EL PAPA Y EL ACUERDO DE EE.UU. Y CUBA

 

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En primer lugar no puedo evitar recordar las palabras de José Martí: “Ver cometer un crimen en calma, es cometerlo”. Esto es lo que está ocurriendo en el mundo con respecto a Cuba, y así se pretende ignorar los crímenes de los Castro con la colaboración del Che Guevara desde la llegada de Fidel a la Habana. Hasta la fecha aparentemente el acuerdo de Raúl Castro con Obama no significa en modo alguno un compromiso de cambiar el régimen totalitario que impera en Cuba y reconocer la libertad de los cubanos. Todavía por más que el Papa no lo haya reconocido existen muchos presos políticos en Cuba, y no cabe dudas de que Oswaldo Payá, líder de la oposición fue muerto por mandato de los Castro.

La visita del Papa a Cuba no hace más que reconocer éticamente al régimen más criminal que haya sufrido América Latina. Lamentablemente el Papa en todas sus aseveraciones no hace más que descalificar éticamente al sistema en el que se respetan los derechos individuales y produjo la libertad por primera vez en la historia, y que se le descalifica como capitalismo. O sea la explotación del hombre por el hombre. En ese sentido no ha hecho más que despreciar a los ricos en nombre de los pobres. Y nuevamente voy a recordar las palabras de Martí al respecto: “Ni se ha adulado, suponiendo que la virtud es solo de los pobres, y de los ricos nunca”.

En función de los pobres se justifica el poder absoluto que como dice Martí “puede estar también en manos de una casta de pobres codiciosos”. Y en reconocimiento de esa realidad Alexander Hamilton escribió: “Una peligrosa ambición subyace necesariamente bajo la especiosa máscara del celo por los derechos del pueblo”. Y lamentablemente el Papa Francisco ante su descalificación ética de los ricos, promueve la violación de los derechos individuales y en particular el derecho de propiedad y la búsqueda de la propia felicidad. En su pensamiento brilla la oposición al sistema que logró superar la pobreza vigente en el mundo hasta hace apenas 200 años, cuando aún se vivía como vivía Jesucristo.

Respecto a la posibilidad de que este acuerdo permita un cambio en el régimen totalitario que impera en Cuba ya por 55 años, es a mi juicio un sueño de una noche de verano. No hay datos en la historia de que un régimen totalitario haya sido liberado por sus generadores. Los Castro en esta oportunidad estarían obteniendo algunas ventajas económicas a la vez que un reconocimiento ético indebido. Por supuesto es posible que el acuerdo facilite una mayor entrada de capitales extranjeros y en particular de americanos. Como es sabido los empresarios americanos parecen estar satisfechos con la posibilidad de invertir en Cuba. Pero ello no implica que haya un mejoramiento en las condiciones de vida de los cubanos. Como ya se debe saber los empresarios extranjeros tienen que pagar el sueldo de sus empleados al gobierno cubano, y éste le reconoce tan solo un 20% del total.

Por otra parte en cuanto la relación internacional con Estados Unidos ella implica una visión falaz de lo que han sido las relaciones con Cuba. Como bien señala el ex embajador en Cuba Earl T. Smith en su obra “EL CUARTO PISO”, fue en primer lugar el presidente Ike Eisenhower quien determinara la salida de Batista y la llegada de Fidel Castro. Más aun fue el presidente Kennedy quien traicionara a los cubanos en Bahía de Cochinos y más tarde durante la crisis de los misiles acordó con Krouchev entregar a Cuba a la órbita soviética. Al mismo tiempo el acuerdo hace aparecer que el embargo- que la izquierda llama bloqueo, y se ignora que si hubiese habido bloqueo Fidel no estaría en Cuba- fue un intento de derrocar a los Castro. Nada más falaz que esa interpretación. El embargo fue la consecuencia tan solo de la respuesta de Estados Unidos al hecho de que tan pronto llegó Fidel a la Habana nacionalizó todas las empresas y propiedades americanas en Cuba. Lamentablemente no obstante las válidas razones de su imposición, ha tenido un efecto político favorable a Fidel Castro de hacerle creer al mundo que fue la causa del empobrecimiento, del país que tenía la economía más prospera del continente latinoamericano.

Por último permítanme recalcar al Papa que a la llegada de Fidel lo primero que hizo fue estatizar todos los colegios católicos que eran los más importantes que había en el país. Su enemistad con la Iglesia Católica produjo la necesidad de que todos los sacerdotes, hermanos y monjas tuvieran que abandonar el país. Y con respecto a su postura respecto a los pobres y la igualdad vale la pena recordar las sabias palabra de León XIII en su encíclica Rerum Novarum. Allí escribió: “En la sociedad civil no pueden ser todos iguales, los altos y los bajos. Afánense, en verdad por ella los socialistas; pero vano es ese afán y contra la naturaleza misma de las cosas. Porque ha puesto en los hombres la naturaleza misma grandes desigualdades. No son iguales los talentos de todos, ni igual el ingenio, ni la salud ni las fuerzas; y la necesaria desigualdad de estas cosas sigue espontáneamente la desigualdad en la fortuna. La cual por cierto conveniente a la utilidad, así de los particulares como de la comunidad”. Como vemos León XIII había aceptado el concepto de Adam Smith de la mano invisible, que hoy se le habría reconocido como el derrame, en contra del cual se ha manifestado públicamente el Papa Francisco.

Fuente: La Nueva Nación