December 22, 2014

LA ESTRECHA RELACION ENTRE FIDEL CASTRO Y HUGO CHAVEZ

El futuro de ‘Cubazuela’ está en peligro

La estrecha relación entre Fidel Castro y Hugo Chávez ha mantenido a flote la isla

Pocas personas en el mundo están más interesadas en la salud del presidente venezolano Hugo Chávez que los hermanos Fidel y Raúl Castro.

Desde que llegó a la presidencia de Venezuela en 1999, Chávez, que hoy en día está batallando un cáncer, ha desarrollado un lazo excepcionalmente fuerte con Fidel Castro, quien ha hecho de mentor, asesor médico y figura paterna del mandatario. La relación personal entre el viejo dictador cubano y su pupilo autocrático más joven se ha convertido en una red de lazos económicos y políticos que hoy entrelazan los destinos de las dos naciones. Esa relación le ha dado a la isla pobre y casi quebrada un poder enorme sobre su vecino petrolero que es mucho más rico y que goza de una población mucho mas grande.

Cuba, al mando de los hermanos Castro desde 1959, tiene mucho que perder si Chávez muere. Desde 2007, Venezuela ha provisto a la isla comunista con alrededor de US$10.000 millones al año en ayuda económica, en gran parte en la forma de petróleo a un precio reducido y pagos inflados por miles de doctores y otros profesionales, según el Centro de Estudios Cubanos de la Universidad de Miami. La ayuda e inversión totales de Venezuela ahora componen cerca de 22% del Producto Interno Bruto de Cuba, dijo Carmelo Mesa Lago, profesor emérito de la Universidad de Pittsburgh, y experto en la económia cubana.

Si la relación entre La Habana y Caracas se acaba o debilita, muchos cubanos temen que la frágil economía de la isla pueda ser arrastrada a una recesión, como ocurrió en los años 90, cuando Cuba perdió la ayuda soviética y su economía se derrumbó cerca de 40%. “Podría provocar una agitación social”, dijo Riordan Roett, director de estudios latinoamericanos de la Universidad Johns Hopkins.

Fidel Castro y Hugo Chávéz (en una foto de 2001) se

identificaron por su afinidad al béisbol, entre otras cosas.

En febrero, después de pasar dos meses recuperándose de su cuarta cirugía contra el cáncer en 18 meses, en el mejor hospital de Cuba, el convaleciente Chávez volvió a Caracas en medio de la noche e ingresó a un hospital militar. Su prognosis es un secreto de Estado, pero muchos analistas creen que se encuentra en etapa terminal.

Si Chávez muere, la ley venezolana requiere que se convoquen nuevas elecciones. La oposición política ha criticado duramente la ayuda del gobierno a Cuba, y promete gastar el dinero derivado del petrolero dentro de Venezuela.

Asesoría política

El mayor de los Castro ha sido por años el principal asesor de Chávez en el arte de la supervivencia política, dicen analistas. Los dos países han firmado más de 300 acuerdos de cooperación comercial y económica, muchos de los cuales involucran pactos de intercambio que parecen favorecer a Cuba.

“¿Desde cuándo los países pobres controlan a los ricos, los países pequeños mandan a los países grandes y los países débiles dictan a los países poderosos?”, preguntó el ex secretario de Relaciones Exteriores de México, Jorge Castañeda. “Es como si Puerto Rico controlara a EE.UU. Es una locura”.

El lazo entre los dos países no tiene precedentes en la historia latinoamericana, dijo Carlos Alberto Montaner, un analista político en Miami. En 2004, incluso consideraron una fusión formal, añadió. Los venezolanos bromean con que su país debía cambiar de nombre a “Cubazuela”.

La relación empezó en una pista del aeropuerto de La Habana en 1994. Castro había ejercido su poder absoluto por 35 años. Chávez era un flaco teniente coronel desconocido, un golpista fracasado. Recién había salido de la cárcel, indultado tras servir dos años por rebelión.

Castro, molesto con el presidente venezolano por dar audiencia a líder del exilio cubano, desenrolló la alfombra roja para Chávez, recibiéndolo con honores usualmente reservados para un jefe de estado. Durante la visita de dos días, Castro estuvo constantemente a su lado, sosteniendo conversaciones que duraban toda la noche. Encontraron afinidades en su mutuo amor por el béisbol y los monólogos, resentimientos contra la hegemonía estadounidense y una codicia por el poder personal. “Fidel vio que Chávez era un diamante en bruto y empezó a pulirlo”, dijo un ex miembro del gabinete de Chávez.

Una vez elegido presidente en 1998, el venezolano se convirtió en el aliado más cercano de Castro. Chávez vio a Castro como un padre y una manera de ganar respetabilidad revolucionaria. Ex funcionarios venezolanos y analistas dicen que Castro vio a Chávez como un rico inocentón que podía ayudar al experimentado dictador a continuar su labor de desafiar a EE.UU.

“Es un cálculo político-estratégico”, dijo Brian Latell, ex analista de Cuba para la CIA y biógrafo del líder cubano. “Pero Fidel es un gran actor y Chávez pudo haberse realmente convencido de que lo quiere”.

El interés de Fidel Castro por Venezuela, y su petróleo, precede a Chávez por 40 años. Apenas semanas después de derrocar al dictador cubano Fulgencio Batista el Año Nuevo de 1959, Castro voló a Caracas en su primer viaje internacional. Fue recibido con gran júbilo por decenas de miles de venezolanos, que un año antes habían derrocado a su propio dictador.

De acuerdo con el historiador británico Hugh Thomas, Castro se reunió con el presidente venezolano Rómulo Betancourt y le pidió su respaldo en la forma de un préstamo de US$300 millones y petróleo para financiar el planeado “juego con los gringos”. Betancourt se negó y pasó rápidamente a encabezar la lista de enemigos de la revolución.

Castro no tardó en poner a Betancourt a la cabeza de su lista de enemigos e intento derrocarlo, respaldando a las guerrillas venezolanas en una insurgencia sangrienta. En 1963, John McCone, entonces director de la CIA, testificó ante el Congreso estadounidense que al menos 200 venezolanos recibieron entrenamiento militar en Cuba, de lejos el grupo más grande de guerrilleros de cualquier país latinoamericano. Castro envío a algunos de sus oficiales más capacitados a ayudar a los insurgentes, patrocinando al menos dos desembarcos de guerrillas de pequeña escala en Venezuela en 1967.

“Creo que Fidel siempre pensó en el petróleo”, dijo Latell. “Después de todas estas décadas, recibió su recompensa”.

La relación se afianzó en 2000 cuando Chávez, como presidente, invitó a Castro a Venezuela para que visitara el pueblo donde nació, Sabaneta. “Chávez, imagina, en 100 años los venezolanos estarán haciendo peregrinajes a esta casa”, le dijo Castro mientras veían la dilapidada casa donde creció Chávez, según el ex secretario del Interior, Luis Miquilena, quien participó en el tour.

Durante el viaje, Chávez firmó el primer acuerdo petrolero con Castro, proveyendo a Cuba con 53.000 barriles de crudo al día a precio rebajado, una suma que se ha elevado a 110.000 barriles en la actualidad. A cambio, Cuba ha enviado a Venezuela cerca de 40.000 doctores, dentistas, entrenadores deportivos y otros expertos en campos desde la agricultura hasta las telecomunicaciones. Los doctores, que prestan atención médica en los barrios pobres venezolanos, son enormemente populares y han ayudado a mantener el atractivo de Chávez entre las masas.

Pero la relación ha sido costosa. La preocupación de muchos venezolanos se agravó cuando Chávez dijo en 1999 que Venezuela y Cuba estaban nadando juntos hacia “un mar de felicidad”. Para 2002, la retórica de Chávez de una lucha de clases y su determinación de implementar una educación y políticas agrícolas al estilo cubano había dividido al país. En marzo, generales del ejército desafiaron la orden de Chávez de disparar contra manifestantes antichavistas que se dirigían al palacio presidencial para forzar la renuncia del mandatario.

Chávez fue llevado a una base naval de la isla y, al parecer, un exilio en Cuba. Pero Castro llamó rápidamente al venezolano.

“!No dimitas! ¡No renuncies!”, le habría dicho según le contó el mismo Castro a un biógrafo español.

El líder cubano también persuadió a generales venezolanos para restaurar a Chávez en el poder. Respaldado por el ejército, Chávez hizo un regreso triunfal al palacio presidencial dos días después. Chávez nunca olvidó el favor.

“Chávez estaba flaqueando, se estaba acobardando”, dijo Latell. “Fidel ayudó a reavivarlo, cuando llamo por teléfono a los oficiales venezolanos. Chávez le debe una enorme deuda de gratitud”.

Es una deuda que aparentemente Chávez ha pagado con creces.

 

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