Los niños, ‘legado’ cruel de Estado Islámico

Los niños, 'legado' cruel de Estado Islámico
Los niños, 'legado' cruel de Estado Islámico
Niños uniformados y con la cara tapada con pasamontañas en los dominios del Estado Islámico LVD

Estado Islámico (EI) no se muestra últimamente tan activo en sus campañas de propaganda, pero recientemente ha llamado la atención sobre los niños, al parecer numerosos, que tiene en su poder y a los que habría movilizado.

Durante la batalla por la refinería de Biyi, la más grande de Iraq, hace un par de semanas, el EI divulgó imágenes de dos niños supuestamente disparando un cañón en este frente. Ambos vestían uniforme negro y llevaban cintas en la cabeza con la inscripción de la shahada (la declaración de fe islámica).

El 20 de abril, el EI difundía un vídeo sobre un campo de entrenamiento infantil en Mosul (Iraq) en el que varios niños, hablan con un micrófono ante una audiencia de adultos y otros niños de sus conocimientos sobre la yihad. El vídeo mostraba a un crío de unos 10 años, vestido con uniforme de camuflaje, otros dos chavales en silla de ruedas e incluso una niña con hiyab. Todo ello, en un ambiente de merienda campestre, con refrescos y kebabs.

No son, de todos modos, las imágenes más terribles que ha expuesto Estado Islámico utilizando niños. El pasado enero, un menor aparecía en el vídeo del asesinato de dos presuntos espías de origen ruso, y al mes siguiente, otro menor -esta vez francés, al parecer de Toulouse- disparaba a un palestino al que los yihadistas acusaban de estar espiando para el Mossad israelí. En otras grabaciones, los menores acompañan a los adultos en escenas de degollamiento.

Pero además, el último número de la revista del EI, Dabiq, dedica una página al elogio y la justificación del uso de niños en su particular visión de la yihad. Los llama Cachorros del califato y los presenta como la próxima generación de combatientes del EI.

Esta política, sin duda la más aterradora de las puestas en práctica hasta ahora por Estado Islámico, está pensada a largo plazo, a decir de algunos analistas especializados en la organización yihadista.

Al menos 400 niños habrían sido reclutados por el EI desde el pasado enero, según Rami Abdulrahman, director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, quien señaló recientemente que desde principio de año los yihadistas solo habrían sido capaces de reclutar unos 120 hombres, al menos en Siria.

Si esta afirmación tiene lógica o no es otra cuestión. Lo importante es qué pretende el EI con sus cachorros.

Algunos niños son captados con el consentimiento de sus padres –incluidos los hijos de sus propios combatientes-, mientras que otros son simplemente secuestrados. También es habitual echar mano de huérfanos y de niños con alguna discapacidad, de modo que pueden ser utilizados como donantes de sangre para los combatientes adultos, como escudos humanos o como terroristas suicidas, al menos una decena hasta ahora, según Rami Abdulrahman. Del mismo modo es habitual –como suele ocurrir en las guerras- utilizarlos para recoger información en zonas que los yihadistas no controlan.

“Se anima a los padres a dejar que sus hijos se sumen al EI, pero al mismo tiempo les dicen a los niños que no necesitan el permiso paterno”, afirmó Abdulrahman, quien señaló que cuando los padres de 15 chicos preguntaron dónde se encontraban les contestaron que estaban en “campos militares cerrados”. Se tiene conocimiento de algunos de estos campos: como el de Faruk, cerca de Raqqa (Siria) y el de Tal Afar (Iraq).

Para Charlie Winter, de la Quillian Foundation, los niños juegan un papel central en la estrategia terrorista del EI, además de que intentan presentarse como “un estado que funciona y que dispone de todo un sistema educativo”. Winter es el autor de un informe que analiza el papel de las mujeres dentro de Estado Islámico.

Melanie Smith, investigadora del ICRS que también se ha ocupado del caso de las mujeres yihadistas, cree que el EI “ha invertido mucho en entrenar a estos menores para sumergirlos completamente en su ideología. Mientras que los adultos pueden cuestionarse las cosas, los niños no, y son un blanco fácil” para los yihadistas, que  “piensan en esos niños como su legado”.

Patrick Skinner, director del observatorio The Soufan Group opina que el fenómeno no es nuevo sino que sigue la pauta de los campos de entrenamiento de Al Qaeda en Pakistán en tiempos de Osama bin Laden. La diferencia es que entonces no se hacía la publicidad que Estado Islámico utiliza ahora. Y las consecuencias están a la vista. Según Skinner, Estado Islámico “va a perder territorio, va a perder soldados, pero la forma en que va a permanecer es adoctrinando niños”.