ROMNEY LA LIBRE EMPRESA Y LOS SINDICATOS

Los sindicatos de los Estados Unidos han hecho grandes contribuciones para mejorar las condiciones de empleo de los obreros y ayudar a la sociedad. Muchas de las protecciones, salarios y beneficios que tienen los trabajadores actualmente son el resultado de duras batallas, luchas y sacrificios peleadas por los sindicatos durante el siglo XIX y principios del siglo XX. Sin embargo, los sindicatos frecuentemente aumentan los costos dañando la competitividad y retardando la innovación y a veces aumentando exigencias monetarias que han llevado a grandes compañías a la bancarrota. Recordemos las poderosas aerolíneas que quebraron a pesar de haber sido muy exitosas durante muchos años. Entre las líneas aéreas que quebraron están Pan American y Eastern. Al irse a la bacarrota estas compañías despidieron a todos sus empleados y ejecutivos.

Mitt Romney escribió un artículo electrónico en su sitio Web titulado “El trabajo: libre empresa, elecciones libres y libertad de expresión” (2012). El candidato republicano, con su enorme experiencia en el sector privado, posee un extenso conocimiento de las relaciones laborales. Él reconoce que “en su mejor etapa, los sindicatos siempre han luchado por los derechos de los trabajadores y generaciones de estadounidenses están mejor gracias a ellos”. Sin embargo, Romney también se da cuenta que los intereses de los líderes de los sindicatos frecuentemente pueden divergir de los intereses de los mismos trabajadores a los que, supuestamente, sirven. También los intereses de estos líderes pueden estar en contra de las empresa que emplean a sus miembros y del pueblo en general.

Si Mitt Romney fuera electo presidente, su primer paso para mejorar la política laboral sería asegurar que las leyes laborales no impidan a las empresas a que puedan operar. Las corporaciones no deberían tener que preocuparse porque una agencia federal, dominada por radicales de extrema izquierda, los hostigue, actúe en forma arbitraria o no tenga respeto por la ley.

Esto ha ocurrido frecuentemente con las decisiones arbitrarias e injustas del “National Labor Relations Board” (NLRB), o en español la Junta Nacional de Relaciones Laborales. Obama nombró a líderes radicales de sindicatos a esta importante agencia federal. La junta, en vez de solucionar problemas entre las empresas y  los sindicatos, lo que ha hecho es sembrar el caos. Por ejemplo, la NLRB presentó una demanda judicial contra la Boeing, la empresa que más exporta en esta nación, por querer abrir una fábrica de millones de dólares y haber contratado a más de 1,000 nuevos empleados en South Carolina, un estado que mantiene el “Right-to-Work” (Derecho-al-Trabajo). En los estados que tienen leyes de Derecho-al-Trabajo, los trabajadores no están obligados a pertenecer a un sindicato. En los estados donde no existen estas leyes, los trabajadores son obligados a pertenecer a sindicatos.

A la Junta Nacional de Relaciones Laborales le molestó que la Boeing estableciera fábricas en un estado donde los obreros no se veían obligados a pertenecer a un sindicato. Esta acción de la agencia federal atentó contra la libre empresa y, por supuesto, Obama la apoyó. ¿Cómo es posible que una agencia del gobierno federal le dicte a una empresa privada donde abrir sucursales o establecer industrias? Esas acciones caracterizan a países socialistas o comunistas y no a naciones de libre empresa como la nuestra. Desgraciadamente, con Obama de presidente, poco a poco estamos perdiendo nuestra libertad. Quien no respeta la Constitución, no valora tampoco la libre empresa.

Romney tomará los siguientes pasos en política laboral:

  • Nombrará a la NLRB a personas con experiencia y que respetan el estado de derecho.
  • Enmendará la NLRB con el fin de proteger el derecho de los dueños y ejecutivos de corporaciones a asignar su capital como ellos consideren conveniente.
  • Revertirá las órdenes ejecutivas emitidas por Obama que inclinan las reglas del juego a favor de los sindicatos.
  • Enmendará la NLRB para garantizar la boleta secreta en cada elección de certificación para los sindicatos. El presidente Obama, apoyado por los grandes sindicatos, trató de pasar la ley llamada “Employee Free Choice” o “Card Check”, la cual de libertad no tiene nada. Esta medida cambiaría el voto secreto. Cuando los empleados fueran a escoger o rechazar un sindicato en la empresa donde ellos trabajen, y obligaría a los obreros a votar en público para que de esta forma los líderes de los sindicatos pudieran intimidarlos. Obama no pudo pasar esta ley por el Congreso. De haber tenido éxito, esta ley hubiera expandido el poder de los sindicatos y los enormes fondos de los mismos, los cuales siempre apoyan al Partido Demócrata. Este proyecto de ley es otra medida de Obama para reducir la libertad de los trabajadores de la nación.
  • Enmendará la NLRB para garantizar que todas las campañas antes de la elección para escoger o rechazar un sindicato duren por los menos un mes.
  • Apoyará a los estados que quieran pasar leyes de Derecho- al-Trabajo.
  • Prohibirá el uso para propósitos políticos de fondos automáticamente deducidos de los sueldos de los trabajadores. En los estados que no tienen la ley de Derecho-al-Trabajo, los sindicatos pueden tomar dinero directamente de los sueldos de los trabajadores y gastarlo en la política. Muchos trabajadores resienten que los sindicatos usen su dinero para elegir políticos que ellos no apoyan.

Obama y los sindicatos radicales que lo apoyan

En una reciente encuesta de Gallup, el 51% de los estadounidenses indicaron que “los sindicatos mayormente dañan a la economía”. En 1950 la membresía en los sindicatos en el sector privado era de un 36%. Actualmente, los sindicatos tienen una membresía de un 7% en el sector privado. Desde que se inició en la política Obama ha tenido el fuerte apoyo de sindicatos controlados por marxistas, socialistas y radicales.

Una unión en particular, Service Employees International Union (SEIU), la ha dado un inmenso apoyo a Obama desde que se postuló por primera vez al Senado por  el  estado de Illinois en 1995. Esta unión con líderes de extrema izquierda ha trabajado muy de cerca con el partido Democratic Socialist of America (DSA) y con la organización marxista ACORN. Durante la campaña presidencial de 2008 el sindicato SEIU le donó a Obama $60 millones y $85 millones a candidatos socialistas dentro del Partido Demócrata. La SEIU le brindó a Obama 100,000 voluntarios y 3,000 personas que trabajaron a tiempo completo en su campaña. El que fue líder de esta unión por 14 años, Andy Stern, visitaba a Obama en la Casa Blanca una vez a la semana y pudo colocar muchos miembros de su unión dentro de la Casa Blanca y en otras agencia federales. Stern fue uno de los que propuso el Obamacare y, por supuesto, trató de que Obama pasara la ley “Card Check”.

Los grandes sindicatos fueron y son vitales para la campaña de reelección de Obama. De ser reelecto presidente, Obama fortalecerá a los sindicatos a costa de las empresas y los trabajadores. Con Obama de presidente durante cuatro años más y con las presiones de los sindicatos, su gobierno, lejos de contribuir a la recuperación económica, dañará la inversión y la creación de empleos.

Es por esto que es tan importante elegir a Mitt Romney como presidente en noviembre de 2012 con el fin fortalecer la empresa privada y la libertad en nuestra nación.