EE.UU. refuerza sus medidas de seguridad fronteriza y en el sector aéreo

Washington, 20 feb (EFE).- El Gobierno de Estados Unidos emitió este miércoles dos nuevas estrategias para luchar contra el terrorismo internacional mediante el fortalecimiento de las medidas de seguridad tanto en las fronteras como en los desplazamientos aéreos, informaron fuentes oficiales.

Con sus dos nuevas estrategias, la Administración busca “proteger” a sus ciudadanos y sus intereses gracias a la creación de pautas que impidan a los terroristas “entrar en el país o poner en peligro la seguridad aérea”, informó la Casa Blanca en un comunicado.

“La estrategia nacional para combatir los viajes de terroristas” (NSCTT, por sus siglas en inglés) es un plan integral que pretende impedir que los terroristas puedan desplazarse libremente de un país a otro mediante la “coordinación y optimización” de todos los recursos de los distintos departamentos del Gobierno Federal.

“El Gobierno de EE.UU. empleará todas las herramientas disponibles para limitar la planificación, organización y ejecución de viajes de terroristas, prestando apoyo a las fuerzas del orden, socios del sector privado y comunidades”, reza este documento que reconoce, además, la importancia de contar con la colaboración de otros países.

Para lograr este objetivo, las autoridades trabajarán en mejorar los sistemas de reconocimiento ya existentes y en desarrollar tecnologías biométricas.

Por otro lado, la “estrategia nacional sobre seguridad en la aviación” (NSAS) ampliará el campo de trabajo existente sobre posibles amenazas que puedan afectar al sector del transporte aéreo, como el transporte de sustancias que puedan servir para propagar una enfermedad infecciosa.

En esta última actualización de la NSAS, que entró en vigor en 2007, el Gobierno advierte de que a pesar de las medidas que se tomaron en el pasado para prevenir un ataque, los “enemigos” de EE.UU. aún consideran la aviación como un “objetivo clave”, por lo que es necesario seguir desarrollando nuevas estrategias.

“La última década ha sido testigo del auge de tecnologías que generan beneficios económicos y sociales, pero que también pueden ser empleadas para amenazar la seguridad del ecosistema de la aviación”, señala el documento, que cita como ejemplos la vulnerabilidad de las conexiones o el desarrollo de vehículos no tripulados.

“El uso de tecnologías perturbadoras (…) de forma imprudente o maliciosa, así como la constante evolución de las amenaza terrorista a los vuelos tripulados requieren de un nuevo enfoque por parte de toda la comunidad”, establece la nueva estrategia.

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