El rol de China en la crisis actual de Venezuela y por qué apoya a Maduro

El dictador venezolano Nicolás Maduro pasa junto a un retrato del difunto Hugo Chávez cuando llega a hablar ante la Asamblea Constituyente, en el Palacio Legislativo Federal en Caracas el 14 de enero de 2019. (Federico Parra/AFP/Getty Images)

En medio de la agitación política en Venezuela, Beijing ha expresado continuamente su apoyo al asediado dictador venezolano Nicolás Maduro, quien ha insistido con su legitimidad como Presidente del país a pesar de las críticas generalizadas.

El 23 de enero, Juan Guaidó, líder de la Asamblea Nacional de Venezuela, controlada por la oposición, fue declarado presidente encargado, siguiendo normas en la Constitución del país que le permiten ser así nombrado. Desde entonces, muchos países han anunciado su apoyo a Guaidó, incluyendo Argentina, Brasil, Canadá y Estados Unidos, mientras que Gran Bretaña, Alemania, Francia y España dijeron que reconocerán a Guaidó a menos que Maduro anuncie nuevas elecciones en pocos días.

Venezuela se encuentra en una crisis socioeconómica marcada por la escasez de alimentos y la hiperinflación tras dos décadas de políticas socialistas. El país andino tendría ahora una deuda de unos 150.000 millones de dólares, de los cuales unos 20.000 millones se los debe a China, según Reuters.

China, por su parte, expresó su apoyo inquebrantable a Maduro tras la declaración de Guaidó.

Maduro, que se ha negado a renunciar, rápidamente tomó represalias contra el apoyo de Estados Unidos a Guaidó, rompiendo los lazos diplomáticos. En respuesta, Washington anunció que mantendría relaciones diplomáticas con Caracas a través del gobierno de Guaidó.

Durante una rueda de prensa diaria el 24 de enero, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Hua Chunying, dijo: “China apoya los esfuerzos realizados por el gobierno venezolano para mantener la soberanía nacional, la independencia y la estabilidad”, y añadió que Beijing se opone a cualquier interferencia extranjera en el país sudamericano.

Aunque Hua no nombró un país específico, el periódico estatal chino Global Times publicó un editorial el 24 de enero diciendo que el rápido reconocimiento diplomático de Guaidó era una señal del “fuerte deseo de Washington de interferir en los asuntos internos de Venezuela”.

En una entrevista con Fox News el 25 de enero, el senador Marco Rubio (republicano de Florida) explicó por qué cree que China expresó su descontento por el reconocimiento de Guaidó por parte de Estados Unidos: “Venezuela le debe a China un montón de dinero. Solo quieren que les paguen”.

Vínculos estrechos con China

China ha prestado más de 50.000 millones de dólares a Venezuela en acuerdos de “petróleo por préstamo” durante la última década, según Reuters.

Maduro, quien asumió el cargo de presidente después de la muerte de Hugo Chávez en 2013 antes de ganar una elección especial, prestó juramento para su segundo mandato el 10 de enero. Pero las elecciones presidenciales de 2018 fueron consideradas fraudulentas por la Asamblea Nacional, controlada por la oposición, y por la comunidad internacional.

Cinco días después de la toma de posesión de Maduro, la asamblea venezolana lo declaró formalmente como “usurpador”, y anunció que todas las acciones emitidas por su poder ejecutivo serían anuladas, según el sitio de noticias en inglés Caracas Chronicle.

Pero China ha apoyado al régimen de Maduro de manera consistente.

Más recientemente, el embajador de China en Venezuela, Li Baorong, reafirmó el compromiso de China con Maduro, diciendo que los dos países “fortalecerán la cooperación estratégica”, al dar un discurso en una recepción de Año Nuevo chino ofrecida por la embajada china en el hotel Gran Meliá de Caracas el 26 de enero, según el sitio web de la embajada.

Muchos funcionarios venezolanos asistieron a la recepción, incluyendo a Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela bajo el mando de Maduro desde junio de 2018; Simón Zerpa Delgado, ministro de Economía y Finanzas; y el Mayor General Pascualino Angiolillo Fernández, secretario general del Consejo de Defensa Nacional.

Rodríguez también pronunció un discurso, que fue televisado a nivel nacional por la emisora estatal venezolana VTV, agradeciendo a China por su apoyo. Dijo que la relación especial entre Venezuela y China debe ser conmemorada, ya que este año se cumple el 45 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países, y agregó que las relaciones bilaterales han “florecido desde la llegada de Hugo Chávez”.

Como señal de fuertes lazos con China, Rodríguez afirmó que “Todo el petróleo que China necesita, Venezuela lo tiene”, y aplaudió la iniciativa china Un Cinturón, Una Ruta, bajo la cual Maduro firmó 28 acuerdos durante una visita a China en septiembre del año pasado.

Según un artículo publicado en septiembre de 2018 por la cadena venezolana Telesur, estos acuerdos incluyen la cooperación entre la Corporación Nacional China para la Exploración y Desarrollo de Petróleo y Gas (CNCEDPGS) y la empresa petrolera estatal venezolana PDVSA para explorar y extraer gas natural. Otro acuerdo otorgó a la empresa minera estatal china Yankuang Group derechos para explorar y extraer oro en Venezuela.

Aunque desde entonces, la Asamblea Nacional ha declarado que los acuerdos firmados por Maduro “carecen de validez y son nulos”, ya que requieren una ley especial que los autorice.

Banco de Desarrollo de China

Las inversiones de China en Venezuela han permitido la corrupción desenfrenada bajo el régimen socialista de Maduro, según los expertos. En abril de 2018, el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (Center for Strategic and International Studies) de Estados Unidos advirtió en un informe sobre los peligros de la inversión china.

“La influencia de China en América Latina no es transparente ni está orientada al mercado”, indica el informe, y algunos de los préstamos y acuerdos son ilegítimos. “Esta falta de transparencia añade otra capa a la corrupción arraigada del régimen de Maduro.”

La inversión china en Venezuela viene a través de la inversión directa en el exterior (ODI, por sus siglas en inglés) o de préstamos a través de bancos chinos, señaló el informe, pero en ambos casos, carecen “incluso de la norma más básica de transparencia”. Con la ODI, el dinero chino suele ser enviado a través de Hong Kong a destinos desconocidos, mientras que los bancos chinos generalmente no brindan información detallada sobre los préstamos por país.

“China ha inyectado fondos en Venezuela a costa de los ciudadanos venezolanos y del éxito a largo plazo”, concluye el informe.

China comenzó a invertir en Venezuela en 2001, después de que el entonces cabecilla del Partido Comunista Chino (PCCh), Jiang Zemin, se reuniera con Chávez en Caracas. Ambas partes firmaron ocho acuerdos bilaterales sobre energía, cultura, tecnología y minería, según la BBC.

Desde entonces, el Banco de Desarrollo de China (BDC), ha sido uno de los principales canales para que Beijing enviara dinero a Venezuela. Según un artículo de agosto de 2017 del Global Times, el BDC ofreció cerca de 37.000 millones de dólares en préstamos a Venezuela entre 2008 y 2015, lo que convirtió al banco en el mayor acreedor de Venezuela en ese momento.

No se sabe exactamente cuánto financiamiento dio el BDC a Venezuela en los años anteriores a 2008. Sin embargo, según el Ministerio de Comercio de China, en 2006, el BDC otorgó un préstamo de alrededor de mil millones de dólares para un proyecto de viviendas públicas en Venezuela, que iba a ser construido por la empresa estatal china CITIC Construction. A cambio, la China National United Oil Corp., subsidiaria de la empresa estatal china CNPC, recibiría 200.000 barriles de petróleo por día.

Cabe destacar que Chen Yuan, hijo del exveterano del PCCh Chen Yun, fue presidente del banco de 1998 a 2008. Posteriormente, fue nombrado presidente del BDC desde 2008 hasta abril de 2013.

Radio Free Asia, en una columna publicada en abril de 2013, señaló que Jiang le había permitido a Chen Yuan asegurar su posición en el BDC como una forma de devolverle un favor político.

Tras la represión del régimen chino contra los manifestantes estudiantiles en la Plaza de Tiananmen en 1989, el entonces secretario general del Partido Comunista de China, Zhao Ziyang, fue destituido. Chen Yun sugirió al entonces cabecilla Deng Xiaoping que Jiang asumiera el cargo de secretario general.

Después de que Jiang fue nombrado secretario general el 24 de junio de 1989, se convirtió en el líder del Partido.