Administración Obama La más transparente de la historia

Sala de prensa en la Casa BlancaHace hoy poco más de un año, el presidente Obama declaró: “Ésta es la administración más transparente de la historia”.

Pero por lo que parece, eso depende de cómo se defina la transparencia.

Obama continuó diciendo: “Cada visitante que viene a la Casa Blanca forma ahora parte de un registro público. Cada ley que aprobamos y cada regulación que implementamos la colocamos online para que todo el mundo la vea”.

¿Pero qué ocurre si la definición de transparencia incluye información relacionada con el atentado contra el consulado de Estados Unidos en Bengasi, la investigación del Congreso sobre la Operación Rápido y Furioso o, más recientemente, las investigaciones sobre el seguimiento del IRS a organizaciones conservadoras?

En lo que respecta a hacer que ese tipo de información esté fácilmente disponible para los medios de comunicación, los investigadores del Congreso y el pueblo americano, la administración Obama se muestra menos proclive a la transparencia.

Y no lo están diciendo sólo los conservadores.

Según un análisis de Associated Press aparecido esta semana, el número de archivos públicos que fueron censurados o denegados alcanzó su máximo histórico en 2013.

Observando el manejo por parte de la administración de las peticiones presentadas según la Ley de Libertad de Información (FOIA), AP descubrió que:

En todos los aspectos, excepto en la reducción del número de peticiones atrasadas y un ligero incremento en la frecuencia con la que se dispensó de las tasas por la copia de documentos, los empeños del año pasado del gobierno por ser más abierto acerca de sus actividades alcanzaron su peor nivel desde que el presidente Obama llegó al cargo.

El gobierno citó la mayor parte de las veces a la seguridad nacional como la razón para retener información. Aunque también invocó la excepción por “proceso deliberativo”, a veces referida como un privilegio ejecutivo, en más de 81,000 ocasiones, lo que supone otro máximo histórico. Esta designación significa que los responsables querían mantener en secreto cómo se tomaron las decisiones sobre el tema en cuestión.

Pero incluso demócratas progresistas como el senador Patrick Leahy (D-VT) se están quejando de ello:

Estoy preocupado por que la creciente tendencia de recurrir a las exenciones de la FOIA para retener enormes cantidades de información pública esté obstaculizando el derecho del pueblo a saber. Se ha convertido en una tentación demasiado poderosa. Si la fastidia en su acción de gobierno, simplemente márquela como alto secreto.

Y teniendo en cuenta que eso es exactamente lo que mucha gente sospecha de la administración en lo que se refiere a Bengasi y el resto de escándalos, parecería que el presidente Obama quisiera salirse del camino marcado por él mismo para probar que no hay “ni siquiera una pizca de corrupción”, como es bien sabido que le comentó a Bill O’Reilly en su entrevista previa a la Súper Bowl.

El año pasado hubo más solicitudes de acceso a los registros públicos que nunca (más de 700,000). Lo que no queda claro es si eso es una señal de que la opinión pública y los medios de comunicación desconfían cada vez más del gobierno federal. De cualquier forma, lo que sí está claro es que la administración que afirma ser la más transparente de la historia se está forjando un historial muy mediocre.