Desmontando mitos: ¿La pobreza es fuente de terrorismo?

Hay un mito repetido muchísimas veces y es considerar la pobreza como la fuente del terrorismo y que una vez eliminada aquella, desparecerá éste. Este mito se fundamenta en el determinismo económico que considera “lo económico como última instancia de la producción y reproducción de la vida real”.

Muchos líderes de opinión occidentales analizan los conflictos entre humanos, sociedades, y naciones desde la perspectiva determinista economicista. Es una discusión académica si Marx y Engels eran realmente deterministas economicistas. Un pasaje que en principio la expresa, a la vez que pretende aclararla, es aquel de una conocida carta de Engels a J. Boch en Könisberg (21-22 de septiembre de 1890):

“Según el concepto materialista de la historia el momento determinante de la historia es en última instancia la producción y reproducción de la vida real. Más no hemos sostenido esto nunca ni Marx ni yo”. [Carta de Engels a J. Boch, el 21-22 de septiembre de 1890. [1]

“Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan con las relaciones de producción existente, o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones (de producción) se convierten en trabas suyas. Se abre así una época de revolución social” [Marx, Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política].

Pero lo que es totalmente diáfano es que el determinismo sistémico neoclásico y neoliberal sostiene que “la economía es la primera instancia de la vida, cuando por ejemplo afirma que el dinero es como la sangre de la sociedad y que … solo hay ciertas cosas que el dinero no puede comprar”.

Semejante elevación de lo económico a primera instancia también ocurrió bajo el estalinismo soviético, cuando se erigió al crecimiento económico en el principal objetivo de la vida social e, incluso, de la vida personal. El marxismo ortodoxo descansó, al igual que ayer y hoy lo hace el pensamiento burgués, en un economicismo que eleva lo económico al trono de “primera instancia”. Ambos substituyen la producción y reproducción de la vida real como condición de cualquier vida, por los criterios cuantitativos y fetichizados del “éxito económico”: la tasa de ganancia y la tasa de crecimiento económico.

El experto en terrorismo canadiense Phil Gurski pasó 15 años en el Canadian Security Intelligence Service [CSIS], trabajando como especialista en extremismo y radicalización inspirados en Al Qaeda. Gurski ofreció la perspectiva de un iniciado sobre la amenaza terrorista en Canadá el jueves 30 de marzo de 2017 por la noche en un foro organizado por el Hamilton Community Justice Fund. [2]

Hay un mito que necesita ser destruido cuando se imagina el modelo estándar de un terrorista islamista, según el experto en terrorismo canadiense Phil Gurski. Muchas personas creen que el perfil habitual de un terrorista es un joven desprotegido y alienado que procede de un mal ambiente familiar y de familia desestructurada, con un nivel bajo académico, con pocas y/o malas perspectivas de trabajo y que puede tener problemas de salud mental. Gurski ha dicho:

“No podría estar más lejos de la verdad… El terrorista típico de Canadá tiene una educación post-secundaria, un buen empleo, proviene de un ambiente doméstico estable, está en una relación, no tiene antecedentes penales y no tiene antecedentes de enfermedad mental”.

“He oído a la gente decir que resolver la pobreza y que va a resolver el terrorismo”, ha añadido Gurski. “Ahora, resolver la pobreza es ciertamente un objetivo que vale la pena, pero resolver la pobreza no resolverá el terrorismo porque los islamoterroristas no son pobres”. Para este experto, Gurski, el extremismo islámico es la amenaza terrorista más seria de Canadá, y agregó: “Tienes que reconocer que la religión [Islam] juega un papel”. “Las primeras personas que notan que algo va mal no son el CSIS [Canadian Security Intelligence Service] ni la RCMP [Royal Canadian Mounted Police], son mamá y papá, la hermana, el tío, el maestro y el entrenador de voleibol”.

Considerar que la pobreza es la fuente del terrorismo es estigmatizar al pobre y no se confirma en absoluto en el curso de la historia

Si fuera la pobreza del terrorismo, los nativos indios americanos, serían terroristas, que reivindicarían el territorio que les fue robado por los colonos europeos, británicos, franceses, o españoles. Los indígenas sudamericanos que viven en España serían proclives al terrorismo al haber sido expoliados por los antaño conquistadores. Lo mismo ocurriría con los vietnamitas que viven en Francia, los indios en América, los negros que viven en América, cuyos ancestros fueron esclavizados por los blancos europeos y llevados a la fuerza al Nuevo Mundo, los judíos empobrecidos en los pogromos, y así una larga retahíla de ejemplos.

En una sociedad tan violenta como la norteamericana, visto desde la perspectiva europea, y siguiendo la pretendida lógica” izquierdista mecanicista y determinista que la pobreza es la causa de la violencia, la ciudad más pobre de los EEUU tendría que batir récordes en violencia y crímenes.

La ciudad más pobre de los EEUU no es una polvorienta ciudad fronteriza de Texas, un hueco en Apalachia, una remota reserva india o un barrio urbano destartalado. No tiene barrios bajos ni gente sin hogar. Nadie que vive allí viste andrajosamente o pasa hambre. La delincuencia es prácticamente inexistente. Oficialmente ninguna de las 3,700 aldeas, pueblos o ciudades con más de diez mil habitantes de los Estados Unidos tiene una mayor proporción de su población que vive en la pobreza que Kiryas Joel, New York, una comunidad de apartamentos y casas de pueblo. [3]

Los habitantes de Kiryas Joel se rigen bajo estrictos códigos éticos judíos que fomentan la solidaridad, el estudio, la higiene, prohíben la delincuencia. Y a pesar de ser la ciudad más pobre de los Estados Unidos tiene la violencia y delincuencia es inexistente. La mayoría de estos habitantes descienden de judíos perseguidos por la violencia judeófoba europea y no sienten en absoluto ninguna hostilidad hacia los descendientes de los perseguidores europeos que viven en los Estados Unidos.

La razón de ello está en su “ideología”, los valores judíos que practican de estudio y solidaridad y respecto a la alteridad.

Los islamoterroristas proceden de todas las clases sociales mundo musulmán

Es totalmente falso que todos los islamoterroristas son marginados sociales; muchos de ellos han recibido una educación superior y tienen empleos con altos ingresos. En Europa la mayoría de ellos son europeos de origen musulmán, pero también hay quienes se han convertido al Islam antes de ser radicalizados. Entre los individuos musulmanes que en los últimos años han sido radicalizados en Europa se encuentran estudiantes de países árabes pertenecientes a clases acomodadas, los cuales se trasladan a Occidente para cursar sus estudios universitarios. [4]

Institute for Economics & Peace ha analizado en su Global Terrorism Index 2015 [5] y ha codificado más de 140,000 incidentes terroristas del conjunto de datos sobre la actividad terrorista a nivel mundial, desde el año 2000 hasta el 2015, en 162 países, los patrones cambiantes del terrorismo, la actividad geográfica, métodos de ataque, organizaciones terroristas, el contexto económico y político nacional y se ha comparado con una gama de indicadores socioeconómicos para determinar los principales factores subyacentes. La mayoría de las muertes por islamo terrorismo no ocurren en Occidente.

Los ataques en los países occidentales representaron un pequeño porcentaje de incidentes islamoterroristas. Lo que representa el 4.4% de los incidentes y el 2.6% de las muertes desde el 2000 al 2015. El resto de incidentes y muertes se produce en países musulmanes contra las minorías no-musulmanas (cristianos, hindúes, budistas, judíos, etc) y contra los musulmanes “desviados”, -que no siguen el Islam como Alá manda- crímenes perpetrados musulmanes que invocan a Alá, el Islam y el Corán para cometer sus asesinatos. El coste económico del islamoterrorismo ha representado el año 2014 más de 52,900 millones de dólares, desde esa fecha hasta ahora ha ido incrementándose progresivamente

Los islamistas invocan a Alá, el Islam, el Corán para cometer sus crímenes

La naturaleza de un conflicto la establece el agresor. Cualquier policía sabe que es necesario escuchar al asesino. Todos los salafistas-yihadistas invocan a Alá, el Islam y el Corán, y se amparan en los hechos y dichos de Mahoma, el fundador del Islam.

Es bien cierto que no todos los musulmanes son terroristas, pero no es menos cierto que todos los terroristas yihadistas son musulmanes e invocan el Islam para sus crímenes.

Afirmar que el yihadismo no tiene relación con el Islam es lo mismo que negar que la Inquisición y las cruzadas fueron parte de la historia del cristianismo.

Si Al-Qaeda y el Estado Islámico no son islámicos, entonces la Inquisición no fue católica, ni el Gulag y las checas fueron comunistas, ni los campos de concentración y de exterminio del nazismo.

Estos yihadistas no son “desviados” de un Islam auténtico, no existe una “verdadera” religión. Existe la que es, y nada más. Como el Gulag es parte de la historia del comunismo, el yihadismo es parte de la historia del Islam, religión que sustenta ideológicamente lo que se hace en su nombre por parte de sus más fieles devotos y creyentes.

Hoy, así como también antaño, seguidores del Islam cometen violencia en nombre de su religión. El odio salafista-yihadista que impregna el mundo musulmán en general y el árabe-palestino en particular contra Israel es un odio religioso; el odio salafista-yihadista contra el cristiano es un odio religioso. El odio salafista-yihadista contra el nacido musulmán que no vive de acuerdo a la Sharía es un odio religioso, como bien expresaba el fundador del salafismo Ibn Taymiyya (1263-1328): “Si los mogoles no gobiernan bajo la Sharía, no pueden ser reconocidos como musulmanes y han de ser combatidos como infieles por la Yihad.” y el fundador del wahhabismo, imperante en Arabia Saudita, Muhammad ibn Abd al Wahhab (1703 -1792): “Si los otomanos no gobiernan bajo la Sharía, no pueden ser reconocidos como musulmanes y han de ser combatidos como infieles por la Yihad. Y Hassan al-Banna (1906-1949), fundador e ideólogo de los Hermanos Musulmanes: “Alá es nuestra meta, el Profeta es nuestro Líder, el Corán nuestra Constitución, la Yihad nuestro Camino, el martirio nuestra más grande esperanza.”

Es un arduo trabajo y deber de los líderes religiosos musulmanes reinterpretar y anular los numerosísimos textos coránicos y de los hadices que predican violencia física contra el “infiel” y la mujer, y la glorificación de la Yihad –guerra en nombre de Alá- si quieren presentar sus creencias como una religión que predica la paz y la armonía entre los hombres, la igualdad de género, la solidaridad y la libertad. Lo que no sirven son las peregrinas excusas de que hay violencia en toda la tierra y que todas las religiones han sido violentas. Hoy, en todos los conflictos bélicos en la tierra, el Islam está como presenta como contendiente y como agresor el terror.