July 20, 2018

Obispo Del Vaticano Denuncia Que Globalistas Masónicos Se Han Infiltrado En La Iglesia Para Subvertir La Cultura Cristiana.

El Obispo del Vaticano Athanasius Schneider confesó al diario italiano ‘Il Giornale’ durante una entrevista que el Vaticano ha sido infiltrado por operativos globalistas y que se está llevando a cabo una campaña organizada para alterar radicalmente la cultura europea.

A fines de junio, Monseñor Schneider declaró: “El fenómeno de la llamada ‘inmigración’ representa un plan orquestado y preparado desde hace mucho tiempo por las potencias internacionales para cambiar radicalmente la identidad cristiana y nacional de los pueblos europeos”.

Según el prelado vaticano, los operativos “multiculturalistas” están decididos a erradicar el cristianismo en Europa y en Occidente. Una de sus tácticas clave consiste en inundar de inmigrantes a los países europeos para diluir la base cristiana y cambiar radicalmente la cultura y la identidad nacionales.

Cuando le preguntaron por qué motivo la Iglesia sigue llamando a Italia al supuesto “humanitarismo”, aclaró:

“Estos poderes (globalistas) utilizan el enorme potencial moral y las estructuras de la Iglesia para alcanzar sus objetivos anticristianos y antieuropeos con mayor eficacia. Para ello abusan del verdadero concepto del humanitario, e incluso abusan del mandamiento cristiano de la caridad”.

El Papa Francisco, al contrario, sigue proclamando a “bombo y platillo” que la crisis de la inmigración se resolverá implementando una política de ingreso en los países sin control —“fronteras abiertas”— en una línea marcadamente multiculturalista afín a la de controvertidas figuras como la del especulador multimillonario George Soros y otras organizaciones de izquierda.

Asimismo no cesa en su empeño de impulsar la causa globalista, lo que le ha hecho merecedor de una, cada vez, más nutrida oposición tanto por parte del clero como secular.

Bergoglio tomando parte en una celebración de la religión hebrea en una sinagoga en 2012, donde según escribió en su libro “rezó mucho”.

En ese sentido, en julio pasado, el Papa Francisco expresó su “preocupación” en el periódico italiano ‘La Repubblica’ por la cumbre del G20 temiendo “alianzas muy peligrosas” entre países que tienen “una visión distorsionada del mundo” sobre la inmigración, y declarando que para resolver la crisis migratoria en el viejo continente, “Europa debe adoptar una estructura federal lo antes posible”.

“Las leyes y el comportamiento político los decidirá el gobierno federal y el parlamento federal, no cada país confederado”, expresó el pontífice, reiterando que la continua centralización del poder en manos de unos pocos es la solución a cada problema que se crea.

Algunos medios alternativos opinan en base a la actitud manifiesta del jesuita que “no hay duda de que el Papa Francisco es una de las figuras del Vaticano que el Obispo Schneider sugirió que están en la nómina de los operativos globalistas”.

Las preocupaciones del Obispo Schneider son similares a las expresadas por el cardenal Raymond L. Burke o el Primer Ministro húngaro Viktor Orbán, quienes también luchan abiertamente por mantener la identidad “cristiana” de Europa, así como la soberanía nacional y cultural de los respectivos países.

Orbán, que expulsó de su territorio —al igual que están haciendo muchos otros países— a las ONG de George Soros acusándolas de intentar desestabilizar la nación, sostiene que el magnate judeo húngaro inunda Europa con millones de inmigrantes en un intento por desdibujar las fronteras nacionales, denunciando que la Unión Europea está siguiendo sus planes abiertamente y tratando de imponer las “cuotas de inmigración forzosa” de Soros.

Señales de manos polémicas realizadas por el Papa Francisco y otro miembro del clero.

En ese marco, Alain Destexhe, senador belga (Movimiento de Reforma), demostró en un artículo del periódico francés Le Figaro cómo las estadísticas de inmigración son manipuladas y explotadas en Bélgica por los partidarios de la ideología multiculturalista, que ejercen una dominación casi total en las universidades, las ONG, las instituciones públicas y los medios de comunicación.

Y la lista de denunciantes es casi interminable…

Cuando al Obispo Schneider, nacido en la URSS en 1961 en el seno de una familia católica de etnia alemana —que Joseph Stalin enviaría a los gulags después de la Segunda Guerra Mundial—, le preguntaron sobre las políticas del Primer Ministro italiano Matteo Salvini, enemigo acérrimo del Papa Francisco y su política de “fronteras abiertas”, respondió: “Si un gobierno de una determinada nación europea tratara de acentuar más su soberanía y su identidad histórica, cultural y cristiana frente al totalitarismo de una especie de nueva Unión Soviética, que hoy se llama la Unión Europea con una ideología inequívocamente masónica, esto es ciertamente digno de alabanza”.