Desenmascarando a Roger Waters

Todos los que somos o hemos sido fanáticos de la maravillosa música de Pink Floyd sabemos quién es Pinky.

Bien pues. Pinky NO es nada más el personaje creado para la historia de The Wall.

Pinky es un egomaniaco dañado por su pasado y por el exceso de drogas. No soy ninguna puritana— simplemente es bien sabido que el exceso de drogas daña las neuronas.

Pinky es un hombre que en la película tiene un final …“de película”.

Pinky es la transformacion de un musico genial a un monstruo que vive en una realidad alterna.

Pinky es Roger Waters.

Nada más que, en la realidad, Waters se quedó atorado en su fantasía de líder nazi.

Sí. Ya sé que aquí muchos me dirán “¡pero si el papá de Waters murió luchando contra ellos en la Segunda Guerra Mundial!”. Pues sí. Desconozco la lógica de su atorón…

Pero cualquiera que haya presenciado sus conciertos (yo lo vi tres veces, mientras no sabía o no quería saber la verdad), puede hacer conciencia de cómo usa su personalidad para promover sus “causas”, y su parafernalia para expresar su odio.

En la Ciudad de México, por ejemplo, hizo gran despliegue de odio hacia Peña Nieto. No soy peñabot. Vaya… no me interesa mucho la política… Pero porque Waters tomó como bandera un descontento local que a él ni le va ni le viene, no tiene sentido. Usó la promocion del odio para vanagloriarse como eje de lo subversivo, para recibir estruendoso aplauso.

No crean que eso lo hizo sólo en Mexico. En Estados Unidos va gritando su opinión acerca de Trump, y en cada país que toca es el mismo cuento. Aprovecha el descontento de muchos para promover odio y separación.

Hasta acá, todo es show.

Donde este hombrecito se mete profundo y hasta obsesivamente, es en su promoción del odio contra Israel.

Un mal dia, hace años, Waters decidió ser la voz promotora de BDS.

BDS. Boycott, Divest and Sanction (Boicot, desinversión y sanciones). En otras palabras, no comprar nada de productos israelís, ni invertir en nada israelí, ni tener nada que ver con nada israelí (incluyendo su intento fallido de boicot cultural)… lo cual se ha hecho extensivo a productos y personas judías.

A conveniencia, claro esta. Porque todos estos promotores y seguidores no han dejado ni dejaran de usar su memoria USB, Intel, WindowsNT y XP, Pentium, WhatsApp, aparatos de diagnóstico de cáncer de mama, por nombrar sólo unos cuántos.

Omar Barghouti es el cocreador y principal promotor de BDS. Pero Waters se ha vuelto la personalidad más notoria y peligrosa por su estatus de ídolo musical al cual la juventud (y no tan juventud) sigue por el sólo hecho de haber sido parte de Pink Floyd.

La nueva juventud disque hipster, disque de izquierda, disque conocedores de la política de Medio Oriente -y que son un montón- hacen caso ciego a la palabra de Roger Waters. Y es allí donde radica el problema. Porque TODOS TENEMOS DERECHO DE EXPRESAR NUESTRA OPINIÓN, pero NADIE, ni el más afamado musico TIENE DERECHO DE PROMOVER EL ODIO, aprovechando su popularidad.

Y el odio grande de Waters, es Israel, el zionismo y los judíos.

Como dicen en inglés: FOOD FOR THOUGHT.