LA ECONOMIA DE LA NACION Y DE LOS ESTADOS EN JUEGO

Un estudio hecho por el periodista Douglas Hanks,  y publicado en The Miami Herald  el 16 de agosto de 2012, describe que en todos  los estados en juego (swing states) la situación económica está peor que hace cuatro años. Entre estos reñidos estados, los dos que se encuentran en peores condiciones y que no se han recuperado de la Gran Recesión son Florida y Nevada.

En Florida, el Producto Interno Bruto (PIB), llamado en inglés “Gross National Product” o GNP, se ha desplomado un 4% desde 2008. La fuerte caída del PIB de Florida ha sido tan dramática como la de algunas naciones europeas. Los Estados Unidos ha mejorado débilmente con un aumento de 1% del PIB. Esto representa la peor recuperación económica de la nación en 80 años.

El valor de la vivienda en Florida ha disminuido drásticamente en los últimos cuatro años, creando una situación alarmante en el área de bienes raíces ya que aproximadamente la mitad de los dueños de vivienda tienen hipotecas submergidas (under water). Estos dueños deben a los bancos mucho más dinero que el valor de sus propiedades. Florida tiene el alto nivel  de 12% de ejecuciones hipotecarias (foreclosures). Su cifra de desempleo es de 8.6%, mayor que la de 8.3% en el país. Como hemos explicado, la verdadera cifra del paro es mucho mayor ya que el gobierno federal no incluye en su cifra oficial a los millones de desempleados que ya no buscan trabajo porque no lo encuentran. La verdadera cifra del paro se estima que es del 10% al 15%.

Durante la visita de Mitt Romney a St. Augustine el 13 de agosto de 2012,  el gobernador republicano de Florida Rick Scott declaró que la economía del estado ha mejorado y existe menos desempleo desde hace dos años. Esto es cierto. Sin embargo, la Florida está en peores condiciones económicas, al igual que el resto de los estados en juego, que hace cuatro años. Scott dijo: “Que a pesar que tenemos un presidente que está haciendo todo mucho, mucho  más díficil para mejorar, en la Florida la economía está mejorando. Sólo piense lo que este estado pudiera hacer si tuviéramos el presidente correcto (Romney)”. Algunos demócratas han sugerido que existe una discrepancia entre Scott y Romey, con el deseo de dividir a los republicanos, pero esto es falso. Ambos quieren desalojar al actual ocupante de la Casa Blanca y ambos están de acuerdo que la fracasada política económica de Obama lleva a la nación a un abismo fiscal. Scott quiere reelegirse en dos años como gobernador y le conviene decir que la situación en Florida ha mejorado desde que él fue electo. Sin embargo, ambos saben que el PIB de Florida se ha desplomado en un 4% desde 2008 y que esto representa un verdadero desastre para los floridanos.

La situación económica de Nevada es la peor de la nación. Este estado tiene un desempleo de 11.6% y su PIB sufrió una alarmante caída de 8%. Los estados reñidos con un índice de desempleo mayor que el del resto del país son North Carolina con 9.4% y Michigan con 8.6%. Existen otros estados en juego que tienen un paro menor que el de la nación y estos son los siguientes: Iowa 5.2%, Missouri 7.1%, New Hampshire 5.1%, New Mexico 6.5%, Ohio 7.2%, Pennsylvania 7.5% y Virginia 5.7%.

Es importante recordar, como explican Romney y Ryan, que en todos los estados en juego y en la nación había menos desempleo en 2008. Obama declaró al principio de su mandato que si él no mejoraba la economía, no se merecía un segundo término. Es obvio que Obama cambió de parecer y confía que el pueblo estadounidense no recordará esta promesa, ni del resto de sus incumplidas promesas.

La anémica y lenta recuperación económica del país es la peor desde la Gran Depresión de los años 1930. Las 10 recesiones económicas que ha tenido los Estados Unidos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, que terminó en 1945, fueron seguidas por una robusta recuperación que duró por varios años. Bajo el gobierno de Obama esta recuperación ha sido la peor en 80 años. A nivel nacional la caída de la vivienda es del 30%  y esto ha resultado en la pérdida de trillones de dólares de capital a los propietarios.

El gasto del consumidor nunca ha sido tan débil. Aún peor, los salarios de los que tienen empleos han caído por debajo de la inflación y que cada día aumenta. El Banco de la Reserva Federal, imprimiendo trillones de dólares del aire y lanzándolos en circulación, no ha mejorado la economía, pero sí ha devaluado el dólar y provocado una galopante inflación que vendrá en poco tiempo, aún peor de la que existe actualmente. Muchos países como China están gastando sus enormes reservas de dólares y comprando oro y metales ya que desconfían del valor de nuestra moneda. China y Rusia quieren que el dólar deje de ser la moneda internacional del comercio.

En los cuatro años del gobierno de Obama el salario de la familia promedio ha disminuido $1000 dólares mientras el precio de la gasolina, la electricidad, los víveres, etc. ha aumentando considerablemente.  Por ejemplo, el precio de la gasolina en enero de 2009, cuando Obama fue inaugurado presidente, era de $1.83 el galón y ahora es el doble. Es por eso que el nivel de pobreza ha alcanzado niveles máximos no vistos en casi medio siglo bajo el gobierno de Obama, especialmente entre grupos minoritarios que, a pesar de su empobrecimiento, apoyan a Obama. Todos los avances logrados con la guerra contra la pobreza en la década de 1960 han desaparecido. La pobreza se está extendiendo a niveles récord en muchos grupos por toda la nación. El índice oficial de pobreza aumentó al 15.7% y millones de personas adicionales reciben ayuda alimenticia. Por eso le llaman a Obama el “Food Stamp President”. Éste es el resultado de la fracasada política económica de Obama.

Es posible que, a pesar de la persistente debilidad de la economía y el alto desempleo, Obama gane las elecciones de 2012. En vez de asumir responsabilidad, Obama culpa a el presidente George W. Bush, a los republicanos en el Congreso, a los ricos, a las corporaciones, a Wall Street, a todos menos a él, por el desastre económico que su gobierno ha creado. Obama y su centro de campaña en Chicago creen que pueden triunfar con su divisionista, sucia, engañosa y desvergonzada campaña de mentiras, ataques personales y lucha de clases. Después de todo esta política populista le dio resultado a Hugo Chavéz y a otros marxistas. Los anuncios políticos de la campaña de Obama acusan a Romney y a Ryan de ser asesinos.

Nunca en la historia de nuestra nación se había visto algo tan espantoso en una campaña presidencial. En un anuncio de televisión enseñan a un actor, que pretende ser Paul Ryan, empujando a una anciana por un barranco. En otro anuncio se presenta a un individuo diciendo que su esposa murió de cáncer debido a su desempleo, el que había sido causado personalmente por Romney. Este individuo explica en el anuncio político que cuando la compañía de Romney, Bain Capital, compró la fábrica donde él trabajaba y ésta cerró, él perdió su seguro médico. Todos sabemos que por ley federal en esta nación personas sin seguro médico son atendidas gratuítamente en los hospitales. Sin embargo, la campaña negativa siempre funciona aunque sea basada en mentiras y engaños.

Las distorciones son extremas cuando Obama acusa a Ryan de querer destruir el Medicare, cuando lo que quiere Ryan es reformarlo para salvarlo. El plan de Ryan no afecta a nadie mayor de 55 años. Sin embargo  anuncios de la campaña de Obama presentan a personas de tercera  edad diciendo lo asustadas que están con Ryan y que ahora no podrán ir a los médicos. Lo cierto es que el único candidato en estas elecciones presidenciales que ha recortado severamente el Medicare es Obama. Con el fin de poder financiar parcialmente su Ley de Salud, el Obamacare, Obama le quitó a Medicare $716 billones de dólares. La prensa que apoya a Obama lo oculta. Ahí están las entrevistas de televisión del mentiroso Obama admitiendo que se vió forzado a despojar al Medicare de billones de dólares para poder pasar su Obamacare.

El vicepresidente Joe Biden le dijo a una audiencia de afroamericanos recientemente que los planes de Romney para el centro financiero de Wall Street los “volverá a encadenar” o sea volverlos esclavos. Tal bajeza desprestigia a la Casa Blanca de Obama que, como Romney expresó, hace cualquier cosa para ser reelecto. Romney acusó a Obama el 15 de agosto de 2012 de realizar una campaña “de enemistad, celos e ira” y añadió que “estos ataques personales sólo degradan a la Casa Blanca”. Si nuestra nación tuviera la desgracia de reelegir a Obama, nuestro futuro sería escalofriantemente tétrico y sombrío. En pocos años seríamos una Grecia y afrontaríamos un barranco fiscal. Al irnos a una bancarrota, los Estados Unidos dejaría de ser una superpotencia mundial.

Mitt Romney y su candidato a la vicepresidencia Paul Ryan deben preguntarle a los votantes durante los futuros debates: ¿Estamos mejor como nación hoy o como hace cuatro años? Las personas pensantes, que no se dejan influenciar por la demagogia de Obama, saben que la respuesta es NO. Mitt Romney y Paul Ryan, de ser electos, nos llevarán por un camino de prosperidad económica y bienestar al reducir los déficits astronómicos de Obama y la aplastantante deuda nacional que nos ahoga. Al apoyar a los grandes y pequeños negocios los candidatos republicanos aumentarán los empleos. Romney, con una sana política económica y energética, nos ha dicho que ayudará a la creación de 12 millones de empleos. También aumentará la seguridad nacional que Obama ha puesto en grave peligro.

Es por eso que debemos votar por la boleta Romney y Ryan en noviembre de 2012.

-FOTO: reuters/boston.com