LA CARRERA DE MITT ROMNEY EN LOS NEGOCIOS LAS OLIMPIADAS Y PASTOR DE SU IGLESIA

Mitt Romney no es un político de carrera. Ha trabajado por casi 25 años en el sector privado, la mayor parte de su vida. En 1975 se graduó de la Universidad de Harvard con dos títulos, Juris Doctor (J.D.) en leyes y un Masters en Business Administration (MBA) o administración de negocios, después de obtener excelentes calificaciones. Entonces recibió ofertas de trabajo en las mejores firmas financieras y de consultoría de la nación. Escogió una conocida y respetada firma, Boston Consulting Group (BCG), ya que de esa forma no tenía que mudarse del área de Boston donde residía. Pensó que trabajar de consultor con altos ejecutivos de grandes corporaciones le daría una valiosa experiencia en el mundo de los negocios y así podría llegar a ser presidente o CEO de una compañía en el futuro.

Dos años después Bill Bain reclutó a Romney, de 30 años de edad, para la firma que él había fundado, Bain & Company. Bain había trabajado para BCG por varios años y después creó su compañía en 1973. Bill Bain había oído decir que Romney era extremadamente inteligente y dedicado y al entrevistarlo lo confirmó. Su firma de consultoría usaba el método que él llamaba “The Bain Way” (el camino de Bain), el cual consistía no sólo en estudiar a fondo a las empresas y hacer un reporte de como mejorarlas, sino también en seguir trabajando con las empresas durante el tiempo que fuera necesario mientras éstas implementaban sus recomendaciones de reestructuración para hacerlas más eficiente y productivas. Además, Bain sólo escogía una compañía por sector para que los CEOs no escondieran sus secretos por miedo a que Bain se lo entregara a su competencia. De esta forma, las empresas podían confiar en la lealtad de Bain & Company.

En corto tiempo Mitt Romney se convirtió en una estrella. A medida que su fama aumentaba, las empresas lo pedían a él más que a los otros consultores de más edad y experiencia. Al año siguiente Romney fue ascendido a vicepresidente de la firma. A los siete años de estar trabajando en la firma, Bill Bain lo llamó a su oficina para hacerle una propuesta. Bain le ofreció a Romney que fuera el CEO de una nueva firma, Bain Capital. Esta firma sería un “private equity investment firm”, una firma que buscaba inversionistas para crear un fondo de millones de dólares con el fin de invertirlo en la compra de empresas con problemas, mejorarlas y después venderlas en un plazo de tres a cinco años con grandes ganancias para los inversionistas. Al mismo tiempo Bain Capital también podía invertir en nuevas firmas como “venture capital” o firmas que se iniciaban por primera vez, tales como Apple y otras tantas que hicieron multimillonarios a los que invirtieron dinero al inicio de esas compañías.

Mitt Romney aceptó y a los 37 años se convirtió en CEO de Bain Capital, que es una de las firmas más exitosas de la nación. Romney comenzó por reclutar a los graduados más brillantes de universidades como Harvard y Stanford y también a individuos talentosos que trabajaban en Wall Street. Al principio eran sólo 15 empleados. Buscó inversionistas, algunos de Bain & Company ya que lo conocían bien y otros de fuera. Levantó un fondo de $37 millones. Durantes los años que Romney fue CEO de Bain Capital, su firma adquirió o inició unas 100 compañías. La mayoría de las inversiones de su firma fueron sorprendentemente exitosas, pero en algunas no tuvo éxito. Así es como funciona la libre empresa y el capitalismo, cuando se invierte siempre hay riesgo y a veces hay fracasos, otras veces se crean fortunas y empleos.

Barack Obama ha querido desprestigiar a Mitt Romney con mentiras y distorciones, gastándose millones en anuncios políticos televisivos acusándolo de destruir empleos a pesar de su excelente récord en el sector privado. Hasta el expresidente Bill Clinton y otros demócratas criticaron a Obama por estos injustos y denigrantes ataques personales.

Unos de sus muchos éxitos fue invertir $2.5 millones en la creación de una compañía que vendía más barato artículos para oficinas como papel, plumas, calendarios, muebles, etc. Romney estudió cuidadosamente el mercado y discutió la propuesta de Thomas Stemberg. Así creó Staples en 1986. Tres años después, Staples se convirtió en una compañía pública y Bain Capital vendió sus acciones por $13 millones. Romney sirvió en la junta directiva de Staples por varios años mientras esta compañía prosperaba cada vez más. De un establecimiento con pocos empleados, Staples tiene actualmente más de 2,200 tiendas con más de 90,000 empleados. Thomas Stemberg habló en la Convención Nacional Republicana sobre la ayuda que Mitt Romney le brindó y los miles de trabajos que Stapples creó.

Otras inversiones de Bain Capital fueron Domino´s Pizza, Brookstone, Accuride, Sports Authority, Sealy Corporation y Artisan Entertainment. Todas dieron enormes ganancias a Bain Capital. A medida que Bain Capital crecía, su fondo para inversión aumentó considerablemente. Las mejores compras de diez compañías representaron una inversión de $260 millones que al venderlas tuvieron una ganancia fde $3.13 billones para Bain Capital. ¡Durante los 14 años que Romney ejerció como CEO de Bain Capital las ganancias anuales fueron de  113%!  Muy pocas firmas del mundo han tenido estas extraordinarias ganancias en 14 años. Los empleados de Bain Capital eran leales a Romney y pensaban que era un CEO justo, especialmente al repartir las ganancias de la firma entre los empleados. Todos se hicieron muy ricos.

En 1990 se le pidió a Romney que regresara a su antigua compañía de Bain & Company como presidente y CEO. Bain & Company se había endeudado demasiado y estaba en peligro de quebrar. Su sentimiento de lealtad a Bill Bain lo llevó a aceptar el gran riesgo de no poder salvar esta firma y arruinar su excelente reputación en el mundo de los negocios. Pero ese reto fue “his finest hour” (su mejor momento) ya que recortó el presupuesto, aumentó los ingresos y, con eficiencia y eficacia, salvó a Bain & Company en sólo dos años. En total, Romney trabajó con Bain & Company un total de nueve años. Recordemos que esta firma trabajó con cientos de compañías ayudándolas a mejorar sus productos y sus relaciones con clientes, proveedores y empleados con el fin de hacerlas más eficientes y productivas y aumentar sus ingresos. Sin lugar a dudas, primero como consultor y después como presidente y CEO de Bain & Company, Mitt Romney creó y salvó miles de empleos.

De regreso como CEO de Bain Capital, Romney trabajó siete años más y se retiró en 1999 al aceptar el reto de tratar de salvar las Olimpiadas de Invierno de Salt Lake City. Al dejar Bain Capital, la firma tenía 115 empleados y manejaba un fondo de $4 billones.  Mitt Romney logró un éxito extraordinario en el sector privado creando nuevas compañías y ayudando a crear miles de empleos.

Las Olimpiadas de Invierno de Salt Lake City

Las Olimpiadas de Invierno de Salt Lake City se encontraban en peligro de ser canceladas debido los escándalos de sobornos a miembros del Comité Internacional de las Olimpiadas. La prensa reportó en 1998 que a altos ejecutivos del Comité Organizador de las Olimpiadas de Salt Lake City le habían ofrecido más de un millón de dólares de sobornos a varios miembros del Comité Internacional de las Olimpiadas para convencerlos de que escogieran su ciudad. Los sobornos fueron dados en efectivo, en viajes a Las Vegas, el Super Bowl en Miami y Disney World, en becas universitarias u otros regalos.

El escándalo impactó severamente a los Estados Unidos y sobretodo al estado de Utah, estado caracterizado por su floreciente economía, bajo índice de criminalidad y valores familiares. Lisa Ray Turner y Kimberly Field en su libro Mitt Romney: The Man, His Values, and His Vision (Mitt Romney: el hombre, sus valores y su visión) (2007) describen que el ex alcalde de la ciudad de Salt Lake Ted Wilson dijo: “Los ciudadanos de Utah están muy avergonzados de los que están viendo. Pensábamos que nos habíamos ganado los juegos y ahora nos damos cuenta que probablemente los compramos”. Los autores reportaron que el senador John McCain se refirió a este escándalo diciendo: “Me ofendió que pasara. Estaba avergonzado que esto se hubiera originado en los Estados Unidos”.

Solamente un mes después de la renuncia del presidente y del Comité Organizador de las Olimpiadas de Salt Lake City y y su ayudante, aparte de los 10 miembros del Comité Internacional de las Olimpiadas, el puesto fue ofrecido a Mitt Romney. Éste inicialment no quizo aceptarlo ya que le iba muy bien trabajando como Chief Executive Office (CEO) en su firma Bain Capital. Su esposa, Ann, eventualmente lo convenció recordándole que esta posición representaba un servicio público no sólo para el estado de Utah sino también para toda la nación.

El 11 de febrero de 1999 Romney fue nombrado CEO del Comité Organizador de las Olimpiadas de Salt Lake City y se dio cuenta de la enormidad de su reto. Romney se reunió con su junta de directores de 53 miembros y les dijo que “no existe justificación para comprometer la integridad”. Romney inmediatamente implementó una estricta política de conducta ética. Insistió en que todas las acciones se harían con toda transparencia y honestidad. Sus reuniones con la junta directiva fueron abiertas a la prensa.

Romney había sido escogido por su fama a nivel nacional de ayudar a corporaciones a mejorar sus productos y a iniciar nuevos negocios. Le llamaban en su trabajo “turnaround artist” (artista que transformaba o resolvía). Él había fundado o mejorado más de cien compañías durante sus 10 años de consultor en Bain & Company y sus 16 años de CEO en Bain Capital.

Utilizando su misma técnica y estrategia de trabajo en sus exitosos negocios, Romney llamó a antiguos colegas del mundo de los negocios que tenían toda su confianza por su integridad, inteligencia y dedicación. Con este equipo evaluó la situación y creó un plan de acción. Se dio cuenta que el comité tenía un déficit proyectado de $379 millones. Una de sus principales tareas fue recaudar dinero de corporaciones que se habían asustado debido a los escándalos. Romney y su esposa Ann donaron un millón de dólares a los juegos olímpicos y donaron a obras de caridad $1.4 millones del salario que recibió durante sus tres años como presidente y CEO. Romney reclutó  26,000 voluntarios para este gran evento mundial. Durante sus tres años como presidente y CEO de esta organización con 700 empleados administró con eficiencia un presupuesto de $1.32 billones.

Romney estaba consciente de la necesidad de que las olimpiadas de invierno se celebraran con éxito ya que la reputación del estado de Utah y de  los Estados Unidos estaba en juego. Durante el tiempo en que estuvo encargado de las olimpiadas ocurrió el ataque terrorista del 11 de septiembre. Entonces, además de resolver los problemas de las olimpiadas, Romney tuvo que trabajar intensamente con el gobierno federal para asegurar la seguridad de los juegos para los atletas y los espectadores.

Romney y el presidente del Comité Olímpico de los Estados Unidos persuadieron al Comité Olímpico Internacional a que permitiera al equipo estadounidense que llevara a la ceremonia de apertura una bandera de los Estados Unidos semi destrozada que se había encontrado en las ruinas del World Trade Center en New York City. Los funcionarios dieron el permiso y ocho atletas estadounidenses acompañados por bomberos y policías de New York City llevaron esta bandera al estadio olímpico mientras el público se mantenía en silencio en señal de respeto.

Las Olimpiadas de Invierno de Salt Lake City de 2002, que duraron 17 días, fueron espectaculares y de un éxito colosal. Aproximadamente 2.1 billones de personas alrededor del mundo vieron las competencias. Los Estados Unidos ganaron 34 medallas y las naciones que participaron expresaron su satisfacción con el evento. Pasaron a la historia como una de las mejores. Al finalizar los juegos, Romney dejó un superávit de casi $100 millones.

La reputación de Mitt Romney a nivel nacional aumentó considerablemente. Romney fue elogiado por los Estados Unidos y por el resto del mundo por haber transformado y salvado las Olimpiadas de Invierno de 2002. Su trabajo en las olimpiadas  le dio a Mitt Romney mucha experiencia trabajando con los gobiernos locales, estatales y federales.   Después escribió un libro sobre estas olimpiadas llamado Turnaround: Crisis, Leadership, and the Olympic Games (2004).

Pastor de la Iglesia de Jesucristo de los Últimos Santos

Durante sus casi 25 años en el sector privado, Mitt Romney sirvió fielmente como pastor de la Iglesia de Jesucristo de los Últimos Santos. A diferencia de otras religiones, los mormones no tienen sacerdotes ni pastores con sueldo a tiempo completo. Se espera que los miembros de la Iglesia de los mormones sirvan sin sueldo a su Iglesia por encima de sus reponsabilidades para con su familia y trabajo. En 1977 Mitt Romney aceptó ser consejero del presidente del Boston Stake (equivalente a una diócesis católica). Éste era un cargo muy importante para una persona tan joven como era Romney en aquel entonces. Las congregaciones mormonas consisten típicamente de 400 a 500 personas y se conocen con el nombre de “wards”. Un gran número de “wards” son organizados en “stakes”. Por lo tanto, un “stake” es parecido a una diócesis de la Iglesia católica y los “wards” son equivalentes a una parroquia católica.

Mitt Romney le dedicó unas 30 horas a la semana de trabajo voluntario a su Iglesia, a pesar de sus múltiples obligaciones en su trabajo y hogar. En 1981 Romney fue ascendido a obispo y trabajó en ese cargo hasta 1986 en el área de Boston. Como obispo estuvo a cargo de los servicios dominicales y de clases que usaban la biblia y el libro de los mormones. Hizo una gran labor visitando enfermos, ayudando económicamente a los necesitados y dándole valiosos consejos a personas con problemas. Numerosos miembros de su Iglesia le han dado crédito a Romney por ayudarlos en los momentos más difíciles de sus vidas.

Algunas de esta personas dieron testimonio de esto durante la Convención Nacional Republicana. Una de estas personas fue una madre que está eternamente agradecida a Romney por sus visitas y apoyo a su hijo, quien sufría de una enfermedad terminal en el hospital. Romney lo consoló y le ayudó a escribir su testamento. En otra ocasión Romney y sus hijos fueron a ayudar a un vecino cuya casa ardía en llamas. A pesar de la intensidad del fuego, Romney y sus hijos entraron a la casa para salvar la mayor cantidad posible de sus posesiones.

Su Iglesia, reconociendo su gran labor como obispo, lo ascencidió a presidente del Boston Stake en 1986. Sirvió en este cargo hasta 1994. El Boston Stake incluía numerosas congregaciones en la parte este del estado de Massachusetts y tenía unos 4,000 feligreses. Muchos de los feligreses eran muy pobres, entre ellos feligreses asiáticos. La ayuda que Romney brindó a los necesitados de su Iglesia y a personas de otras religiones ha sido inmensa. Esta labor es poco conocida en nuestra nación ya que los mormones tienen la costumbre de no vanagloriarse de las buenas obras que hacen a diario.

En 1995, dos muchachos de una familia quedaron cuadraplégicos al chocar contra un árbol. El día de las navidades Romney, su esposa y sus cinco hijos fueron a visitar a esta familia con regalos, un estereo enorme y un VCR, para sus hijos. Romney organizó varios eventos para recaudar fondos para esta familia y ofreció pagarle a los dos muchachos sus carreras universitarias, lo cual al final no fue necesario. Este matrimonio está profundamente agradecido a Romney y a su familia por la inmensa ayuda que le dieron durante estos años tan difíciles. Esta fue una de los muchas obras de caridad que ha hecho durante su vida.

Mitt Romney ha contribuido cada año con el 10% de su ingreso total a su Iglesia y además ha donado millones de dólares a universidades y organizaciones benéficas. Este hombre tan decente y generoso sería un gran presidente para los Estados Unidos.