EL PAPEL DE BARACK OBAMA EN LA CRISIS MIGRATORIA DE ESTADOS UNIDOS

Alguien se ha preguntado por qué Estados Unidos está viviendo la crisis migratoria actual? Que que dio origen al problema y cuando en realidad empezó? Como todo debate político los Republicanos le echan la culpa a los Demócratas y viceversa, y como de costumbre el problema siempre termina en nada más y menos que ignorancia y confusión entre los ciudadanos.

MAREA DE NINOS INMIGRANTESDesde un punto de vista práctico y realístico la crisis migratoria tiene orígenes internos y externos. Me refiero a factores causales originados por un lado en Estados Unidos y por otro en países extranjeros. Algo es cierto, si la frontera estuviera adecuadamente protegida y si el gobierno enforzara las leyes de inmigración no estuviéramos hablando de este tópico. En este artículo discutiré específicamente el papel de la administración Obama en la crisis migratoria que actualmente vive Estados Unidos.

Recordando el historial de acciones ejecutivas del presidente Obama es importante mencionar que el gobierno anunció sus “facultades discrecionales” sobre inmigración en el 2011. Esta fue la primera vez que el presidente Obama usó su autoridad ejecutiva para cambiar las leyes migratorias existentes. Como era de esperarse la decisión fue una orden de la rama ejecutiva del gobierno y el Congreso de Estados Unidos no tomó parte de la misma.

En el 2011 a través de memorándums publicados por el servicio de inmigración Barack Obama expandió sus facultades discrecionales sobre inmigración alterando el “status” de millones de ilegales en Estados Unidos que estaban supuestos a ser deportados. Una vez más el presidente cambio las normativas migratorias saltándole la participación del Congreso.

En dichos documentos, conocidos como los memorándums de Morton el gobierno redactó instrucciones específicas para las autoridades de inmigración incluyendo abogados, agencias y empleados respecto a como proceder y hasta que grado enforzar las leyes de inmigración. Los memorándums consideraron un amplio rango de posibilidades en relación a si se debe detener o no a ilegales o si deben presentarse o no a las autoridades de inmigración.

Los nuevos parámetros de procedimiento también dividieron a los inmigrantes en base a sus antecedentes, estado de salud, edad y condiciones en las que arribaron ilegalmente al país, entre otros. El presidente y no el congreso decidió como proceder, a quién detener y qué hacer con millones de inmigrantes ilegales.

La nueva ley cambió el panorama dramáticamente. Cientos de miles de casos ahora deberían ser re-evaluados acorde a los nuevos parámetros migratorios establecidos por Barack Obama.

A este punto es importante recordar que de acuerdo al reporte de los agentes de la patrulla fronteriza el flujo masivo descontrolado a través de la frontera sur del país se agravó en el otoño del 2011, pocos meses después que la administración Obama cambió las leyes de inmigración. En este periodo el número de ilegales que entraron a Estados Unidos aumentó para México, Honduras, Guatemala y El Salvador.

En Junio del 2012 Barack Obama arremetió de nuevo y creó la Acción Deferida para Jóvenes Inmigrantes. (DACA por sus siglas en Inglés). Una vez más el presidente cambió las reglas del juego y unilateralmente sin consultar al congreso instruyó a las autoridades de inmigración que no deporten a menores que hayan entrado ilegalmente a los Estados Unidos. Haciendo abuso de poder a través de una orden ejecutiva el presidente paró las deportaciones de miles de ilegales por dos años en base a nuevos criterios dictados por la Casa Blanca. La administración Obama recientemente añadió dos años más al periodo inicialmente establecido en el 2012.

Las acciones ejecutivas de Barack Obama reflefan claramente su propósito de promover la inmigración ilegal en Estados Unidos. Cuando el presidente dice que el sistema migratorio del país no funciona y que está quebrado debería preguntarse así mismo quién cambió las leyes de inmigración y que ocurrió en el país poco después.

Los hechos son claros y los números no mienten. La crisis migratoria se agravó dramáticamente después que Barack Obama decidió por órdenes ejecutivas que no había que enforzar las leyes de inmigración existentes en el país. El impacto de las acciones del presidente fue tan drástico que el número de menores ilegales que ahora entra a Estados Unidos es 10 a 12 veces más alto de lo que era antes que el presidente implementara las nuevas reglas de inmigración. Según ciertos reportes entre 6 y 10 mil ilegales cruzan la frontera de México cada semana. Otros informes revelan que bajo las condicionales actuales solo uno o dos de cada 10 ilegales es detenido.

El problema creciente de la crisis migratoria en el país llevó a la Cámara de Representantes a evaluar la situación y tomar una postura al respecto. Por voto mayoritario los congresistas aprobaron un decreto que bloquea al presidente Obama sus intenciones de continuar promoviendo la inmigración ilegal en Estados Unidos. 216 representantes votaron a favor de la ley incluyendo cuatro demócratas.

Como era de esperarse la decisión de la Cámara no fue del agrado del presidente quién criticó a los congresistas de “no resolver el problema” y al mismo tiempo amenazó con tomar decisiones unilaterales. Es obvio, para Barack Obama resolver el problema sería continuar fomentando la inmigración ilegal y parar las deportaciones indefinidamente a través de órdenes ejecutivas.

El presidente probablemente pensó que podría continuar haciendo de las suyas ignorando las leyes migratorias existentes en el país. Desafortunadamente para el, el Congreso intervino constitucionalmente y por voto mayoritario tomo una decisión al respecto. Según los Republicanos de la Cámara de Representantes Barack Obama violó la constitución al cambiar las leyes de inmigración del país.

Al momento de escribir este artículo el flujo masivo de inmigrantes ilegales continúa. Ahora Barack Obama a puesto en marcha su plan B, transportar y reubicar a miles de indocumentados en diferentes ciudades y estados del país incluyendo Alaska. La crisis humanitaria, social y económica derivada de las acciones del presidente es difícil de calcular. Según datos oficiales del gobierno el costo por cada inmigrante ilegal es aproximadamente $250 al día, un gasto más caro de lo que cuesta diariamente un hotel promedio en Estados Unidos.

La crisis migratoria y los problemas derivados de la misma ya son hechos conocidos en todo el país y los Americanos han expresado su opinión. En una encuesta reciente del WashingtonPost el 58% de los Estadounidenses desaprueba la manera como la administración Obama está enfocando este problema, incluyendo 54% de los hispanos.

En conclusión, Barak Obama ha jugado un papel vital en lo que parece ser la peor crisis migratoria en Estados Unidos. El presidente no solamente desencadenó la crisis cambiando arbitrariamente las leyes de inmigración, también la empeoró desprotegiendo las fronteras del país y reubicando a miles de inmigrantes ilegales dentro de Estados Unidos. Obviamente, en cualquier país del mundo y bajo el mandato de cualquier presidente estas acciones no están dirigidas a resolver ninguna crisis migratoria como Barak Obama pretende hacernos creer.