Persecución religiosa, uno de los objetivos del socialismo.

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Mario Félix Lleonart posa junto a su esposa Yoaxis (teóloga), detrás del cartel del Falun Gong: “La meta final del comunismo: destruir la raza humana”. (Yoaxis Marcheco)

Desde China hasta Cuba, el control gubernamental regula hasta la fe con represión.

Bajo la consigna que “el fin último del comunismo es la destrucción de la raza humana”, perseguidos por el régimen chino se congregaron en la capital de los EE.UU., en una sesión de meditación para honrar a miles de desaparecidos, apresados y torturados por la persecucion religiosa que ejercen regímenes totalitarios y/o comunistas como los de China y Cuba.

Fue la antesala de la Reunión Ministerial para el avance de las libertades religiosas convocada por el secretario de Estado, Mike Pompeo en Washington, junto a líderes y movimientos religiosos del mundo entero.

Uno los presentes, el pastor cubano, Mario Félix Lleonart Barroso, expropiado, torturado, apresado y posteriormente exiliado por régimen castro-comunista, brindó una entrevista exclusiva para PanAm Post,

Explica que la persecución religiosa en China no se limita exclusivamente a Falung Gong. Las innumerables violaciones se originan en la Administración del Estado para las Atenciones Religiosas (SARA), la homologa de la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos de Cuba (OAAR). Así como en la oficialista iglesia protestante china, conocida como Three-Self Patriotic Movement (TSMP), cuyo equivalente en Cuba es la organización del Partido Comunista conocida como Consejo de Iglesias de Cuba (CIC).

Mediante la “Operación Disuasión”, el Partido Comunista de China intenta “guiar” a los creyentes que asisten a iglesias no autorizadas (conocidas como Shouwang) a las que el Estado controla y usa.

Frente al Monumento a Washington, practicantes del Falun Gong hicieron una sesión de meditación como acción frente a la persecución ideológica. (Yoaxis Marcecho)

Sin embargo, el grupo más perseguido sigue siendo el Falun Dafa, desde que en 1999 más de 10.000 practicantes se reunieron pacíficamente cerca del edificio central del Gobierno en Beijing para pedir reconocimiento legal y libertad de interferencia del Estado.

Como represalia, el Gobierno chino bloqueó el acceso en Internet a páginas web que mencionan a Falun Gong y lo declaró una “organización herética” que amenazaba la estabilidad social.

Desde entonces, cientos de miles de adeptos han sido apresados de manera extrajudicial, muchos detenidos son obligados a realizar trabajo forzado, sufren abusos psiquiátricos, tortura y otros métodos de coerción para reformar sus pensamientos a mano de las autoridades chinas.

​En 2009, al menos 2.000 practicantes de Falun Gong murieron a causa de abusos mientras se encontraban bajo custodia. Algunos observadores calculan que la cifra es mucho mayor, y reportan que decenas de miles pueden haber sido asesinados para suplir la industria de trasplante de órganos en China.

El Pastor Mario Félix Lleonart Barroso y su esposa Yoaxis Marchecho Suárez, tóloga, posan frente a la bandera cubana en Washington. (Yoaxis Marcheco Suarez)

¿Fueron en representación de su organización, de Cuba, fue por países?

Nuestro Instituto Patmos forma parte de la Mesa Internacional para las Libertades Religiosas (IRF Roundtable) que promueve todos los eventos colaterales a la Reunión Ministerial convocada por el Departamento de Estado para este 24 y 25 de julio, y a la cual fuimos invitados. Esa fue la razón por la que nos hicimos presente en el Monumento a Washington en manifestación de solidaridad con quienes condenan la persecución religiosa en China comunista, y esto sirvió para intercambiar con activistas chinos y retroalimentarlos sobre la persecución en Cuba.

De la misma manera, me encuentro inscrito en la Reunión Ministerial para el avance de las libertades religiosas para representar a todos los creyentes cubanos, sea cual sea su credo religioso, que de una u otra manera han recibido persecución en Cuba.

¿Qué nos enseña el caso de los Falun Dafa de China y cómo no importa cuál sea la creencia al momento de ser reprimida por el un gobierno totalitario?

El caso de los Falung Dafa en China nos muestra la verdadera naturaleza opresiva del sistema comunista. Esta clase de sistema totalitario no admite que entidades independientes sean capaces de movilizar a las masas en la misma sociedad en que intenta mantener el total control.

Se puede estar o no de acuerdo con las enseñanzas y prácticas de Falung Dafa -que en nada son nocivas para la humanidad, todo lo contrario-, pero lo que si no debe permitirse es que un sistema totalitario como el de China lleve a cabo la política de persecución contra este exitoso movimiento religioso, ni contra ningún otro.

La teóloga Yaxis Marcheco Suárez posando junto a practicantes del Falun Gong, “Meditación guiada por la verdad, compasión y tolerancia”. (Yoaxis Marcecho Suárez)

¿Qué mensaje le darías a quiénes idealizan el comunismo sin haberlo vivido?

El sistema comunista sobrevivió al fascismo y el nazismo, pero esto no significa que sea mejor que aquellos horrendos sistemas totalitarios.

Al contrario, significa que pudo escribir la historia desde su posición de vencedor, en el caso del estalinismo. Ha sido posible contabilizar mejor las victimas de Hitler que las de Stalin o Mao Tse Tung. Stalin camufló crímenes horrendos, como el de la matanza de los oficiales del ejército polaco en el bosque Katyn, achacándosela a Hitler. La historia demostró que fue uno de los tantos crímenes soviéticos.

Los sistemas comunistas además de ser sistemas opresivos se caracterizan también por sus poderosas maquinarias propagandísticas que se dedican a lavar su imagen y a ocultar crímenes de lesa humanidad. Los cubanos durante seis décadas hemos visto arrasado nuestro país, y países como Venezuela o Nicaragua están sufriendo la metástasis de nuestro cáncer.

La mejor prueba del éxito del avance de los mitos sembrados por la propaganda comunista en el mundo libre es ver cómo personas que solo han conocido las bondades del mundo democrático defienden idílicamente la fachada de un sistema que afortunadamente no han vivido, pero que por desgracia no conocen en esencia, sin darse cuenta que por su defensa de tales mitos se convierten en cajas de resonancia de la propaganda que se gesta en los centros de inteligencia de los promotores del comunismo internacional.

Recordemos que tras el triunfo de la revolución, Fidel Castro negó la naturaleza comunista del régimen que intentaba implantar; y obsérvese ahora mismo la posibilidad de que se remueva la atroz palabra “comunismo” en la Constitución planteada recientemente en el Parlamento cubano.

Y es que hasta a los comunistas les pesa el nombre; pero ojalá que lo peor fuese el nombre y no la esencia que, con nombre o sin nombre, ha caracterizado los efectos prácticos de ese nocivo sistema totalitario dondequiera que se ha instaurado.

Fuente: PanamPost


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