LA INVASIÓN DE PLAYA GIRON – UN ANIVERSARIO

15 Y 17 DE ABRIL DE 1961  SAN ANTONIO DE LOS BAÑOS Y GIRÓN

A Raúl Vianello Mártir de GIRÓN 

Ocho aviones B26 salían de Puerto Cabeza Nicaragua hacia Cuba. Era el paso inicial de la liberación de Cuba. Por la mañana del sábado 15 de abril del año 1961 recibimos las primeras noticias de que aviones prometedores de que la libertad se avecinaba atacaban el aeropuerto de Columbia, la Base Aérea de San Antonio de los Baños y el aeropuerto de Santiago de Cuba. Brincos de alegría dábamos. Era el preludio de lo que sería dos días más tarde LA GLORIOSA INVASIÓN DE PLAYA GIRÓN.

Exactamente hoy, 55 años más tarde, existen dos expresiones mágicas que nos dividen a nosotros en “cubanos de mentes libres” y en “cubanos adoctrinados”. Solamente tenemos que referirnos de una forma o la otra a los miembros de la Brigada 2506 y ahí mismo nos definimos. Para los que han sido víctimas del adoctrinamiento, y les han lavado el cerebro el castrismo, los brigadistas fueron “unos mercenarios” mientras para nosotros fueron “los bravos de la película”.

Pero la verdad es una sola: los Brigadistas fueron unos leones.

Solamente mil y pico de patriotas que se batieron con una fuerza extremadamente superior ( yo creo que como de 200 a uno) y que no ganaron esa desigual batalla simplemente porque no tuvieron el apoyo aéreo que requería la situación.

Yo -en confianza- porque soy íntimo amigo de muchísimos de ellos, les he preguntado varias veces a todos los que he conocido: “Chico ¿tú sabes de algún caso de compañeros acobardados, de alguno que te traicionó, que se pasó a las filas del enemigo, que abandonó el traje de Brigadista y se puso el uniforme de las milicias, que te clavó un cuchillo en la espalda?” Y de eso nada.

El desembarco en Bahía de Cochinos, según mi opinión, fue uno de los episodios de guerra más valiente y limpio de la historia universal.

Por ejemplo, en la lucha castrista contra el Ejército de Cuba existieron deserciones de ambos lados de la contienda. Hubo fidelistas que se pasaron a las filas gubernamentales, inclusive muchos de los que rodeaban al jefe policiaco Esteban Ventura eran antiguos miembros del “Movimiento 26 de Julio”. Mientras dentro del Ejército Constitucional existieron quienes se pasaron a los alzados en la Sierra como el conocido caso de José Quevedo. También “el gallego” José Ramón Fernández, Ramón Barquín, Varela Castro, Enrique Borbonet  conspiraron contra el gobierno.

Pero los valientes Brigadistas no se pasaron a las filas enemigas, lucharon hasta sus últimas balas. Pelearon como fieras, sin miedo, sin abandonar la lucha.

Eneido Oliva, Hugo Sueiro, Eduardo Ferrer, mi estimado Orlando Atienza, Manuel Artime, Alejandro Del Valle, Félix Rodríguez, René García, Luis González Lalondry fueron unos tigres en el campo de batalla.

Para mi representa un honor haber conocido a mi coterráneo Eddy Iruela, Hirám Gómez, mi ex suegro Agustín Rodríguez Nieves, Adolfo Padrón, Sergio “Perico” Díaz, Abel Pérez, Martínez Miller, Alfredo Cepero, Fernando Marquet, Emilio y Francisco Valdés, Ángel Santos, Jesús Godoy, Waldito Castroverde, Gustavo Alemán, Mario Muxó, Gil González, Pedro Escala, Sergio Avila, José Castaño, Luis Diehl, Milton López, Pepito Regalado, Miguel Uría, Humberto Solís, Juan Rodriguez, Félix Urra, quienes gracias a su comportamiento en Girón me hacen sentir súper orgulloso de poder llamarlos mis amigos. Sin olvidar a mis antiguos jefes de pelotones en el U.S. Army Julio Pestonit y Orosmán Figueras Matos.

Nada me repugna más en el mundo, ni me hace sentir más triste que cuando un compatriota mío se refiere a quienes fueron, son y siempre serán UNOS PATRIOTAS como “mercenarios”. Eso me hierve la sangre.

Y me entristezco por quienes se manifiestan así porque me demuestran con una sola palabrita que han sido vilmente engañados, que sus cerebros han sido lavados, y que son unos ignorantes de lo que verdaderamente pasó en nuestra nación a mediados del mes de abril de 1961.

¿A que no saben y nadie les ha dicho ( y eso lo vi yo personalmente) que fueron los fidelistas los que cobardemente corrieron a quitar de las puertas de sus casas los letreros de “Gracias y esta es tu casa Fidel” y que eliminaron los cartelones de COMITÉS DE DEFENSA de sus hogares?

Y que cuando se enteraron que habían triunfado las hordas castristas entonces corrieron a ponerse unos recién estrenados uniformes de milicianos. Dios bendiga a todo el que participó de una manera u otra en este esfuerzo supremo por lograr nuestra libertad.

Cien abrazos y mil aplausos a todos los Brigadistas aún vivos, y a los muertos GLORIA ETERNA.

 

15 de abril 1961

EL DIA SABADO 16, SE ESTA RINDIENDO HONORES A NUESTROS PILOTOS, MECÁNICOS Y LOS ENTRENADORES AMERICANOS QUE DIERON SUS VIDAS SOBRE BAHIA DE COCHINOS, ALLI ESTAREMOS EN EL MONUMENTO/MEMORIAL A LA FUERZA AEREA DE LIBERACION EN EL TAMIAMI AIRPORT FRENTE A UNO DE LOS B-26 MARAUDERS. 

Esteban Fernandez

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Brigada 2506

“A la memoria de los nueve mártiresde la rastra de la Muerte”. Cuba. 4-22-61

Este 55 aniversario, más que la conmemoración de una acción militar contra una dictadura,  se evoca la concreción de un compromiso de cientos de cubanos que abandonaron su país para enrolarse en una misión en la que arriesgaban la vida, con la sola ambición de derrocar un régimen contrario a las convicciones democráticas que les alentaban.

No buscaban una vida mejor, no ambicionaban mejoras económicas o el disfrute de libertades perdidas en suelo extranjero. Viajaron para prepararse militarmente, al igual que hicieron otros antes y después, que solo abandonaron las costas cubanas para regresar a ellas combatiendo la dictadura.

De la Brigada se ha escrito mucho, se han hecho documentales y sesudos analistas de diferentes nacionalidades e ideas políticas han sacado sus conclusiones, pero esta nota solo tiene un objetivo,  destacar la valentía y el sentido del deber de los hombres que dejaron estudios, familia y trabajo, para cumplir con sus obligaciones.

Arribaron a Estados Unidos por diferentes vías y momentos. Estaban dispuestos a cumplir la asignación que fuera más útil para la causa que enarbolaban y todos, más allá de antiguas militancias políticas, aceptaron el reto de unirse en la acción para ser más efectivos en el combate.

La vanguardia partió de Miami para la isla de Useppa. Fue entrenada en diferentes disciplinas, entre ellos estaba Carlos Rodríguez Santana, “Carlay”, que después de luchar fieramente en la clandestinidad contra la dictadura, dejó Cuba  para incorporarse a la expedición y combatir en la isla, sueño truncado por su temprana muerte durante los entrenamientos en las montañas de Guatemala, lo que motivó a la Brigada adoptar su número de serie como identificación.

Se prepararon en diferentes países y también en Estados Unidos. Civiles, en su mayoría, aceptaron la vida militar. Vivieron el nuevo ordenamiento en los campamentos. Se hicieron paracaidistas, hombres ranas, tanquistas, infantes de marina, se especializaron en acciones comandos que precedieron la expedición e ingresaron  a su país clandestinamente.

Varios fueron fusilados, entre ellos  Manuel Blanco Navarro, y otros cumplieron largos años de prisión, como Emilio Martínez Venegas y Jorge Gutiérrez Izaguirre.Tripularon aviones para combatir en el cielo cubano. Derribados sobre el mar como los pilotos José Crespo y Lorenzo Pérez Lorenzo, o abatidos  por fuego enemigo como el  estadounidense Thomas W. Ray o el cubano Osvaldo Piedra.

Sin los recursos para hacer la guerra fueron apresados. Algunos cayeron ante el paredón de fusilamiento. Otros fallecieron en el golfo. Nueve murieron por asfixia en una rastra que Osmany Cienfuegos ordenó atestar  con los detenidos.

Vivida la dura experiencia, el compromiso de seguir luchando se ratificó, y se extendió a combatir el castro comunismo en cualquier lugar del mundo. Idea que ha nutrido a muchos de ellos por años. Colaborar o trabajar con dependencias gubernamentales estadounidenses no los convirtió en servidores.

Lo que hicieron fue consecuencia de una toma de conciencia de que los intereses del castrismo deben ser enfrentados donde lo determinen las circunstancias,  y en la confianza de que la colaboración prestada  fuera reciprocada por Washington,  facilitándole condiciones y recursos para enfrentar el totalitarismo en su patria.

Su asociación con Estados Unidos, país que los armó, entrenó y  facilitó recursos para el combate, fue una alianza de mutua conveniencia que nunca afectó su cubanía, tan cierta como la de las palmas, muy al contrario de la que hicieron Fidel y Raúl Castro que convirtieron a Cuba en el portaviones  de la Unión Soviética  en el hemisferio.

Roberto Pichardo, Juan Tamayo y Juan Carlos Perón, fueron algunos de los muchos brigadistas que integraron las unidades de la marina, infantería y fuerza aérea que lucharon en el Congo contra la cuadrilla castrista que dirigía Ernesto Guevara. En el país africano murió el piloto Fausto Gómez. Efectivos de la Brigada también se sumaron a la lucha contra los mercenarios que el castrismo envió a Angola. Pilotos y veteranos de infantería entrenaron efectivos  de unidades del Frente de Liberación Nacional de Angola, gesta descrita en el libro “Cubanos combatiendo el comunismo en África”.

En Vietnam, en la lucha contra el comunismo, también participaron brigadistas, algunos perdieron la vida, entre ellos Irenaldo Padrón y Félix Sosa Camejo. América Latina fue otro escenario en el que demócratas cubanos enfrentaron la subversión castrista, allí estuvieron, entre otros, Félix Rodríguez y el capitán Eduardo Barea.

Aquellos hombres se hicieron de un aliado, no un amo,  y aunque los laureles no cubrieron sus frentes,  cumplieron con el deber, porque siempre tuvieron conciencia que si importante es la victoria,  en mucho más trascendente honrar los compromisos.
Pedro Corzo, Periodista