El Senado aprueba presupuesto por 1.3 billones de dólares para evitar el cierre del gobierno.

El Senado de Estados Unidos se unió a la Cámara de Representantes al aprobar el viernes en la madrugada un proyecto de ley de gasto gubernamental por 1.3 billones de dólares, y lo ha enviado al presidente Donald Trump para su promulgación.

Con la firma de Trump, Washington evitaría una paralización parcial del Gobierno federal, la tercera de este año, a la medianoche del viernes cuando expiran los fondos existentes.

El Senado votó 65-32 para aprobar la legislación, cinco votos más de los 60 necesarios. Las cuentas ya habían sido pactadas entre republicanos y demócratas en la Cámara de Representantes este jueves con 256 votos favorables y 167 en contra.

El proyecto presupuestario presentado el miércoles después de semanas de regateo y darle largas incluye un gran aumento para el Pentágono y una partida para el muro fronterizo con México, aunque menor al monto que esperaba Trump.

El plan dispone 1,600 millones de dólares para protección fronteriza, pero no incluye una solución para los cientos de miles de jóvenes indocumentados conocidos como dreamers. El presidente había pedido al Legislstivo 25,000 millones para la polémica muralla con México.

Los niveles de gasto de defensa para este año fiscal que finaliza el 30 de septiembre se fijaron en 700,000 millones de dólares, un aumento de 61,000 millones de dólares por encima del límite de 2017.

El gasto interno no relacionado con defensa alcanzará los 591,000 millones, una subida de alrededor del 10%.

Aunque Trump había dado su bendición al acuerdo bipartidista, el destino del proyecto de ley de 2.232 páginas estuvo en el aire todo el jueves, debido a la férrea oposición del senador republicano Rand Paul, que amenazó con estancar el proceso de votación al tilda el proyecto como un “presupuesto de quiebra”.

Paul Ryan, el presidente de la Cámara de Representantes, aseguró el miércoles que el documento incluye fondos para lidiar con asuntos que considera urgentes, como reconstruir las fuerzas armadas y comenzar a lidiar con la crisis de adicción.