VUELVE A SUBIR EL DESEMPLEO

DESEMPLEO EMPEORA BAJO OBAMA

El informe laboral del mes de octubre básicamente concuerda con el resto de los datos económicos actuales: la economía está creciendo lentamente, demasiado lentamente, como para hacer disminuir el desempleo de una forma más rápida. De hecho, la tasa de desempleo subió en octubre hasta el 7.9% y la economía creó alrededor de 171,000 empleos, casi la misma cifra de nuevos trabajadores que se incorporan a la población activa.

El informe de octubre invierte parcialmente la misteriosa caída de la tasa de desempleo reflejada en el informe laboral de septiembre. En ese momento, J.D. Foster, Economista Titular Asociado Norman B. Ture para Política Fiscal de la Fundación Heritage, predijo que el informe laboral de septiembre sería corregido posteriormente:

El informe nacional de empleo de septiembre se debe dejar a un lado en espera de un informe más fiable el próximo mes, que casi con toda seguridad revertirá los extraños resultados de septiembre. Si lo hace, tendremos entonces la confirmación tanto del poder de las estadísticas como de la debilidad de la economía.

Con la vuelta en octubre al aumento en la tasa de desempleo hasta cerca del 8%, al menos ya tenemos el principio de la solución al misterio.

Además de las posibles arbitrariedades en el modo en el que el gobierno recoge la información sobre el desempleo, está muy claro que la administración está jugando con la economía, retrasando las nuevas regulaciones e incluso los avisos de despido hasta finales de año.

Tal como lo describió ayer la analista de Heritage Diane Katz, la administración Obama ha dejado pasar dos plazos legales obligatorios para que los ciudadanos y las empresas puedan conocer las nuevas y regulaciones que están por llegar, incrementando así la insoportable incertidumbre que ya están afrontando.

Mientras tanto, para evitar que se emitan demasiadas cartas de despido justo en este momento, la administración Obama ha estado fomentando el que los contratistas federales incumplan la ley que les exige que notifiquen a sus empleados los despidos de carácter inminente. La administración se ha ofrecido a pagar las penalizaciones que sufran estas empresas por retrasar el envío de los avisos de despido. Como explicó el analista de la Fundación Heritage Hans von Spakovsky:

Está previsto que las reducciones masivas del gasto en defensa debidas a la retención de fondos entren en vigor el 2 de enero de 2013. Los contratistas de defensa afectados por las reducciones presupuestarias tendrían que enviar las cartas de aviso a sus empleados el 2 de noviembre (cuatro días antes de las elecciones) para estar dentro del plazo de la fecha de inicio de las reducciones del gasto del día 2 de enero.

Con las empresas en tal estado de contención, no resulta sorprendente que la recuperación sea tan lenta. Y la anticipación del impacto del Armagedón Fiscal previsto para el 1 de enero sólo sirve para acrecentar la crisis.

El Armagedón Fiscal no sólo implicará un aumento de los impuestos personales (si pertenece Ud. a una familia de clase media, sus impuestos subirán alrededor de $1,400), sino que toda la economía se verá igualmente perjudicada. La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) ha comentado que a menos que el Congreso y el presidente actúen, nos veremos inmersos en una nueva recesión que se extenderá a lo largo de 2013, cuando ni siquiera nos hemos recuperado de la anterior.

Cuando el nuevo Congreso se haga cargo de sus responsabilidades el 3 de enero de 2013, el primer punto de su agenda debería ser revocar el Armagedón Fiscal. Los líderes políticos del Congreso y el candidato presidencial que venza en las elecciones deberían dejar claro, inmediatamente después de las elecciones, que revocar el Armagedón Fiscal será su mayor prioridad, para poder tranquilizar a las empresas y a sus empleados lo antes posible. La economía no se puede recuperar mientras las empresas se vean maniatadas por las interferencias del gobierno, las regulaciones en ciernes y las subidas de impuestos.