January 22, 2018

Trump: Su Primer Año.

Donald Trump fue electo presidente en noviembre de 2016 y tomó posesión en enero de 2017. En mi última columna del año creo que es apropiado hacer un recuento de su primer año como presidente. Debo dejar sentado que Trump no era mi aspirante preferido en 2016, pero una vez llegadas las elecciones y con Hillary como la única otra opción, no vacilé en darle mi voto a Trump. Es hora entonces de evaluar su primer año.

Es difícil hacer esto porque el país está sumergido en una profunda polarización política que no he visto en décadas y que se ve, aún peor, a la luz de la cobertura noticiosa que ha perdido sus valores éticos y se ha convertido en un órgano del Partido Demócrata. Pero aquí va mi opinión;

Los republicanos, desde 1980, han tratado varias veces de abrir el Arctic National Wildlife Refuge (ANWR) a exploraciones de petróleo. Los esfuerzos han engendrado una intensa oposición y siempre han sido abandonados. Una provisión para explorar en ANWR está incluida en la Ley de Reforma Tributaria que acaba de aprobar el Congreso y que el Presidente firmará de inmediato. No ha habido protestas hasta ahora.

Los republicanos han estado luchando contra el mandato legal en Obamacare que obliga a los ciudadanos a comprar el seguro o serán penalizados monetariamente. La revocación de ese mandato legal también es parte de la Ley de Reforma Tributaria. Pero nadie, todavía, ha protestado tampoco.

Al terminar su primer año, el presidente Trump ha compilado un sólido record de logros. Mucho de ese récord es unilateral: acciones ejecutivas eliminando regulaciones de Obama, nominaciones judiciales impresionantes, y una lucha exitosa contra ISIS en el Medio Oriente. La Reforma Tributaria es el logro legislativo importante que, hasta hace unos días, estaba ausente de la lista.

La reducción de impuestos es grande –$1.5 billones sobre diez años– y tiene cambios que los economistas conservadores han deseado por décadas, particularmente la tasa de impuestos a las corporaciones (de 35% a 21%), el cambio a un sistema territorial de impuestos (las compañías solamente pagarán impuestos por sus ganancias en Estados Unidos), etc. Estas reformas son tan significativas para las corporaciones como las reformas de Reagan en 1981 fueron para los individuos.

El aparato de desregulación ha estado funcionando a toda máquina. La Agencia de Protección Ambiental (EPA) está desenredando las leyes de “Aguas de Estados Unidos” y “Plan de Energía Limpia”, dos regulaciones absurdas de la administración Obama.

Es quizás en la conducción de la economía donde los detractores de Trump han mostrado la mayor ignorancia. Estos críticos acusan a la Casa Blanca de predecir tasas de crecimiento demasiado altas (3%). Doblemente irónico es que los mismos economistas de la administración Obama han ridiculizado a Trump ¡y ya Trump preside sobre un crecimiento de 3% en los últimos dos trimestres!

Esos mismos críticos propugnaron que los presupuestos de Obama resultarían en un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 4%. Pero Obama nunca presidió sobre un PIB siquiera de 3% y, al final de su término, dejó una economía con un 1.6% de crecimiento.

Y hay otros logros adicionales. La prensa le ha declarado la guerra a Trump y lo que ha logrado es herir su propia credibilidad y respeto. Hollywood se está consumiendo a sí mismo después de erigirse en crítico moral. Finalmente, agencias gubernamentales han tratado de obstaculizar la actuación del Presidente y, en el proceso, han sido expuestas como corruptas. Va a tomarles tiempo al IRS, FBI, Departamento de Justicia, Homeland Security y otras el recuperar el respeto de la ciudadanía. Para quienes se preocupen por esto, consideren: estas agencias han sido todopoderosas contra el estadounidense promedio. Su poder debe ser disminuido. Hay que ponerlas a la defensiva. Tienen que reajustarse a una posición más humilde ante los votantes.

La administración Trump ha sido como un vaso de agua helada en la cara. Ha sido molesta para muchos. Ha sido también una necesaria llamada a despertar. Ha habido muchos logros este primer año. Vale la pena bajar la velocidad y reconocerlo.

Fuente: El Nuevo Herald