EL ABANDONO DE ISRAEL

Hay dos posiciones que pueden ser tomadas con respecto al programa nuclear de Irán: (a) no tiene importancia, podemos contenerlos, o (b) tiene importancia y tenemos que pararlos.

En mi opinión, la primera posición–que podemos contener a Irán como contuvimos a la Unión Soviética–está totalmente equivocada y es producto de ilusiones vacías y de una lectura errónea de la historia. Pero, al menos, es una forma de pensar coherente.

Lo que no tienen ni pies ni cabeza es la posición de Obama. El presidente declara que el programa de Irán es intolerable–“Yo no tengo una política de contención; tengo una política encaminada a impedir que Irán obtenga armas nucleares”– y sin embargo permanece inmóvil mientras Irán se acerca a la nuclearización.

Una política tan incoherente, tan obviamente contradictoria, es una declaración de pasividad y de debilidad. Y, como han dicho con acierto Anthony Cordesman y James Phillips, esta política aumenta considerablemente las probabilidades de una guerra. Según afirma Cordesman: “Crea las mismas condiciones que condujeron al inicio de la Segunda Guerra Mundial–años de negociaciones y amenazas en que las mismas no fueron tomadas en serio hasta que la guerra se convirtió en realidad”.

Todo esto ha precipitado la actual crisis entre los Estados Unidos e Israel, aumentada por el rechazo del presidente a una reunión con el primer ministro en la oportunidad de su próxima visita a los Estados Unidos. Ominosos acontecimientos recientes; inercia de Obama. Campanas de advertencia sonando por todas partes; Obama se hace el sordo.

Los viejos argumentos, las viejas excusas y las viejas pretensiones han pasado a ser ridículas:

(1) SANCIONES: El Director de Inteligencia Nacional declaró ante el Congreso a principios de año que las sanciones no han ejercido efecto alguno en debilitar el programa nuclear de Irán. El pasado 30 de agosto, voceros de la Agencia Internacional de Energía Atómica declararon que el programa nuclear de Irán, en vez de reducir su marcha, la ha acelerado en forma considerable. Irán ha duplicado el número de centrífugas de alta velocidad en Fordow, las instalaciones en las cercanías de Qom que han sido construidas debajo de una montaña para hacerlas impregnables a cualquier ataque aéreo.

Esta semana, la Agencia Internacional de Energía Atómica informó sobre los progresos de Irán para calcular el poder explosivo de una cabeza atómica de proyectiles. Anunció de nuevo la negativa de Irán a permitir la inspección de sus instalaciones de pruebas de armas en Parchin, y citó pruebas obtenidas por los satélites de los esfuerzos iraníes para ocultar lo que está ocurriendo en ese lugar. La respuesta del gobierno de Obama es que han impuesto las sanciones más duras hasta el momento. ¿Y qué? Las sanciones no son un fin sino un medio. Y hasta ahora no han ejercido efecto alguno sobre el programa nuclear iraní.

(2) NEGOCIACIONES: Las más recientes, supuestamente el último esfuerzo diplomático para superar la crisis, en Estambul, Bagdad y Moscú han terminado en un rotundo fracaso. Las potencias occidentales llegaron incluso a conceder a Irán el derecho a enriquecer uranio–haciendo trizas un consenso de diez años y seis resoluciones de las Naciones Unidas demandando el final del enriquecimiento.

La respuesta de Irán fue un arrogante rechazo a la propuesta. Y, ¿ por qué no? Los clérigos radicales han intimidado a Obama durante tres años durante los cuales no se ha producido una amenaza creíble por parte del único país que cuenta con el poderío para desarmarlos.

(3) AISLAMIENTO DIPLOMÁTICO: El gobierno de Obama hace alardes de que Irán está cada día más aislado. ¿Mentira muchacho? Hace solamente dos semanas 120 naciones del caduco Movimiento de los No-Alineados se dieron cita en Teherán, a pesar de las súplicas del gobierno norteamericano de que no lo hicieran. Hasta el Secretario General de la ONU participó a pesar del pedido de Washington de que no fuera. Todo esto demuestra la debilidad de los Estados Unidos en este momento y la mentira sobre el supuesto aislamiento de Irán.

La política de Obama está en ruinas Que es la razón por la cual Cordesman argumenta que la única forma de prevenir una nuclearización de Irán sin recurrir a una guerra es emitir una amenaza militar creíble que los hagan reconsiderar su política de desafío e intimidación. Esto quiere decir que los Estados Unidos pongan una fecha límite mas allá de la cual no admitirán excusas Y, al mismo tiempo, enumerar acciones que serían tomadas en etapas específicas como el fortalecimiento de las instalaciones nucleares iraníes hasta el punto de hacerlas invulnerables.

El peligro es aumentado por las declaraciones recientes de la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, donde se opone a cualquier tipo de fecha límite. No se estipula punto alguno como límite a las actividades nucleares de Irán. El gigante dormido sigue en su siesta permanente. Y esperando, esperando y esperando. Según las declaraciones de Washington: “Hasta que Irán decida cumplir sus obligaciones internacionales”.

Esto es cobardía en grado superlativo. La política de Obama es un doble juego: un compromiso retórico de parar a Irán y, en realidad, una inercia que permitirá a Irán desarrollar su poderío nuclear.

Sin embargo, al mismo tiempo en que el presidente ignora el peligro, amenaza a Israel en público y en privado para que no ataque el programa nuclear iraní.  Sin posibilidad alguna de que su política tenga éxito, Obama insiste en la inercia israelí, a pesar de que Irán se desplaza aceleradamente hacia un momento en que Israel ya no pueda defenderse. Nunca antes en sus seis décadas de existencia había sido Israel abandonado a su suerte por su aliado más cercano.