Mientras Alepo arde, Obama juega al golf

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El título de esta columna de Reven Barko tiene que ver con una imagen publicada por la Casa Blanca, en la que se ve al presidente norteamericano practicando ese deporte en su despacho. Berko recuerda que el incumplimiento de sus amenazas al régimen de Asad –las famosas líneas rojas– ha agravado de manera trágica el conflicto sirio.

(…) mientras el presidente hacía restallar el látigo en Washington, el régimen de Asad empleaba gas sarín contra su pueblo, los bombardeos rusos tenían por objetivo a los ciudadanos de Alepo y los propios aviones de Asad lanzaban bombas de barril sobre ellos. A todo esto, el grupo Estado Islámico ha retomado Palmira y el desastre regional continúa.

El drama alcanzó su punto cimero el pasado martes por la tarde, cuando los informes de genocidio y crímenes contra la humanidad llegaron a las capitales árabes y los funcionarios internacionales, empezando por los de la Cruz Roja e incluyendo al secretario general de la ONU, Ban Ki Moon –que estaba horrorizado y emitió una condena advirtiendo que la Historia “no perdonaría”–, así como a los ministros de Exteriores y portavoces de los países árabes y occidentales.