Fracasa el programa de EE.UU. para entrenar a rebeldes sirios

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Washington. (Efe/Lucía Leal).- El Gobierno de Estados Unidos dejó este viernes atrás un ambicioso esfuerzo para entrenar a decenas de miles de rebeldes sirios en el combate al Estado Islámico (EI), al reducir notablemente las dimensiones de un programa que hasta ahora no ha tenido impacto en el campo de batalla en Siria.

El Pentágono anunció una “pausa” en su programa para entrenar y equipar a rebeldes moderados sirios, que comenzó en 2014 y que pretendía entrenar a hasta 5.400 rebeldes este año y otros 15.000 durante los próximos tres años, con 500 millones de dólares de presupuesto.

En su lugar, Washington se centrará en entrenar y equipar a líderes de grupos rebeldes árabes y kurdos que ya están luchando contra el EI en Siria, con el fin de que después vuelvan al campo de batalla y puedan dirigir más eficazmente la ofensiva. “Vamos a centrarnos en los líderes en lugar de en cada combatiente individual”, dijo la subsecretaria de Defensa de EE.UU. para Políticas, Christine Wormouth, en una conferencia de prensa.

El Pentágono reconoció así el fracaso de un programa que hacía pasar a cada combatiente por pruebas exhaustivas para determinar su fiabilidad, y después por un entrenamiento que los alejaba durante meses de la urgente misión de luchar contra el EI en un escenario de guerra civil.

En septiembre pasado, el Departamento de Defensa admitió que apenas “cuatro o cinco” rebeldes entrenados en el programa habían regresado con éxito a Siria y estaban combatiendo activamente al grupo yihadista, tras los ataques y secuestros sufridos por el primer batallón en julio. “No estoy satisfecho con los esfuerzos iniciales” del programa, reconoció hoy el secretario de Defensa de Estados Unidos, Ashton Carter, en declaraciones a la prensa desde Londres.

El nuevo enfoque, mucho más reducido, busca proporcionar “paquetes de equipos y armas a un grupo de selecto de líderes” que serán examinados por el Pentágono, explicó su portavoz, Peter Cook, en un comunicado.

El objetivo es que esos líderes regresen después a sus grupos para “emprender una ofensiva concertada hacia territorio aún controlado por el EI”, con la supervisión y el “apoyo aéreo” de Estados Unidos, añadió Cook.

Según la cadena de televisión CNN, el nuevo programa proporcionará munición y equipos limitados de telecomunicaciones a una “Coalición Árabe de Siria”, un grupo de unos 5.000 rebeldes que Estados Unidos quiere formar a partir de tribus suníes del noreste sirio para que combatan al EI junto a fuerzas kurdas.

Los combatientes que están pasando por el entrenamiento estadounidense o que ya han sido reinsertados en Siria seguirán recibiendo apoyo de EE.UU., según el Pentágono. El cambio no afectará a otro programa de la CIA para ayudar a facciones rebeldes en Siria, que en principio seguirá en pie.

El giro en la estrategia estadounidense llega en un momento de creciente tensión con Rusia, que desde la semana realiza una ofensiva aérea en Siria que, según Estados Unidos, tiene como principal objetivo ayudar al régimen de Bashar El Asad en la guerra civil del país. “Nosotros estamos combatiendo verdaderamente al EI, algo que Rusia no está haciendo”, afirmó Ben Rhodes, el asesor adjunto de seguridad nacional del presidente Barack Obama. “Vemos las acciones rusas como extraordinariamente contraproducentes, en el sentido de que están erosionando el espacio para una resolución política”, añadió Rhodes en rueda de prensa.

Rusia sostiene que sus ataques son contra el EI y otros grupos yihadistas de Siria, mientras que Estados Unidos asegura que el 90 % de los ataques rusos no han ido dirigidos contra ninguno de esos grupos, sino contra opositores a Al Asad “que no son extremistas”, en palabras de Rhodes. El Pentágono no cerró la puerta por completo a su programa original de entrenamiento a los rebeldes sirios, en el que ya ha gastado 50 de los 500 millones de dólares presupuestados. “Vamos a interrumpirlo por ahora, pero puede haber una oportunidad en el futuro en la que la situación sea más favorable sobre el terreno” y sea posible retomarlo, explicó Wormouth.

Fuente: La Vanguardia