Donald Trump arrasó en Carolina del Sur y Jeb Bush dejó la carrera

Republican presidential candidate Donald Trump waves with his wife Melania, during a South Carolina Republican primary night event, Saturday, Feb. 20, 2016 in Spartanburg, S.C.

Republican presidential candidate Donald Trump waves with his wife Melania, during a South Carolina Republican primary night event, Saturday, Feb. 20, 2016 in Spartanburg, S.C.

Es pronto para saber si Carolina del Sur volverá este año a “elegir presidentes”, como reza el dicho, pero sí sabemos que las primarias en el estado palmero han hecho estragos en la carrera republicana. La amplia victoria de Donald Trump, aunque esperada, consolidó un liderato indiscutible del magnate.

Sólo una noticia de envergadura podía competir con su gran victoria, y ésta se produjo cuando Jeb Bush, el último de la familia que aspiraba a prolongar la saga de presidentes, anunciaba su adiós a las primarias apenas dos horas después de cerrarse las urnas. Algo impensable hace unos meses, pero comprensible después de su fracaso en uno de los estados que más había trabajado su campaña y de tradicional respaldo a su familia.

La tercera noticia de relieve fue el segundo puesto de Marco Rubio (22,5%), quien derrotó por la mínima al otro senador de origen hispano, Ted Cruz (22,3%). La marcha de Bush y su buen resultado en un estado tan conservador y de amplia base cristiana evangelista, más propicio en principio para Cruz, convirtieron ayer a Rubio en la gran alternativa del establishment, en su única baza para frenar a un Trump que hoy da muestras de imbatibilidad.

Con un 32,5% de los votos, el millonario neoyorquino logró su segunda victoria consecutiva, tan clara como la obtenida en New Hampshire. La euforia se apoderó de Trump al comparecer ante sus fieles, rodeado como siempre de los principales miembros de su numerosa familia: “Hemos conseguido una gran victoria, y ahora toca ganar en Nevada, otro gran estado”, proclamó, en alusión a los caucus republicanos que tendrán lugar el próximo martes.

Si puede haber alguna noticia menos favorable para él en una noche de tanta alegría, es la pronta marcha del menor de los hermanos Bush, que, aunque celebrada por él, contribuye a reforzar el voto alternativo a Trump, un riesgo que deberá afrontar a medida que avance el proceso.

Jeb Bush, quien se quedó en el 7,8% de los votos, tuvo una intervención tan generosa como elegante en la derrota. Además de felicitar a Trump, apeló a su deseo de que haya un presidente que “sea capaz de unir a este maravilloso país”. Su salida es el reflejo de que la moderación tiene de momento escaso margen de maniobra en la campaña republicana.

Marco Rubio habría firmado antes de la jornada de ayer su segundo puesto y la marcha de su padrino político y mentor, el exgobernador de Florida. Aunque el hijo de cubanos tuvo un gesto cariñoso hacia Jeb Bush cuando compareció, a quien debe parte de su confirmación como político en Florida, es consciente de que su marcha le abre muchas posibilidades de crecimiento: en espacio electoral, en respaldo del establishment del Partido Republicano y, lo más importante, en términos de financiación, teniendo en cuenta la gran cantidad de fondos de que disponía la campaña de Bush. Habrá que ver hasta qué punto esos donantes apuestan ahora por él.

Pese a obtener menos votos, el gobernador de Ohio, John Kasich (7,6%), manifestó su intención de seguir adelante en la carrera. Su campaña proclamó al conocer los resultados que había nacido “un cuarto aspirante a la nominación”, añadiendo a Kasich a la lista de favoritos, formada por Trump, Rubio y Cruz.

De la misma manera, no hay indicios de que vaya a retirarse Ben Carson, el último de los seis en competición, aunque a escasa distancia de los dos anteriores (7,2%). El neurocirujano retirado obtuvo un pobre resultado en un estado conservador, en principio más asequible a sus mensajes de inspiración religiosa.