Las incógnitas por resolver del atentado de Boston

¿Actuaron solos los Tsarnaev?

Mientras Dzhojar empieza a ser interrogado, el mayor interrogante sobre el atentado de Boston sigue en pie.

Hace siete días la pregunta clave era quién. Tras la caza de los hermanos Tsarnaev la incógnita se trasladó al por qué, y sobre todo al cómo. ¿Actuaron Dzhojar y Tamerlan en solitario? ¿De dónde sacaron el material con el que fabricaron los explosivos? ¿Y los conocimientos para la fabricación?

A la espera de conocer los cargos que le imputa la Fiscalía a Dozhar Tsarnaev  , la investigación se centra en determinar si ambos formaban parte de una cédula terrorista de carácter internacional o actuaban como “lobos solitarios” en EEUU. Hasta el momento, cobra fuerza esta última hipótesis, y todo parece indicar que actuaron en solitario tanto en la perpetración del atentado, como en la fabricación de los explosivos que acabaron con la vida de 3 personas e hirieron a más de 170. El grupo terrorista Vilayat Dagestan se desvinculó este domingo del atentado, negando cualquier conexión con los hermanos: “No estamos en guerra contra los Estados Unidos de América. Nosotros solo luchamos contra Rusia”, señalaron.

El viaje a Daguestán

Para los investigadores del FBI, la clave a muchas de las incógnitas que sobrevuelan el caso se encuentra en los seis meses que el hermano mayor pasó en Daguestán en 2012. Sobre el propósito del viaje, la familia ha vertido diferentes versiones. En primer lugar, la madre aseguró que el objetivo era visitar a su padre –que se había mudado de nuevo allí tras años de residencia en EEUU- ; excluyendo a su hijo de cualquier contacto con grupos islamistas radicales en la región. “Quería renovar su pasaporte”, adujo. Versión que contrasta con la aportada por una de sus tías a The Guardian, donde afirma que Tamerlan “vino a familiarizarse con Daguestán. Se sentaba en casa y rezaba. Estaba aprendiendo a leer el Corán”, explica Patimat Suleimanova . Según su testimonio, su sobrino se volvió “más cercano desde que asumió el Islam” en este viaje, “estaba más feliz, amante de la vida”. Además, confirma la influencia que ejerció sobre Dzhojar, quien planeaba viajar a Daguestán este mismo mes de abril.

Si Tamerlan estableció contacto o no en esos seis meses con el grupo terrorista liderado por Doku Umarov continúa siendo un misterio. Lo que sí está claro es que, observando su trayectoria vital, el viaje a Daguestán marcó un punto de inflexión en su concepción del Islam, que se radicalizó por completo. A su regreso a EEUU comenzó a compartir vídeos en Youtube con contenido terrorista, y a extremar sus posicionamientos. Se separó de su mujer, con la que tenía un niño, y abandonó sus estudios para centrarse en su afición por el boxeo.

Interrogatorio del FBI

Indicios que, al menos para el KGB, parecieron síntomas evidentes de una creciente vinculación con ambientes terroristas islámicos. En 2011, las autoridades rusas solicitaron a la Oficina Federal estadounidense que interrogara a Tamerlan, en la misma época en la que el mayor de los Tsarnaev buscaba la ciudadanía estadounidense. Aunque se le denegó de manera preventiva –más tarde se la concedería- el FBI no encontró ningún vínculo sospechoso de “actividad terrorista”. “Revisamos todos los canales de información de los posibles vínculos entre la Tsarnaevs y Umarov, pero no se encontraron datos para confirmarlo”, aseguró una fuente gubernamental a la agencia RIA-Novosti.

Tras la euforia por la captura del terrorista, esta información ha puesto en cuestión el papel del FBI, abriendo el debate sobre si la agencia Federal habría podido evitar la tragedia aumentando los controles sobre Tamerlan. El presidente de la Cámara de Seguridad Nacional Michael McCaul está encabezando la línea más dura de crítica al FBI, que por el momento no ha dado respuestas a los requerimientos del republicano.

El testimonio de Dzhojar

Si, como se sospecha, Tamerlan y Dzhojar actuaron en solitario, el testimonio del pequeño de los Tsarnaev debía salvaguardarse a toda costa. Por ello, el pasado viernes, la Policía no atacó el yate donde se escondió durante horas, sino que la prioridad fue mantenerle con vida, forzando su rendición.

Una vez capturado -aunque con la garganta dañada por un intento de suicidio- las autoridades optaron por no leerle los derechos e interrogarle antes de abrir un proceso judicial, con el objetivo de obtener el testimonio clave del ataque a Boston. Actualmente, el High-Value Detainee Interrogation Group está tratando de sacar información de Dzhojar, que contesta a las preguntas por escrito, debido a su estado de salud.

No invocando la “iniciativa Miranda” el gobierno estadounidense busca evitar casos como el ocurrido con el terrorista nigeriano Umar Farouk Abdulmurallab, que intentó atentar contra un avión con explosivos escondidos en sus calzoncillos. En esa ocasión, el terrorista proporcionó información valiosa a las autoridades antes de “escuchar sus derechos”, pero dejó de hablar rápidamente en cuanto se le “mirandizó”. ¿Será Dzhojar tan cooperante?