Un trato inhumano y degradante en Venezuela

Castigados por Protestar es el título del reciente informe de la organización independiente Human Rights Watch sobre las violaciones de derechos humanos en Venezuela.

La entidad no gubernamental examinó 45 casos en los cuales encontró sólidas evidencias de abusos contra los derechos humanos cometidos por las autoridades durante la represión de las manifestaciones contra el gobierno de Nicolás Maduro.

Entre los atropellos contra los derechos humanos mencionados por la ONG se encuentran “violaciones al derecho a la vida, a la prohibición a la tortura y al trato cruel, inhumano y degradante, al derecho a la integridad física, a la seguridad, a la libertad y a los derechos al debido proceso”.

En estos 45 casos, según Human Rights Watch, las víctimas no participaron en actos de violencia, y algunas ni siquiera estaban protestando.

La entidad indicó que las circunstancias de los atropellos, y el hecho de que las autoridades dirigieran insultos con matices políticos a los arrestados, sugieren que su objetivo principal no era dispersar las manifestaciones o imponer el orden, sino castigar a los detenidos por sus posiciones políticas.

Esa actitud de las autoridades es incompatible con el espíritu democrático. El régimen ha decidido utilizar el mecanismo antidemocrático de la represión para mantenerse en el poder a toda costa, aun sabiendo que su nivel de popularidad ha caído en picado.

Este jueves, el Senado de Estados Unidos examinará la crisis política en Venezuela. Washington debe tomar en cuenta este reciente informe de Human Rights Watch y otras evidencias de atropellos cometidos por las fuerzas de seguridad del régimen venezolano y de sus grupos paramilitares contra los manifestantes pacíficos.

Maduro y sus seguidores intentan amordazar el derecho de la oposición a manifestar sus ideas políticas y expresar sus diferencias con el poder. Por otra parte, mientras arrestan y golpean a los manifestantes en las calles, han puesto en marcha una estrategia de adoctrinamiento de la infancia y la juventud en las escuelas, copiando métodos del régimen cubano. Entretanto, persiste la escasez de productos básicos, y el índice de crímenes se mantiene entre los más altos del mundo.

Estados Unidos y la comunidad latinoamericana no deben abandonar a los venezolanos que sufren la represión de su gobierno. La denuncia de Human Rights Watch debe servir de llamado a la acción para que los abusos cesen. Maduro no puede seguir sometiendo a los opositores a un “trato cruel, inhumano y degradante”.