El ataque a Europa: 350 invasores africanos entran en Ceuta

La valla entre Marruecos y Ceuta

La valla entre Marruecos y Ceuta

El plan para destruir Europa sigue imparable: Otros 350 invasores africanos entran en Ceuta en un asalto masivo a la valla

Ch. F.- Estas olas migratorias son una auténtica invasión, y sospecho que no es un fenómeno fortuito. Los políticos liberales no sólo han permitido que ocurra, sino que lo han fomentado, con las ayudas a todo el mundo que pisaba suelo europeo; esto es el efecto llamada. Cualquier persona con dos dedos de frente sabe que fronteras permeables y un estado de bienestar son incompatibles a medio-largo plazo. Los políticos no pueden ser tan tontos; sabían perfectamente que si ofrecían ayudas de manera indiscriminada a todos los extranjeros que llegaban, se produciría una avalancha de gente desesperada. Por tanto, creo que la invasión de inmigrantes que estamos viviendo es parte de un plan para destruir Europa, y nace de un odio hacía la raza blanca.

No hay ningún problema con un puñado de extranjeros en cada país, y estoy a favor de dar asilo político a las personas que realmente lo necesitan. Pero eso no es lo mismo que convertir Europa en Eurabia. Si queremos ayudar a los países subdesarrollados a prosperar, ¿no es preferible trabajar allí, como lo han hecho siempre los misioneros? Lo que de verdad les ayuda es construir escuelas y hospitales en sus países, y esto es precisamente lo que debemos apoyar los católicos, a través de obras caritativas de la Iglesia. Me imagino que nadie querría dejar su tierra y a su gente, si tuviera opción, así que lo mejor que se puede hacer para los pobres es evitar que tengan que emigrar. Además, el efecto de la inmigración daña gravemente a los países pobres, porque suelen ser los jóvenes más cualificados que emigran. África se está quedando sin médicos, por ejemplo, porque muchos miles de ellos están trabajando en Europa. La inmigración no soluciona los problemas de los países tercermundistas; sirve para que unos pocos puedan vivir mejor, pero deja sus países de origen igual o peor de lo que estaban. Si añadimos a esto las mafias que se lucran con el tráfico de personas y las muertes de los que se quedan por el camino, el balance es muy negativo. Si a los políticos de verdad les preocupara la suerte de los países pobres, no serían tan rácanos con ayudas al desarrollo. Aquí es donde se les ve el plumero; los mismos políticos liberales que están encantados de vaciar las arcas del estado con subvenciones a los inmigrantes, no levantan un dedo por ayudar a los necesitados in situ. ¿Cuántas hambrunas ha habido en países como Etiopía? No me creo su cantinela de “solidaridad”. Me suena a pura hipocresía.

Yo creo que la forma más sensata de ver el tema es pensar que un país es como una casa. Cada casa tiene un tamaño y unas características diferentes. Cada casa tiene sus normas que hay que seguir, para que la convivencia funcione. Lo que no hace nadie es dejar su casa abierta e invitar a todo quisque a entrar. Cada casa tiene que ser generosa con sus vecinos, pero no a expensas de que sus propios habitantes sean desalojados. El liberal que aboga por las fronteras abiertas es un hipócrita, porque cuando sale de su casa cierra la puerta con llave. Él no está dispuesto a compartir su casa con todo el mundo, pero quiere que otros sean generosos con los inmigrantes. Esto es precisamente lo que le echó en cara Marine Le Pen, del Front National de Francia, a la periodista izquierdista Ana Pastor, durante una entrevista en una cadena española, la Sexta. Al acusar a la política francesa de ser xenófoba, Marine Le Pen le preguntó: “¿Acoge usted a muchos inmigrantes en su casa?” Lo más hilarante es que la entrevistadora respondió que sí. ¡Pocas veces se ha visto una mentira tan descarada en directo!

¿Quién puede pensar que es beneficioso para una nación llenarla de extranjeros? ¿Históricamente se ha visto algo parecido a lo que estamos viviendo en Europa? Sí, muchas veces a lo largo de la historia y en muchos lugares se ha producido una caída espectacular de la población nativa frente a la población extranjera, pero siempre tras una conquista militar. En Europa nunca se han visto cambios demográficos similares en tiempos de paz. Nunca antes se ha visto que los europeos invitan alegremente a otras razas a apoderarse de sus recursos y de su territorio. Esto sólo es posible por el odio de uno mismo que padecen. No tengo nada en contra de otras razas, pero mi país no puede ser el hogar de todas ellas. El dilema es muy sencillo: en la mente de los multiculturalistas, África pertenece a los africanos, Asia a los asiáticos, América a los americanos, pero Europa es para todo el mundo. Algo falla. Por poner un ejemplo, ahora en Londres la población blanca es una minoría. Sin embargo, cualquiera que cuestione que esto sea una cosa positiva es inmediatamente llamado “racista”. Si el sentido de esta palabra es el que odia alguna raza, yo no soy racista. Sí son racistas los que odian la raza blanca y buscan exterminarla. Hoy parece que todas las razas tienen derecho a disfrutar de su tierra, menos la blanca.

Otros 350 invasores entran a España

Unos 350 invasores subsaharianos, según los primeros datos aportados por el servicio de Emergencias 112, han entrado este lunes en Ceuta en un nuevo asalto masivo al vallado fronterizo que separa la ciudad de Marruecos.

El Equipo de Respuesta Inmediata de Emergencias (ERIE) de la Cruz Roja está atendiendo a estas personas, once de las cuales han tenido que ser trasladadas al Hospital Universitario de la ciudad autónoma, ocho con heridas de distinta consideración y tres con posibles fracturas.

El salto a la valla se ha producido poco antes de las cuatro horas de hoy, según indicaron a Efe fuentes policiales, en una madrugada con fuerte viento de levante e intensas lluvias en la ciudad autónoma, y pocos días después de la última entrada, producida el pasado viernes, en la que llegaron a acceder 498 personas.

Las condiciones climatológicas, según las mismas fuentes, hace que sea muy difícil controlar tecnológicamente el perímetro fronterizo, ya que las alarmas saltan constantemente activadas por el fuerte viento y es complicado determinar si se activan en algún punto por la actuación de los inmigrantes.

Inicialmente la Cruz Roja ha atendido a unos 300 invasores y poco después, sobre las cinco de la madrugada, otros 50 subsaharianos, según fuentes militares, han llegado al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) por carretera.

Ello hace pensar que los africanos podrían haber entrado por dos puntos distintos del vallado fronterizo o bien por la misma zona, pero en dos grupos distintos.

Once de los subsaharianos han sido trasladados al hospital, tres con fracturas y otros ocho con heridas y contusiones. En el servicio de urgencias, Efe ha podido comprobar que uno de ellos tenía un vendaje con un ojo totalmente cubierto y otro era trasladado en silla de ruedas al no poder caminar por sus medios.

Dada la intensidad del viento y las lluvias que caen en Ceuta, los más de 300 ilegales están siendo atendidos dentro del CETI para su identificación.

Con ellos son más de 800 los ilegales que han accedido a Ceuta desde el pasado viernes y el CETI está desbordado con unas 1.400 personas, cuando su capacidad es de 512 plazas.