Cristianos en Egipto secuestros mortíferos

 

 

No sólo las iglesias, monasterios e instituciones de los cristianos egipcios se ven sometidos a ataques por parte de los Hermanos Musulmanes y de sus partidarios (casi cien de ellos han sido incendiados, destruidos o saqueados): también los propios cristianos son atacados en todo Egipto, sin que prácticamente se informe de ello en los medios occidentales.

Hace unos días, por ejemplo, los coptos celebraron el funeral por Wahid Jacob, un joven diácono que servía en la iglesia de San Juan Bautista, de la diócesis de Qusiya, en Asyut. Fue secuestrado el 21 de agosto por personas desconocidas, las cuales exigieron a su familia, que vive en la pobreza, un rescate exorbitante: 1.200.000 libras egipcias (al cambio, 171.000 dólares). Como no pudieron reunir dicha suma, Jacob fue ejecutado y su cuerpo arrojado a un campo, donde fue hallado posteriormente. El sacerdote que celebró el funeral dijo que el cadáver presentaba signos de tortura.

De hecho, el secuestro de jóvenes cristianos para pedir un rescate por ellos se ha vuelto cada vez más habitual en Egipto. El pasado abril, Sameh George, de 10 años, otro diácono [en la Iglesia copta los niños pueden serlo, con funciones similares a las de monaguillo] de la iglesia de San Abdul Masih (“siervo de Cristo”) en Minya fue secuestrado por personas desconocidasmientras se dirigía al templo para participar en las oraciones de Semana Santa previas a la Pascua ortodoxa. Sus padres dicen que solía ir a la iglesia a tomar parte en el culto por las tardes, pero cuando no regresó y comenzaban a asustarse recibieron una llamada anónima de los secuestradores, que les decían que tenían al niño en su poder y lo ejecutarían a menos que recibieran 250.000 libras egipcias como rescate.

Si bien no todos los que son secuestrados (y, a veces, asesinados) para cobrar un rescate son diáconos, sí que son casi siempre cristianos que asisten a la iglesia. El pasado abril, por ejemplo, otro niño copto, Abanub Ashraf, de 12 años, fue capturado justo enfrente de su templo, San Pablo, en el distrito de Shubra al Jaima. Sus secuestradores, cuatro hombres, le pusieron un cuchillo en el cuello, lo arrastraron hasta su coche, dispararon contra la iglesia y huyeron a toda velocidad. Posterioremente llamaron a la familia del chico exigiendo una gran suma de dinero como rescate a cambio de su vida.

El odio hacia estos cristianos, a los que se trata como a perros, es tal que a veces, tras haber recibido el rescate, los secuestradores musulmanes los asesinan de todas formas. Tal fue el caso de Cyril Joseph, de seis años, secuestrado el pasado mayo. Según este reporte en árabe, su familia está destrozada

tras pagar 30.000 libras a su secuestrador, que, pese a todo, mató al inocente chiquilllo y arrojó su cadáver al retrete de su casa, de donde fue exhumado, hinchado y mohoso.

En cuanto a las niñas cristianas, son aún más vulnerables que los niños, y desaparecen con mucha frecuencia. Como señala un informe de International Christian Concern,

cientos de niñas cristianas (…) han sido secuestradas, obligadas a convertirse al islam y a contraer matrimonio en Egipto. Estos incidentes a menudo van acompañados de actos de violencia, incluidos violaciones, palizas y otras formas de abuso físico y mental.

Así, si bien es bueno que los incesantes ataques a las iglesias egipcias hayan recibido cierta atención por parte de los medios de comunicación, no olvidemos las numerosas –y, a menudo, jóvenes– vidas cristianas que son destruidas en silencio en Egipto por quienes desearían que los Hermanos Musulmanes volvieran al poder.

© elmed.io

Raymond Ibrahim ocupa la cátedra Shillman del David Horowitz Freedom Center y es miembro del Middle East Forum.