August 18, 2017

Obama Y Su Guerra Civil Contra Trump

El ex presidente Barack Obama es el líder del llamado “Estado Profundo” (Deep State) y ha creado un “Gobierno en Sombras”. Obama está llevando una guerra civil o un golpe de estado silencioso contra el presidente Donald J. Trump. Obama y sus aliados de extrema izquierda dentro y fuera del gobierno. Tienen como objetivo forzar al presidente Trump a que renuncie o expulsarlo del poder a través de un juicio (impeachment) en el congreso.

La campaña presidencial

La campaña de la candidata demócrata, la muy corrupta Hillary Clinton, fue hostil y divisiva. La prensa izquierdista y vergonzosa con mucho perjuicio atacó al candidato republicano Donald J. Trump sin compasión. Se le acusó a Donald Trump de fomentar violencia en sus mítines asistidos por miles de seguidores. Después se supo que la campaña de la corrupta Hillary Clinton le pagaba dinero a delincuentes para que atacaran a los seguidores de Trump.

Con mucha hipocresía Clinton y la prensa mentirosa y cómplice acusaron a Donald Trump y a sus seguidores de ser violentos. No solo estas acciones de violencia violaban las leyes criminales sino también las leyes electorales que prohíben la intimidación a futuros votantes y violaban además la Primera Enmienda a la Constitución que es la libertad de expresión.

Hillary Clinton le llamó a la mitad de los seguidores de Trump “cesta deplorables sin remedio” y dijo que eran “racistas, xenófobos, sexistas, homofóbicos, e islamofóbicos.” Insultó a más de 30 millones de personas patrióticas que estaban en desacuerdo con sus ideas e ideología de extrema izquierda. Sin embargo, esto hizo que los que apoyaban a Trump se auto llamaran “deplorables” con gran orgullo y usaron camisetas con este nombre. Pasó como en Cuba cuando a los anti comunistas los llamaban “gusanos” y todos con orgullo decíamos que lo éramos.

Nunca en su vida este escritor ha sido testigo de tantos actos de violencia contra los seguidores de un candidato a la presidencia. Una oficina de la campaña de Trump, como la que dirigió este escritor en el condado de Miami-Dade, fue quemada y otra apedreada. A diario recibió quejas de personas que decían que sus automóviles habían sido dañados solo por tener un letrero de Trump en el parachoques.

Un voluntario le dijo a este escritor que una persona le lanzó un ladrillo al parabrisas de su auto por tener un letrero de Trump. A otra persona le escribieron racista con una cuchilla y a otra le dañaron las cuatro gomas por la misma razón. A la esposa de este escritor le destruyeron un farol de su auto por tener el letrero de Trump. Recibió quejas constantes de personas enfurecidas por el robo de los letreros de Trump que colocaban frente a sus casas.

A este escritor también le robaron su letrero frente a su casa. Todas estas fechorías son felonías que los seguidores de Clinton cometieron por toda la nación a diario. La violencia de los seguidores de Clinton durante la campaña continuó en la nación sin que el presidente Obama hiciera nada.

Todas las encuestas, la mayoría de ellas falsas, decían que Clinton ganaría las elecciones. Sin embargo, para la enorme sorpresa de Hillary Clinton y Barack Obama, los miembros de la élite globalista, los islamistas radicales de los Hermanos Musulmanes, los comunistas, socialistas, y la prensa cómplice de izquierda, Donald J. Trump triunfó y ganó las elecciones.

El pueblo estadounidense y sobretodo la clase trabajadora anglosajona que ha sido golpeada duramente por la globalización, el fracaso de la política económica de Obama y la ley de salud ObamaCare salió a votar masivamente por Trump. Es un mito que solo los blancos pobres con poca educación apoyaron a Trump.

De acuerdo con un sondeo del periódico USA Today, la mitad de los estadounidenses de clase media alta que gana $100,000 o más al año votaron por el candidato republicano al igual que 43% de los votantes con títulos universitarios. Los católicos apoyaron a Trump con el 52% de sus votos. Los cubanos americanos votaron por Trump en un 60% en la Florida porque estaban molestos por la política de Obama y Clinton de concesiones unilaterales al régimen sanguinario y opresor de Cuba a cambio de nada.

La sorpresiva victoria de Donald Trump dejó incrédulo a medio país, al establishment político, económico y cultural del país y la prensa pro Hillary. Su triunfo esperamos todos que trabajamos intensamente para su elección destruirá el legado radical y terrible de Barack Obama para el bien de la nación.

La derrota del Partido Demócrata fue abrumadora. En el Senado los republicanos obtuvieron 52 escaños y en la Cámara de Representantes una gran mayoría. Se eligieron 33 gobernadores republicanos, un independiente y 15 demócratas. Muchas legislaturas de los estados eligieron más republicanos que nunca.

Fue el peor rechazo hacia el Partido Demócrata por los votantes en 90 años. La prensa no ha dicho la verdad y es que ese rechazo no solo fue hacia la corrupta Hillary Clinton sino también hacia la fallida política doméstica e internacional de Barack Obama y su agenda radical.

Con esos resultados, Donald Trump, el magnate neoyorquino cambió el tablero político de Estados Unidos y lideró un movimiento contra el establishment de Washington de los dos partidos. Trump ganó en Florida, Ohio, Pensilvania, Michigan y Wisconsin los “estados en juego” más importantes y los que le brindaron la ventaja casi decisiva.

Donald Trump se impuso en los estados del centro rurales, el sur del país y los del Rust Belt (cinturón industrial). Esta es la región que más ha sufrido el éxodo de fábricas que provocó la globalización y la pérdida de empleos por los avances tecnológicos.

Trump construyó un movimiento formado que incluyó a trabajadores anglo sajones, sin título universitario, quienes se han sentido relegados y dejados a un lado por el progreso del país en los últimos años por los dos partidos. Trump les dijo “Los hombres y mujeres olvidados de este país no volverán a ser olvidados” en su discurso de victoria. Su mensaje populista, proteccionista y anti globalista en contra de los acuerdos de libre comercio, tuvo una gran resonancia en el norte y el centro del país y en el ya citado Rust Belt.

Protestas y motines para impedir que Donald Trump sea presidente comenzaron inmediatamente

Obama y el Partido Demócrata no han querido aceptar su derrota. Los comunistas y los radicales no se conforman que su candidata, la corrupta y criminal Hillary Clinton, perdiera las elecciones a pesar del apoyo masivo del Nuevo Orden Mundial, de la prensa desprestigiada de izquierda, los cientos de millones que recibió de Wall Street y el acostumbrado fraude de permitir a ilegales que votaran.

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George Soros dio dinero a más de 170 organizaciones radicales para atacar a Trump.

Miles de comunistas, radicales y miembros del grupo terrorista doméstico de Black Lives Matters hicieron manifestaciones violentas por muchas ciudades de la nación incluyendo Miami, desde que se dio a conocer la victoria de Trump. La mayoría de estas manifestaciones no fueron espontaneas sino planeadas por la maquinaria socialista de los demócratas con dinero de George Soros y otros.

En 1993, Soros fundó el Instituto de la Sociedad Abierta (Open Society Institute), el cual le ha dado fondos a más de 170 organizaciones radicales. Otras fundaciones como la Ford, Carnegie, Rockefeller, Rockefeller Family Fund, Tides, Emergent Fund y Threshold le han dado millones a organizaciones socialistas para atacar al presidente Donald Trump. Otras organizaciones como Organizing for Action (OFA) fundada por Obama; Solidaire Network, Women Donors Network, Democracy Alliance, United We Dream, Center for Media Justice, Muslim Anti-Racism Collaborative, ACLU y muchas otras forman parte de lo que llaman Resistencia. Soros y los que dirigen estas fundaciones les han pagado a criminales para que protesten con violencia por la nación.

George Soros ha donado cientos de millones a organizaciones de extrema izquierda a través de los años y también ha donado millones a políticos socialistas y comunistas del Partido Demócrata. Ahora usa su dinero para organizar protestas contra Trump.

Comunistas y radicales protestaron durante varios días en numerosas ciudades y lucharon contra la policía. Letreros que decían “No es mi presidente” y “Rehusamos de aceptar una América fascista” aparecieron en las manifestaciones. Los comunistas siempre han acusado a los que no apoyan el marxismo de ser fascistas.

La poderosa élite corporativa y globalista que apoyaron a Obama y a Hillary Clinton comenzaron una guerra civil desde el 8 de noviembre de 2016. Los globalista del Nuevo Orden Mundial le pidieron a Obama que luchara contra Trump con todo su esfuerzo.

Obama después de la elección dijo que Donald J. Trump no es “apto para gobernar.” Antes y después de la inauguración del nuevo presidente, Obama está dirigiendo las protestas masivas por muchas ciudades en la nación. Estas son las mismas tácticas que usaron en el Medio Oriente, Europa del Este y en otros países para derrocar a los gobiernos.

En muchas ciudades cientos y miles de izquierdistas participaron en protestas cerrando carreteras y rompiendo ventanas en motines violentos y gritando que no quieren que Donald Trump fuese presidente. El presidente Obama y la ex secretaria de Estado Clinton no hicieron un llamado a la concordia y con su silencio alentaron que continuara el desorden.

El Partido para el Socialismo y Liberación, una organización revolucionaria marxista, quemó la imagen de Trump frente al municipio de Los Ángeles el 9 de noviembre de 2016.

El 20 de enero de 2017, el día en que tomó posesión como presidente, muchos criminales a sueldo descendieron sobre la capital. Los radicales quemaron banderas y automóviles, rompieron vidrieras, bloquearon muchas calles para impedir que seguidores de Trump fueran al Mall para escuchar el discurso inaugural y lucharon con la policía. Las autoridades arrestaron a 211 de los miles de criminales y los encausaron con el cargo de felonía de motines (felony riot) que tiene una penalidad de hasta 10 años de prisión y hasta una multa hasta $250,000. ¡Sin embargo, a los millonarios que les pagaron a estos delincuentes para que crearan serios disturbios no les pasó nada!

Los comunistas que protestan llevaban letreros en contra del capitalismo.

Estos grupos trataron de persuadir a los electores del Colegio Electoral que se iban a reunir el 19 de diciembre de 2016 a que cambiaran sus votos y eligieran a Clinton. Esta campaña para violar la Constitución unida a las protestas masivas nunca antes había ocurrido en la nación. Obviamente es un coup d’etat o golpe en marcha.

Esta campaña a través de la plataforma de Change.org. la cual es una organización de extrema izquierda subsidiada por Soros, usaron el argumento que Trump, como Obama y Clinton, no se han cansado de decir “no es apto para el cargo”. Las protestas unidas al nunca visto esfuerzo de cambiar los votos electorales de Trump pusieron en peligro la estabilidad y la paz de la nación.

La campaña para cambiar los votos electoral fracasó sin embargo persuadieron a dos electores que tenían que votar por Trump a que no lo hicieran. Trump se quedó con 304 votos electorales y solo necesitaba 270 para ser presidente. Clinton fue la que salió más perjudicada ya que muchos de sus electores no votaron por ella.

La organización de extrema izquierda Change.org con dinero de George Soros recogió 4.9 millones de firmas para pedir que los electores del Colegio Electoral rechazaran a Donald J. Trump y votaran por Hillary Clinton.

¿Qué es el Estado Profundo (Deep State)?

El “Estado Profundo” es una red de funcionarios públicos que opera secretamente bajo las órdenes del ex presidente Obama para impedir que el presidente Trump lleve adelante sus políticas y destruya el terrible legado de Obama. Estos burócratas están en todos los departamentos del gobierno y en las 17 agencias de inteligencia federal.

La existencia de esa entidad ha sido señalada por funcionarios de la Casa Blanca y por periodistas investigativos como Cliff Kincaid de Accuracy in Media, Daniel Greenfield del Freedom Center, el ex presidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich, la revista Newmax y el canal televisivo FoxNews. Ha habido una serie de filtraciones de información clasificada e inclusive conversaciones privadas del presidente Trump con el presidente de México y el primer ministro de Australia que provienen de diferentes oficinas del gobierno y de las agencias de inteligencia. Estos traidores operan desde las entrañas del gobierno de la nación y hasta ahora con completa impunidad.

El presidente Donald J. Trump ha dicho que tienen que identificar a los individuos que están revelando a la prensa de izquierda información clasificada y encausarlos. Además, el presidente Trump ha dicho que Obama lo estaba espiando. La prensa cómplice de Obama y Clinton le llama mentiroso todo el tiempo.

Obama se quedó viviendo en el barrio exclusivo de Kalorama en la capital para coordinar su guerra contra Trump. De acuerdo con un artículo publicado por el Washington Post el 26 de marzo de 2017, el ex presidente tiene 15 ayudantes, entre ellos Valery Jarrett, en oficinas en el primer piso de su casa; Michelle Obama cuenta con cuatro ayudantes. Además, el periódico explicó que Obama está trabajando con el ex procurador general del departamento de Justicia, Eric Holder.

El grupo fundado por Obama, Organizados para Acción (Organizing for Action), tiene más de 250 oficinas por la nación y han entrenado a unos 60,000 radicales para hacer 400 manifestaciones y protestas en 42 estados. Valery Jarrett se mudó a la casa de Obama en Washington para ayudar a Obama con sus ataques contra el presidente Trump.

Espionaje contra Trump y su equipo

El 4 de marzo de 2017, el presidente Donald J. Trump escribió en su cuenta de Twitter lo siguiente:” ¡Horrible! Acabo de saber que Obama pinchaba las comunicaciones de la Torre Trump poco antes de la victoria electoral. No encontraron nada (…) Qué bajo cayó el presidente Obama al pinchar mis teléfonos durante el sagrado proceso electoral.” Toda la prensa cómplice, los demócratas y algunos republicanos lo criticaron y le llamaron mentiroso. Pero el presidente dijo la verdad.

Al día siguiente, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, informó que el presidente había determinado solicitar al Congreso que investigase, como parte de las pesquisas sobre la supuesta injerencia rusa en las elecciones, el espionaje de la Administración Obama contra él. El presidente está pidiendo a los comités de inteligencia del Congreso que apliquen su autoridad de supervisión para determinar si el poder ejecutivo abusó de sus competencias.

El director del FBI, James Comey, fue nombrado por Obama a su cargo y tomó posesión el 4 de septiembre de 2013.

El director del FBI, James Comey, y el director de la Agencia de Seguridad Nacional (NSC), el almirante Mike Rogers, declararon ante la Comisión de Inteligencia de la Cámara que preside el representante republicano Devin Nunes que ellos no tenían ninguna evidencia sobre la acusación de Trump contra Obama. De hecho lo llamaron mentiroso. Sin embargo, el congresista Nunes recibió información que durante noviembre y diciembre de 2016 y en enero de 2017 el equipo de transición de Trump fue espiado “incidentalmente” y revelaron los nombres de personas, lo cual fue ilegal, como en el caso del general Flint.

Julio Llorente escribió un artículo en el sitio web la Era de Trump.com el 29 de marzo de 2017. El periodista señaló que el ex agente de la CIA coronel Anthony Shaffer en una entrevista en el programa ‘Fox and Friends’, de la Cadena FoxNews declaró que la acusación contra Obama que Trump y su equipo fueron vigilados “es cierta”.

El general Michael Flynn

El general retirado Michael Flynn fue nombrado Consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca el 20 de enero de 2017 y despedido por el presidente Donald J. Trump el 13 de febrero de 2017 después de engañar al vicepresidente Pence y a otros funcionarios importantes sobre la naturaleza de sus comunicaciones con el embajador ruso. El periodo de Flynn de sólo 24 días como Consejero de Seguridad Nacional es el más corto en la historia de la oficina.[]

Llorente dijo que el coronel Anthony Shaffer calificó las escuchas de la Administración Obama como un escándalo “peor que el Watergate.” Shaffer subrayó que, aunque la recolección de datos fuese legal, la posterior revelación de nombres – como el del ex asesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn – y la filtración de información constituyeron ‘un grave crimen’.

Shaffer denunció la actuación de los funcionarios de las agencias de inteligencia estadounidenses y les atribuyó la responsabilidad del espionaje a Trump y su equipo después de los comicios del 8 de noviembre. El coronel Shaffer expresó lo siguiente: “Lo que está claro es que los nombramientos políticos en la comunidad de inteligencia abusaron de su autoridad y lo hicieron con unos objetivos políticos definidos. La batalla de Trump no es contra la comunidad de inteligencia, como se ha venido repitiendo. Es contra los nombramientos políticos en la comunidad de inteligencia.”

Y el tiempo dio la razón al presidente. No en vano, el 22 de marzo de 2017, el presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Devin Nunes, anunció – con las siguientes palabras – que Trump y su equipo fueron objeto de vigilancia tras las elecciones: ‘He visto informes de inteligencia que demuestran que el presidente electo y su equipo fueron, al menos, monitoreados’.

El almirante Mike Rogers es el director del National Security Agency (Agencia de Seguridad Nacional) desde que fue nombrado el 3 de abril de 2014.

La Agencia de Seguridad Nacional (NSA) espía a toda la nación

Larry Klayman es un prominente abogado, periodista y autor de dos libros. Klayman fundó dos organizaciones importantes que vigilan al gobierno federal y luchan en contra de la corrupción, Judicial Watch y Freedom Watch. Larry Klayman representó a Dennis Montgomery, un contratista de la CIA y de la NSA.

Durante su trabajo con estas dos agencias de inteligencia, Montgomery descubrió que la CIA y la NSA espiaron no solo a Donald J. Trump cuando era un hombre de negocios sino también al Juez (Chief Justice) de la Corte Suprema John Roberts y los otros magistrados de la Corte Suprema, 156 jueces y muchas otras personas.

Larry Klayman

Dennis Montgomery se robó 600 millones de páginas y 47 discos duros de estas agencias. Su abogado Klayman obtuvo inmunidad del director del FBI Director James Comey hace dos años. Pero el FBI hizo un encubrimiento con toda esta enorme información.

Klayman quiere que su cliente Dennis Montgomery testifique ante el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes. El abogado escribió una carta a los miembros del comité el 20 de marzo, el mismo día que comenzó su audiencia pública, diciéndoles que Montgomery puede desmentir las falsas declaraciones de los demócratas, del director del FBI James Comey y del director de la NSA Mike Rodgers, quienes dijeron que no existe evidencia que la administración de Obama espió a Trump y a su equipo.

El congresista republicano y presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes Devin Nunes.

James R. Clapper fue director Nacional de Inteligencia y en ese cargo supervisó las 17 agencias de Inteligencia de la nación. Sirvió en ese puesto del 9 de agosto de 2010 al 20 de enero de 2017. Clapper cometió perjurio cuando declaró al congreso que la NSA no espiaba a los estadounidenses. Después admitió que había mentido al congreso.

James R. Clapper

Klayman explicó en un artículo que escribió que de acuerdo con Dennis Montgomery, las agencias de inteligencia bajo James Clapper y el director John Brennan durante la época del presidente Obama espiaron ilegalmente e inconstitucionalmente a altos funcionarios del gobierno y del congreso.

John Brennan fue director de la CIA de marzo 8, 2013 a enero 20, 2017.

Durante esta época la CIA bajo Brennan espió a naciones por todo el mundo, incluyendo aliados de Estados Unidos. Además, Brennan espió a miembros del congreso demócratas y republicanos. Cuando Brennan era el empleado de la CIA (Station Chief) más alto en Arabia Saudí se convirtió a la religión islámica de esa nación llamada Wahabi, una de las más radicales de todo en Medio Oriente.

La novela de George Orwell 1984

La novela de George Orwell nos habló del omnipresente, poderoso y vigilante Gran Hermano, de la notoria habitación 101 y de la terrible policía del Pensamiento con fines represivos. Este escritor, que ha sido espiado por años, detecta una similitud entre la sociedad actual de los Estados Unidos y el mundo que describió Orwell en su libro 1984. Desgraciadamente, este escritor cree que estamos comenzando a vivir en lo que se ha conocido como sociedad orwelliana, una sociedad donde se manipula y se tergiversa la información de la prensa parcializada, cuyos dueños pertenecen a la élite globalista. Bajo los ocho años del gobierno de Obama se practicó una la vigilancia masiva violando la Constitución contra periodistas, funcionarios del gobierno y personas importantes en los negocios. El término «orwelliano» se ha convertido en sinónimo de las sociedades u organizaciones que reproducen actitudes totalitarias y represoras como las representadas en la novela. La novela fue un éxito.

El libro famoso de George Orwell 1984, que fue escrito en 1949, describe una sociedad bajo un Hermano Mayor donde existe tiranía del gobierno central.

Conclusión

Tristemente el ex presidente Barack Obama construyó una nación policiaca donde los servicios de inteligencia espían a todos, incluyendo a este escritor penetrando su computadora y leyendo todo lo que escribe. Nunca en la larga historia de la nación ha existido un ex presidente que está activamente trabajando para hacerle la vida imposible y tratar de derrocar a su sucesor. Tenemos un presidente y un anti presidente.

El movimiento para impedir que Donald J. Trump llegara a la Casa Blanca fue muy serio y dirigido por Obama, Soros y otros. Pero este perverso movimiento debe alertar a los estadounidenses de los millones de comunistas quienes han infiltrado las universidades, los sindicatos, la prensa y al mismo Congreso. Los comunistas no descansan en su objetivo de destruir nuestro país y están muy alarmados de la presidencia de Trump. El Nuevo Orden Mundial es muy poderoso y no se resigna a perder. Trump tiene que tener mucho cuidado de que no lo asesinen.

El triunfo de Donald J. Trump ha sido increíble ya que tenía a casi toda la vergonzosa prensa en contra, y al Partido Republicano dividido, incluyendo a toda la familia Bush que votó traicioneramente por Hillary Clinton con la excepción del hijo de Jeb Bush en Texas. Muchos congresistas republicanos criticaron a Donald Trump más que a Hillary Clinton.

El Nuevo Orden Mundial y casi todos los banqueros de Wall Street estaban en su contra. La campaña de Clinton recibió muchos millones más que la de Trump. Aun así, el pueblo estadounidense quiso un cambio y acabar con la corrupción en Washington, como ha dicho Trump secando el pantano y acabando con el cartel corrupto de Washington. Trump no le debe nada a intereses especiales o a las multinacionales, las cuales compran a políticos con su dinero.

La victoria de Donald J. Trump representó una derrota a la corrupta y criminal Hillary Clinton y un rechazo al gobierno radical del presidente Obama. Además de ser una derrota para Clinton también lo fue para Wall Street y el Nuevo Orden Mundial. Los miembros de esta élite globalista operan con muchas instituciones entre ellas, el Consejo de Relaciones Internacionales, el Grupo Bilderberg y la Comisión Trilateral, que fueron los que la apoyaron con cientos millones de donaciones y la prensa corrupta que estos grupos controlan. Miembros de esta élite globalista, quienes nos quieren llevar a un gobierno mundial a través de las Naciones Unidas, han recibido un duro golpe.

Ahora tiene la nación a un presidente que la quiere y la va a defender, hacerla más segura, fuerte, exitosa y más grande. Un presidente que ayudará a mejorar la economía y a crear millones de nuevos empleos. Roguemos a Dios que tenga éxito el nuevo presidente y que aleje a este el país del comunismo y de la infiltración de los Hermanos Musulmanes en el gobierno y la sociedad.

El presidente Trump debe encausar y llevar a juicio a todos los millonarios y billonarios que contratan a criminales para que rompan ventanas, quemen automóviles y luchen con la policía. ¡Si el presidente Trump no seca el pantano de la capital rápidamente las criaturas del pantano lo van a devorar!

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