La cuestionable actitud del papa Francisco para con Venezuela

Francisco dice que está preocupado por “todos” los venezolanos y no acepta que la situación es clara y no hay dos partes en conflicto, sino víctimas y victimarios, (Fotomontaje PanAm Post)

El argentino Jorge Bergoglio pasó del apoyo implícito a la dictadura a hablar de un conflicto entre dos grupos.

Junto con la lengua castellana, la fe católica está presente en toda América Latina. Pese a llevar un mensaje divino, no deja de estar influenciada por los hombres que —a menudo con buenas intenciones— la moldean a su modo. El papa Francisco I ha sido uno de ellos.

Al “dar la otra mejilla” ha colaborado con regímenes totalitarios donde los católicos y cristianos de todas las variantes son perseguidos.

“La religión es el opio de los pueblos”, decía Karl Marx, ideólogo del socialismo científico, por lo cual en todo régimen que adopta sus ideas materialistas se restringe toda devoción ajena al régimen, al partido y su líder.

Tanto es así que en Venezuela se hizo una adaptación del Padre Nuestro a “Chávez nuestro”, donde en lugar de “líbranos de todo mal” se imploraba “líbranos del capitalismo”.

Pese a ser una blasfemia e incluso un sacrilegio en términos estrictos, Francisco no sancionó ni excomulgó a nadie. Con total impunidad el Gobierno socialista elevó a un dictador a un estatus divino.

También calló cuando los obispos venezolanos imploraban ayuda, dado que no había trigo ni siquiera para la ostia de la eucaristía.

Pero ahora Francisco dio un paso más, firmó un Acuerdo Provisional entre el Vaticano y el Gobierno comunista de China para el nombramiento de obispos.

Contrario al texto bíblico donde se cita a Jesús indicando que “a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”, el mayor referente de la Iglesia católica fusionó ambas.

Al respecto, el Cardenal Zen, quien tuvo que huir de China cuando el comunismo tomó el poder hace más de medio siglo, publicó una columna de opinión en el New York Times, titulado “El Papa no entiende China”, denunciando este hecho.

El Obispo Emérito de Hong Kong explicó que “los católicos y otros creyentes eran arrestados y enviados a campos de trabajo. Yo volví a China en 1974 durante la Revolución Cultural, y la situación era terrible, peor de lo que puedan imaginar. Era una nación bajo la esclavitud y olvidamos estas cosas fácilmente. También olvidamos que nunca se puede tener realmente un buen acuerdo con un régimen totalitario”.

Fuente: PanamPost