June 28, 2017

Hillary Clinton Se Quejó Por No Tener Apoyo De La Raza Blanca.

La degenerada Hillary Clinton, la noche de su derrota electoral frente a Donald Trump: “¿Por qué no está conmigo la población de raza blanca?”

Shattered (Destrozada), un libro de los periodistas estadounidenses Jonathan Allen y Amie Parnes, reveló el detrás de escena de los últimos 18 meses de campaña electoral de Hillary Clinton, con el foco especial puesto en lo ocurrido la noche de la derrota frente a Donald Trump.

El libro reconstruye cómo en el hotel Peninsula New York, de Manhattan, donde Clinton y su equipo esperaban los resultados, los ánimos pasaron del optimismo a la depresión a medida que avanzaba el conteo de los votos y el triunfo de Trump estaba cada vez más cerca de convertirse en realidad.

En ese momento, se lee en el libro, en el cuartel de la candidata demócrata se negaban en reconocer la evidencia de los números y a admitir el triunfo republicano.

Por eso fue fundamental el papel del presidente Barack Obama, quien decidió tomar la iniciativa y comenzó una serie de llamadas desde la Casa Blanca para convencer al equipo de Clinton de reconocer la victoria del magnate y alejar de esa manera cualquier cuestionamiento sobre la legitimidad de las elecciones.

“Necesitas conceder”, le dijo Obama a Clinton, después de que el director político del presidente fracasara en persuadir al director de la campaña, Robby Mook, según informa el británico The Guardian.

El mandatario, escriben los periodistas en el libro, tuvo que hacer varios llamados antes de que Clinton levantara el teléfono y finalmente pronunciara las palabras: “Felicitaciones, Donald. Voy a ser de ayuda para el éxito del país, y esto implica tu éxito como presidente”.

Poco después, revela el libro, el presidente conversó con la propia Hillary.

“Señor Presidente, lo siento”, le dijo Clinton a Obama, que la había llamado para expresar su cercanía tras la derrota.

Hillary Clinton, durante la campaña.

Hillary Clinton, durante la campaña.

Otro tema del libro es la tensión constante entre los miembros más antiguos del equipo de Hillary y los nuevos, la mayoría jóvenes que trabajaban a la campaña desde el cuartel general en Brooklyn, que estalló esa noche del 8 de noviembre, con reproches y acusaciones cruzadas.

Los autores del libro relatan además las discordias entre los demócratas sobre cómo responder al escándalo del correo privado usado por Hillary para tratar asuntos de Estado, que culminaron con sus disculpas públicas en agosto de 2015.

Además, los autores aseguran que quienes trabajaron en la campaña de Clinton atribuyen a la injerencia rusa en las elecciones la razón principal de la derrota.

Clinton, por otra parte, durante toda la campaña fue consumida por una duda. “¿Por qué no están conmigo?”, se preguntaba durante las primarias, refiriéndose a la población de raza blanca. “¿Por qué no los podemos traer a bordo?”.

La incapacidad de responder a esa pregunta fue, probablemente, lo que le impidió romper el “techo de cristal” y convertirse en la primera mujer en llegar a la presidencia de Estados Unidos.