Quiénes son los fascistas

 

Venezuela

Se han documentado múltiples denuncias de asesinatos y atropellos realizados por los militares venezolanos y los paramilitares armados que apoyan al Gobierno de Venezuela. Por ejemplo, un español agredido en Venezuela denuncia: “Los militares me violaron con el cañón de un fusil”.

 

Sin embargo, en Internet se puede ver una gran cantidad de artículos y comunicados calificando de ‘fascistas’ a los venezolanos que protestan en las calles. ¿Cómo se explica eso?

 

Gustavo Le Bon nos dice en su ‘Psicología de las masas’ que las creencias son muy difíciles de adquirir, pero una vez obtenidas es prácticamente imposible eliminarlas. ¿Eso es lo que sucede con los agentes de influencia castristas que repiten como papagayos la propaganda proveniente de La Habana? ¿O es que son mentirosos compulsivos que necesitan ayuda especializada? ¿O existen otras razones?

 

Los agentes de influencia de los hermanos Castro en Panamá siempre están dispuestos a cumplir con las tareas encomendadas: ¡Pa’lo que sea, Fidel, pa’lo que sea! Por ejemplo, un cable del 19 de febrero de Prensa Latina, la agencia oficial de noticias de los hermanos Castro, expresa: “El candidato presidencial independiente panameño, profesor Juan Jované, comparó hoy la violencia protagonizada por grupos fascistas en Venezuela con la situación en 1973 en el sangriento golpe del exgeneral Augusto Pinochet”.

 

El profesor Jované está tan compenetrado con su papel de divulgador del discurso de La Habana, que ignoró declaraciones hechas dos días antes por Heinz Dieterich, profesor investigador de la UAM Xochimilco y creador de la ficción conocida como Socialismo del siglo XXI, que es en la que se sustenta el Gobierno de Venezuela. Dieterich señaló que las protestas en las calles de Venezuela “es un proceso predecible, por el desempeño de la economía, la inflación, desabastecimiento; se creía que Maduro iba a reaccionar proponiendo un plan comprensivo e integral y no se ha hecho, lo cual genera un panorama muy peligroso, porque la sociedad está dividida en dos partes”.

 

Hace unos ocho años conocí al profesor Jované. Me llamó la atención que fue muy amable y parecía una persona honesta, incapaz de decir una mentira, lo cual se contradecía con las apologías que hacía del castrismo en las entrevistas que le hacían. Aunque en la era de internet ya ningún extranjero puede alegar que está engañado con lo que ocurre en Cuba, le otorgué el beneficio de la duda y empecé a enviarle artículos donde autores marxistas criticaban a la tiranía cubana, así como vídeos sobre la represión castrista. Ni en una sola oportunidad el profesor Jované intentó rebatir algo de lo que se expresaba en esos artículos y vídeos.

 

Cada vez que por casualidad nos encontrábamos, el profesor Jované se mostraba muy atento y en más de una oportunidad me invitó a que fuera a su casa -algo que es muy poco común en Panamá-, pero nunca lo visité. También me llamó la atención que aunque él escribía una columna semanal en el diario Panamá América, jamás condenó ni una sola de las tropelías cometidas por el rector de la Universidad de Panamá, dondeJované es catedrático titular. Además, al haberse graduado en Chile en una buena universidad, el profesor Jované sabe que las universidades panameñas son una caricatura de lo que debe ser un centro de educación superior, pero él guarda silencio cómplice sobre ello.

 

Desde finales del año 2009, diariamente le estuve suministrando información sobre la huelga de hambre de Orlando Zapata Tamayo, incluyendo la resolución de Amnistía Internacional en la que lo declaraba prisionero de conciencia. El profesor Jované nunca me preguntó algo al respecto. Y llegó el 23 de febrero de 2010, cuando murió el activista de los derechos humanos Orlando Zapata Tamayo, después de 85 días en huelga de hambre, reivindicando su condición de preso de conciencia reconocido por Amnistía Internacional y que se le respetase su integridad física, ya que era torturado y golpeado por sus carceleros.

 

Como escribió Haroldo Dilla Alfonso, académico marxista cubano:

 

A la muerte física de Zapata sucedió un segundo asesinato: una avalancha de difamaciones organizada por el gobierno cubano. Utilizando para ello a algunos intelectuales devaluados del patio y a la red de voceros estalinistas que medran en la izquierda mundial, han dicho que la víctima era un preso común (…)”.

 

El profesor Jované fue uno de los sujetos que participaron de la campaña difamatoria, al firmar el documento calumniador. Le ruego al lector que me disculpe por usar la palabra ‘sujetos’, pero es el término más suave que he encontrado para llamar a quienes apoyan a un régimen que asesina niños golpea a mujeres pacíficas.

 

Le pido al lector que vea esos vídeos y me diga si el castrismo no es una versión actualizada del fascismo. Todo parece indicar que el chavismo va por el mismo camino. Entonces, ¿quiénes son los fascistas? ¿Los que apoyan al castrismo no son fascistas rojos, para diferenciarlos de los seguidores de Mussolini que se apropiaron del término?

 

¿Cuál es el ‘delito’ de esas mujeres que son golpeadas? Disentir pacíficamente de la tiranía comunista, la cual ha destruido a la otrora ‘Perla del Caribe’. Le solicito al lector que vea los vídeos que muestran cómo era Cuba en 1958 y la destrucción causada por el castrismo.

 

Otros sujetos que participaron del asesinato de la reputación del mártir Orlando Zapata Tamayo fueron el cubano Julio Manduley –asesor de FRENADESO y bien relacionado con la cúpula castrista, por ser sobrino de la difunta Celia Sánchez Manduley, la persona que más influencia ha ejercido sobre el dictador Fidel Castro-, varios seguidores de la narcodictadura de Noriega y los periodistas Filemón Medina -secretario general del Sindicato de Periodistas de Panamá- y Euclides Fuentes Arroyo. Si desean conocer a todos los ciudadanos panameños que se prestaron a denigrar al mártir Zapata Tamayo, pueden hacerlo aquí.

 

Hace cinco días el Consejo Nacional de Periodismo  “manifestó su solidaridad con los medios de comunicación independientes y periodistas venezolanos que en ejercicio de sus funciones son víctimas de persecución y acoso por parte del gobierno venezolano”.

 

Esto provocó que el principal agente de influencia castrista entre los periodistas de Panamá, Filemón Medina, atacara fuertemente al Consejo Nacional de Periodismo, repitiendo el clásico discurso de los hermanos Castro: “El Sindicato no puede avalar condenas a un gobierno enfrentado a la voracidad de una burguesía anti patria que como no tiene líderes, ahora abandera a un agente de la CIA que además salió de la cárcel donde estaba por robar los dineros públicos, gracias a una amnistía que le dio en vida el propio Hugo Chávez”.

 

¡Filemón Medina miente descaradamente! Medina tergiversa la realidad y manipula la información al mejor estilo de Goebbels o Fidel Castro. El líder opositor venezolano Leopoldo López fue alcalde del municipio metropolitano de Chacao por dos períodos (2000-2008). Durante su último año de mandato, el Gobierno de Hugo Chávez lo inhabilitó para ejercer cargos públicos. López apeló a la Comisión y a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH y Corte CIDH) y ambas concluyeron que hubo una violación de sus derechos. Hace dos años y medio, el 16 de septiembre de 2011, la Corte Interamericana de Derechos Humanos le dio la razón al líder opositor venezolano Leopoldo López en su demanda contra el Estado de Venezuela. Sin embargo, el Gobierno de Chávez mantuvo sobre López la prohibición de postularse a cargos de elección popular y truncó así su candidatura a la alcaldía metropolitana de Caracas en 2008, que más tarde ganó -en dos oportunidades- su compañero Antonio Ledezma.

 

La ONG Human Rights Watch emitió un comunicado donde critica los excesos de los equipos antimotines contra los manifestantes y la decisión del presidente Nicolás Maduro de censurar a medios de comunicación.

 

¿Qué están tratando de hacer los opositores venezolanos? Evitar que su patria sea otra Cuba. Ojalá que no sea tarde, porque ya Venezuela está en poder de los hermanos Castro, como se expresa en este vídeo. Puedo dar fe de que es verdad la mayoría de las cuestiones que se denuncian en ese vídeo.

 

El profesor Jované, Julio Manduley, Filemón Medina, Euclides Fuentes Arroyo y otros sujetos que bailan al compás de los Castro saben que Cuba es el único país occidental donde es ilegal ser opositor: marxistas, liberales, socialistas, trotskistas, democristianos y anarquistas sufren difamación, ostracismo, destierro, cárceltortura y asesinato. Por eso, el filósofo socialista argentino Oscar del Barco expresó en diciembre de 2005, hace más de ocho años: “Los llamados revolucionarios se convirtieron en asesinos seriales, desde Lenin, Trotzky, Stalin y Mao, hasta Fidel Castro y Ernesto Guevara”.

 

¿Qué credibilidad pueden tener estos agentes de influencia? Por ejemplo, hace unos meses Euclides Fuentes Arroyo publicó un artículo en el que toma como referencia a Edmundo García, uno de los principales agentes mediáticos de los hermanos Castro en Miami. Para que el lector tenga una idea de la baja catadura moral de Edmundo García -una fuente de la que se nutre Euclides Fuentes Arroyo-, le sugiero que lea la carta abierta del cantautor Pablo Milanés a Edmundo García.

 

Además, ¿al lector no le llama la atención que el Ministerio de Relaciones Exteriores de los hermanos Castro publique artículos de Euclides Fuentes Arroyo? Compruébelo aquí y aquí.

 

Repito la pregunta que hice al inicio: ¿Los que apoyan a un régimen que asesina niños golpea a mujeres pacíficas, no son fascistas rojos?

 

Como me guío por principios, condeno la violación de los DDHH donde quiera que se realicen, sea en Cuba, Panamá, China o Venezuela. Eso es algo que nunca podrá comprender el régimen de los hermanos Castro y mucho menos sus testaferros.