CONSERVADURISMO O LIBERTARISMO?: HERITAGE Y CATO DEBATEN

¿Qué filosofía es preferible, el conservadurismo (lo que se conoce como liberalismo en Europa) o el libertarismo? En julio, los becarios del Instituto Cato (Matthew Cavedon y Jack Solowey) y de la Fundación Heritage (Maura Cremin y Keith Neely) participaron en el debate anual de becarios celebrado en el Auditorio F.A. Hayek del Instituto Cato para mejorar su comprensión sobre las diferencias entre el conservadurismo y el libertarismo. Y resultó ser un debate a fondo.

“¿Se pueden denominar [al conservadurismo y al libertarismo] como ideologías?” preguntó Tim Carney, moderador del debate y corresponsal político sénior del Washington Examiner. “¿Hay una profunda raíz ideológica que los conecte? ¿Dónde marcamos la frontera que los divide?”

Ambas conceptualizaciones consideran la libertad como primordial, estando de acuerdo en la importancia del libre mercado, el gobierno limitado y la propiedad privada. Pero los participantes en el debate articularon sus a menudo compartidos principios vía asuntos de política normativa en el actual ciclo de noticias: legalización de las drogas, presupuesto de defensa, inmigración y el papel del gobierno a la hora de fomentar la virtud. Esto precedió a una sesión de preguntas y respuestas por parte de los 295 asistentes al acto, que fue visto online por 1,436 personas.

Cada lado defiende a capa y espada la libertad individual por encima del moderno sentimiento progresista de igualdad o distribución de la riqueza, pero la semántica adquiere validez cuando la definición de libertad se pone en cuestión. Principalmente, los conservadores tienen en cuenta la condición humana para buscar estructuras sociales con el fin de maximizar la libertad, mientras que los libertarios solamente se centran en la toma de decisiones por parte del individuo autónomo. Ambas partes abogan por la noción de libertad negativa del filósofo Isaiah Berlin: un individuo puede actuar como le plazca mientras que sus acciones no perjudiquen a otros. Aunque los partidarios de ambas posturas argumentaron que su filosofía se ajusta mejor a la noción de libertad de Berlin, cada uno blandía explicaciones distintas sobre la veracidad de sus afirmaciones. Los becarios de Heritage apelaron a los principios de la fundación ya que fomentan la libertad, la prosperidad, la oportunidad y la sociedad civil. Los becarios del Instituto Cato apelaron a su lema de la institución: “Libertad individual, libre mercado y paz”.

Carney fue el que tocó primero el inevitable asunto de la legalización de las drogas. Neely, destacado estudiante a punto de graduarse en la Universidad Vanderbilt, empezó diciendo: “Dejemos de lado por un momento el entendimiento del uso de las drogas de nuestra generación (el fumador de marihuana de 17 años que lo hace en el sótano de sus padres) y vayamos al barrio más pobre de Washington D.C. donde el uso de las drogas es endémico. Donde las drogas…han destruido vidas, han roto familias y han arruinado comunidades… ¿Es un adicto a las drogas alguien verdaderamente libre?”

“Vayamos por otra ruta ”, replicó Cavedon, del Instituto Cato. “Uno de cada 28 niños tiene a uno de sus padres en la cárcel a causa de las drogas, hay muchos delincuentes no violentos en la cárcel debido a las drogas y más gente muere en la lucha contra la droga que de sobredosis”.

Pero de manera concreta, la principal cuestión en juego es si el gobierno tiene o no un papel en el fomento de la moralidad. Los conservadores creen que aunque el gobierno no tiene la responsabilidad de salvar almas o de inculcar la virtud, debe mantener el esquema moral básico sin el que la sociedad colapsaría.

Cremin, una recién graduada de la Universidad de Oklahoma, citó a John Adams: “Nuestra Constitución se hizo solamente para un pueblo moral y religioso”. El experto de la Fundación Heritage Matthew Spalding arguye que los Fundadores establecieron un marco descentralizado en el que las iglesias y otras instituciones tradicionales ayudarían a moldear la vida y el carácter de los ciudadanos libres.

El Instituto Cato estuvo ligeramente de acuerdo con que la gente debería ser libre para practicar su fe como desee y que esas instituciones son valiosas, pero que el gobierno no debería tener en absoluto ningún papel en fomentarlo, apuntando a los peligros de Europa Occidental que tiene una religión nacional.

También difirieron en la visión del presupuesto de defensa. “Lo que tenemos no es un presupuesto de defensa, sino un presupuesto militar”, comentó Solowey. “El déficit es el mayor riesgo para la seguridad nacional”. Además, observó Cavedon, “Hay americanos en países que no han visto la guerra”.

La Fundación Heritage estuvo de acuerdo en que el déficit es una amenaza para la seguridad nacional, pero puso énfasis en los desafíos cada vez mayores a los que se enfrenta Estados Unidos provenientes de otros países, incluyendo Irán, Corea del Norte, las amenazas de ciberseguridad y la guerra biológica. Luego los de Heritage refutaron las afirmaciones del Instituto Cato de que el Bell Boeing V-22 Osprey era un despilfarro de dinero puesto que viaja al doble de la velocidad que un helicóptero normal.

Luego surgió otro tema en la conversación sobre seguridad nacional: ¿Deberían las personas poder cruzar libremente las fronteras de Estados Unidos? La Fundación Heritage hizo referencia a los 12 millones de inmigrantes ilegales que hay en Estados Unidos que no pagan impuestos y que utilizan los servicios nacionales. Enumeraron algunas de las soluciones que ofrece la Fundación Heritage, incluido el mantener y aumentar las iniciativas para mejorar la seguridad fronteriza, rechazar las propuestas de amnistía, fortalecer las medidas para el cumplimiento de las leyes internas de Estados Unidos, reformar la Oficina de Servicios de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos para tratar la inmigración de una manera más efectiva y eficiente y mejorar los programas de trabajadores legales para proporcionar cauces legales de inmigración que se adecúen a las necesidades de empleadores e inmigrantes.

En general, el punto de vista en común encontrado en el debate era inevitable y obvio. Para este conservador, quizás se lo pareció debido a que los libertarios adoptaron extremas ideologías derechistas a la vez que usaron la táctica de presentar a los becarios de la Fundación Heritage como neoconservadores defensores del Estado omnipresente. Por supuesto, supone un reto condensar décadas de debates en afirmaciones de dos minutos y réplicas de un minuto, pero ¿qué es un debate sin unos parámetros?

“El libertarismo es una caricatura de lo que amo de Estados Unidos”, expresó Neely agregando que “el conservadurismo compagina la realidad”. Cremin pareció estar de acuerdo con esa premisa y citó a William F. Buckley, “El conservadurismo es la política de la realidad”. Además, comentó que el “libertarismo opera en un mundo utópico” y por tanto pidió un enfoque pragmático que respalde la libertad de los americanos promoviendo solidez en defensa nacional, infraestructuras y seguridad fronteriza”.

La Fundación Heritage agradece al Instituto Cato por la celebración del debate y a los becarios de la Fundación Heritage por prepararse y representar excepcionalmente bien a la Fundación Heritage.