LA VANIDAD DE LA PRENSA LIBERAL

newspaperEl ambicioso quiere ascender, hasta donde sus propias alas puedan levantarlo; el vanidoso cree encontrarse ya en las supremas cumbres codiciadas por los demás.

José Ingenieros

En un marcado contraste con nuestros gobernantes que han reconocido la tradición de este país de efectuar una transición de poderes pacifica y del pueblo en general que considera este hecho como un ejemplo positivo de nuestra democracia, la prensa liberal ha tomado otro camino.

Un ejemplo, de los muchos, fue la columna de opinión del editor de Perspectiva, El Nuevo Herald, Andrés Hernández Alende. El Sr. Hernández tiene todo su derecho de opinar, pero sus argumentos son tan exagerados, falsos y/o partidarios que como periodista reconocido y respetado debía haberse moderado.

En su opinión, Hernández mantiene de un brochazo, que todos los congresistas, senadores y el presidente electo son representantes de “los elementos más reaccionarios de la nación”. Después, continuando su excitada y apasionada opinión, estableciendo como si él fuera el único dueño de la verdad, que hacer América grande es regresar a una nación blanca y racista.

Personalmente, a mi persona le ofende que todos los que deseamos regresar el país al que sostenía una base social y de valores Judeo-Cristianos, con una unidad familiar, religiosidad y moral se defina como “racista”. Para su información, desgraciadamente el racismo es universal y seguro existía en su país de origen. A su vez no tiene que ver nada con la esclavitud que en este país comenzó con los blancos irlandeses y los chinos. Lo que existió cuando se abolió la esclavitud fue discriminación.

Este comportamiento ilegal todavía existe, pero no es mayoritario como está demostrado en nuestro presidente, oficiales del gobierno y otros en todos los sectores de nuestra sociedad. El propio hecho de él, persona importante en la prensa, tenga la libertad de acusar impunemente a un gran sector de la ciudadanía lo demuestra.

Lo que sí es racista son sus ideas de que a las personas no blancas hay que tratarlos distinto, y que no se les debe criticar por el solo hecho del color de su piel. No vale la pena seguir detallando su escrito.

Solo terminare repitiendo su conclusión “la noche del martes perdió la América luminosa y culta”. Que mejor ejemplo de personas cuya vanidad los ha hecho pensar que solo ellos conocen la verdad absoluta. Vergüenza debería darles a ellos por pensar en su exclusiva superioridad. Eso si es discriminación!