía. Allí, la red los estaba esperando y los llevó a las áreas de ISIS, donde se sometieron a una “formación religiosa” de 4 semanas.

El intento de restaurar el Califato de ISIS no solo atrajo a muchos combatientes que buscaban un teatro de confrontación. También atrajo a personas de mente estrecha a través de imágenes y propaganda seductora, aunque engañosa, que los llevó a lo que pensaban que era “la tierra de la salvación y los sueños”.

Hoy, es necesario volver a estudiar el fenómeno del ISIS. Es necesario reflexionar sobre las fallas que facilitaron su nacimiento y las facilidades de captación del grupo terrorista, el adoctrinamiento y provisión de pasajes seguros para aquellos que desearon unirse a él y las redes que facilitaron su ingreso a Siria e Irak.

La caída del “Estado de Baghdadi” no significa el fin de ISIS. La organización puede reciclarse en forma de una multinacional del terror actuando con “lobos solitarios muy peligrosos” que esperan un nueva oportunidad para golpear y atentar contra las sociedades civiles en Occidente con la posibilidad de ocasionar mucho daño.

Su fragmentación actual puede ayudar a Al Qaeda a heredar algunos de sus elementos y sus residuales pueden conformar nuevas organizaciones terroristas en la región. El capítulo de enfrentamientos militares terminó. Una nueva página de guerra y nuevos desafíos de seguridad e inteligencia acaba de comenzar.

George Chaya – Infobae