EEUU y el boicot a Israel

Benjamin Weinthal, de la Foundation for Defense of Democracies, y Asaf Romirowsky, de Scholars for Peace in the Middle East, firman esta pieza en la que sugieren diversas acciones que la Administración Trump debería llevar a cabo para acabar con la campaña BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) contra el Estado judío.

En primer lugar, el Congreso de EEUU debe presentar la ley de 2016 contra el BDS a la firma del presidente Trump. La legislación bipartidista permitiría a los Gobiernos estatales y locales penalizar a las compañías que participen en el BDS. (…)

Segundo, Trump puede unirse a otros líderes mundiales, especialmente los de los países BDS en Europa Occidental, y declararlo un movimiento antisemita que va contra todos los esfuerzos de paz. (…)

Tercero, la embajadora estadounidense en la ONU, Nikki Haley, puede ayudar a sacar a EEUU de la compañía de los secuaces y afirmar que [la reciente resolución del Consejo de Seguridad sobre los asentamientos israelíes] alienta el BDS y debe ser desechada. (…) Finalmente, los embajadores estadounidenses en países donde el BDS está floreciendo –como Irlanda, Reino Unido, Suecia, Noruega, Dinamarca y Bélgica– deben hacer declaraciones condenatorias del movimiento. Además, los embajadores deberían defender que la Unión Europea adopte la legislación anti BDS.(…)

El movimiento BDS ha sido visto incorrectamente como exclusivamente antiisraelí. Tomemos un ejemplo revelador: Code Pink, un grupo estadounidense supuestamente partidario de la paz, que es un actor principal en la red BDS [americana]. Code Pink apoya a muchos de los principales enemigos de América, empezando por la República Islámica de Irán y la comunista Corea del Norte.