(Reuters)

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Donald Trump llamó este lunes a los senadores republicanos y demócratas a aprobar su reforma de salud, a un día de la apertura o no de los debates en una votación cuyo resultado es incierto.

El presidente norteamericano aseguró que el Obamacare “es una pesadilla” que rompió “el sistema de salud” del país”.

“Para los demócratas es una oportunidad de arreglar el daño ocasionado; para los republicanos es la oportunidad de cumplir la promesa que hicieron tantas veces”, señaló el jefe de Estado.

Trump sostuvo que el objetivo de su reforma, una de las principales promesas de campaña, es “mejorar la cobertura de salud” y “dar alivio de emergencia”.

“A todos los miembros del Senado les digo: el pueblo esperó mucho (…) Depende de nosotros lograr un gran sistema de salud”. Así cerró su discurso el mandatario.

Horas antes, a través de su cuenta de Twitter, también había llamado a los integrantes republicanos de la cámara a apoyar su reforma.

“Los republicanos tienen una última oportunidad para hacer lo correcto en derogar y remplazar (Obamacare), después de años de hablar y hacer campaña sobre esto”, manifestó en la red social.

Trump pidió así a los legisladores republicanos que se pongan de acuerdo para aprobar una ley que derogue y reemplace la reforma sanitaria que aprobó hace siete años el expresidente Barack Obama (2009-2017) y que ha conseguido dar seguro médico a 20 millones de personas.

Pero la aritmética del Senado es implacable. De los 52 miembros de la mayoría republicana, tres declararon la semana pasada que iban a votar ‘no’ a la moción para proceder, lo que abre un debate en la legislación ya que ningún texto puede ser examinado sin un primer voto que autorice la apertura de las discusiones.

Como los 48 demócratas de la oposición votarán también que no, los republicanos solo pueden permitirse dos defecciones. El vicepresidente, según la constitución, podría aportar el voto 51 en caso de empate 50-50, pero el oficialismo todavía no puede asegurar esa cifra mínima necesaria.

Una vez que el texto esté en la agenda, los senadores podrán depositar las enmiendas y reescribir toda la ley para “remplazar” la reforma sanitaria de Barack Obama, pero los republicanos moderados confían tan poco en los jefes de grupo que se niegan, en este punto, a permitir que comiencen los debates.

Las filas oficialistas se encuentran divididas entre su ala más moderada, favorable a algunos aspectos de la ley de Obama, y a su facción ultraconservadora, reticente a cualquier intromisión del Estado en la vida del individuo, incluido el cuidado sanitario.