Bélgica: miles de personas protestan contra el Pacto Global Migratorio de la ONU

“Detengan la invasión de refugiados” se lee en una pancarta durante la protesta en Bruselas el sábado.

Miles de manifestantes protestaron el domingo en las calles de Bruselas contra la adhesión de Bélgica al Pacto Mundial sobre Migración de la ONU que se firmó la semana pasada en Marrakesh, Marruecos.

Según informó la BBC más de 5.500 personas marcharon junto a las sedes de las principales instituciones europeas para mostrar su disconformidad con la firma del pacto migratorio auspiciado por la Organización de las Naciones Unidas, ONU.

“Queremos que se oiga nuestra voz respecto de este pacto migratorio”, comentaba uno de los manifestantes a France 24. “Esto aún no ha ocurrido, el pacto ha sido firmado, pero no se ha preguntado a la gente su opinión y es extraño”, agregó este ciudadano belga.

La derecha belga N-VA, que es el partido más grande en el parlamento, sacó a sus ministros de la coalición gobernante la semana pasada después de que el primer ministro Charles Michel confirmó su firma del pacto de migración de la ONU en Marrakech, informó Reuters.

Inicialmente esta manifestación pacífica fue prohibida, sin embargo, el alto tribunal belga desactivó la prohibición y la marcha finalmente se pudo celebrar. Aun así, las autoridades intentaron impedirla y es entonces cuando se produjeron enfrentamientos con la policía, según reporta France 24.

Pero esta disconformidad popular sobre el pacto migratorio no se limita solo a Bélgica, un diputado francés del partido LREM, al cual pertenece el presidente Emmanuel Macron, declaró en un programa televisivo que la razón por la que no se ha convocado un referéndum sobre este tema es porque es “peligroso” ya que los franceses podrían optar por detener la inmigración ilegalcompartió el periodista Rubén Pulido.

Al otro lado del Atlántico, el sábado pasado cientos de manifestantes se congregaron frente al Congreso de Canadá en Ottawa para protestar contra la decisión del gobierno de Justin Trudeau de firmar el pacto en nombre de Canadá.

El Pacto Global sobre Migración de la ONU fue firmado por 164 países miembros de la organización internacional el pasado 10 y 11 de diciembre en Marrakesh, sin embargo, Estados Unidos, Hungría, Austria, Italia, República Checa, Australia, Israel, Chile, Polonia, Eslovaquia y Latvia están entre los países que se han negado a suscribir el acuerdo.

Entre los peligros que los opositores ven en ese pacto está la pérdida de la soberanía de los estados sobre su política migratoria al reconocer la inmigración como un derecho.

“Supone un grave ataque a la integridad de los países que se unen al mismo y todo un agente desestabilizador que terminará creando graves conflictos de identidad entre los ciudadanos”, afirma José Antonio Logroño Morales, asesor en República Dominicana en materia de inmigración, quien ha traducido el documento al castellano que ha sido compartido por el medio El Debate.

Según este medio, el pacto incluye al menos 7 objetivos que apuntan a la protección de los inmigrantes a tal punto que se convierte en una discriminación para los ciudadanos nacionales, como establecer mecanismos de contratación de inmigrantes, acceso ilimitado a todos los servicios del país de llegada o medidas para “promover” el respeto mutuo que puede convertirse en la imposición de comportamientos que no encajan en los códigos culturales de los países de acogida.

Otro punto muy criticado del pacto es Objetivo 17, en virtud del que criticar a la inmigración será un delito y el medio de comunicación que publique estas críticas podrá ser sancionado, multado e incluso cerrado.

Este Objetivo 17 además busca “empoderar a los migrantes y las comunidades para que denuncien cualquier acto de incitación a la violencia contra los migrantes informándolos de los mecanismos de recursos disponibles”, según declara el propio texto.

Desde la ONU aseguran que la firma del pacto no es vinculante, sin embargo, los detractores del acuerdo afirman que es un peligroso precedente que irá seguido de legislaciones internas de los estados firmantes que eventualmente alterarán las normas de convivencia nacionales.

Cabe destacar que la mayoría de los países que suscribieron el acuerdo son países de salida de inmigración, no de recepción.