Las claves del escándalo del espionaje

¿Han espiado los países europeos llamadas de sus ciudadanos para entregárselas al NSA? Repasamos algunas de las claves del escándalo de espionaje.

 

El escándalo del espionaje se embarulla por momentos. Desde que esta semana la trama implicara de lleno a nuestro país, todo el asunto se vuelve más confuso. La Fiscalía española ha abierto diligencias informativas, el Gobierno español aún espera explicaciones del embajador estadounidense, y los líderes de Izquierda Unida se sienten “muy espiados“.

Por eso, recopilamos algunas de las claves de todo el asunto, en el que todavía hay muchas más dudas que certezas. ¿Han espiado los países europeos a sus ciudadanos y le han dado posteriormente esos datos al NSA? ¿Están cooperando los servicios de inteligencia de EEUU y Europa para recolectar los llamados metadatos de sus ciudadanos?

El origen del escándalo

Aunque parezca que todo ha sido desencadenado por las filtraciones de Edward Snowden, lo cierto es que la polémica comienza un mes antes de que el extécnico de la NSA filtre documentos a The Guardian. Concretamente, en mayo de 2012, Associated Press denuncia que el gobierno estadounidense espió a periodistas de la agencia, lo que el Departamento de Justicia y el Fiscal General justifican aludiendo a la “gravedad” de la filtración y a su “guerra” contra los filtradores.

Entonces, la filtración de Snowden desvela que no sólo afectaba a periodistas, sino que EEUU había espiado a ciudadanos a través de llamadas telefónicas gracias a la operadora Verizon. La Casa Blanca alega que se trata de una práctica para proteger al país de amenazas terroristas. Sale a la luz el programa de vigilancia cibernética Prism, que según EEUU solo se utiliza para obtener información de ciudadanos extranjeros que residan fuera del país, y que tenía base legal porque se había realizado con “conocimiento del Congreso”.

Periodistas, ciudadanos y obviamente figuras políticas. Meses después, nuevos documentos de Snowden confirman que EEUU espió llamadas telefónicas de 35 líderes mundiales, como François Hollande o Angela Merkel. La Casa Blanca lo ha admitido, aunque no explícitamente. El objetivo es desvincular a Barack Obama del escándalo, asegurando que no estaba al tanto de estos “pinchazos” a pesar de que llevaban produciéndose desde 2002. Según Washington, estos ‘pinchazos’ a los teléfonos particulares de líderes mundiales ya no se producen. John Kerry ha intentado apuntalar esta versión aduciendo que esto casi se hacía con “piloto autómatico”, como una inercia.

En cualquier caso, esta es la parte más estéril del debate: Snowden también desveló que Reino Unido espió a otros líderes mundiales en cumbres internacionales, y, como indicábamos hace unos días es posible que si el resto de países no lo hacen, sea más por una cuestión de incompetencia o falta de recursos.

Espionaje y UE

La trama se ha visto complicada durante las últimas semanas cuando ha salpicado a los servicios de espionaje de varios países europeos, por informaciones filtradas a diversos medios. En junio fue Alemania, cuando Der Spiegel publicó que la NSA “husmeaba” en 500 millones de conexiones de datos alemanes. También en Latinoamérica: O Globo aseguró que EEUU rastreó 2.000 millones de llamadas. En el caso de España, fue El Mundo esta misma semana el que desveló que la NSA había “espiado” 60 millones de llamadas telefónicas.

¿Y qué dice EEUU sobre esto? Pues el director de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense aseguró que se trataba de datos falsos, que los periodistas no habían entendido los documentos que había filtrado Snowden. Se refería Keith Alexander al documento generado con el programa boundless informant, que realiza un gráfico de las llamadas interceptadas en distintos países.

No obstante, la controversia más grande no es si estos documentos son verdaderos o si hubo un problema de interpretación. Lo que más polémica está generando es si, como mantuvo en su comparecencia el director general de Inteligencia estadounidense, James Cappler, eran los propios países europeos los que habían entregado a la NSA metadatos sobre europeos. Pero aquí viene el matiz importante: Cappler aseveró que esa información había sido aportada por países europeos, y eran datos obtenidos fuera de sus fronteras y en zonas de guerra. Según The Wall Street Journal, estos datos entregado buscaban “proteger a las tropas estadounidenses y aliadas” y además afectaba a ciudadanos no europeos.

En la información publicada por El Mundo, se asegura tajantemente que el CNI facilitó el espionaje a España, pero no queda claro si el CNI ha ayudado a obtener registros de 60 millones de llamadas en un mes. Sólo se reseña un documento en el que se establece un protocolo para seguir en eventuales operaciones de espionaje conjuntas. Porque sí, es evidente que el CNI y la NSA colaboran. Lo cual no quiere decir que sea necesariamente para entregar al información de ciudadanos españoles, sino que, por lo que sabemos hasta el momento, se ha producido en marcos como el 11-M y el 11-S. Es decir que, a expensas de la comparecencia del director del CNI o de nuevas filtraciones de mano de Snowden, de momento no hay suficientes datos para afirmar que la agencia española haya ayudado a obtener estos registros.