Bashar al Asad gasea a su pueblo para chantajear a Occidente.

Syria Report denuncia en este editorial el ataque con gas sarín perpetrado el martes por las fuerzas del dictador sirio en la provincia de Idlib y atribuye gran parte de la responsabilidad por la situación en siria a la política de Obama sobre el conflicto.

El ataque ocurrió el día en que la Unión Europea albergaba en Bruselas una gran conferencia internacional de recaudación de fondos para Siria –que inicialmente iba a centrarse en la reconstrucción (…)– y la Administración estadounidense enviaba señales contradictorias sobre su política hacia el presidente sirio, Bashar al Asad.

Cuanto más se publicita el ataque, más resulta humillado Occidente, de ahí el momento elegido para [lanzarlo], mientras se producía la conferencia de Bruselas. (…)

Desde que el presidente estadounidense Barack Obama dio luz verde, en septiembre de 2013, Asad supo que un ataque a gran escala contra civiles sería un lastre para las relaciones públicas pero un activo político a largo plazo.

En los próximos meses, si Occidente no se muestra dispuesto a acceder a las demandas del régimen, cabe esperar la comisión de espectaculares matanzas.