Raúl Castro (EFE)

Raúl Castro (EFE)
EEUU dejó de lado el deshielo y criticó duramente a Cuba en su informe anual sobre DDHH

El informe, que en el pasado era presentado por el secretario de Estado en una rueda de prensa, algo que no ocurrió en esta ocasión, expone las conclusiones sobre la situación de los derechos humanos en todo el mundo, pero no presenta una lista ya que “la situación general es muy diversa”, según indicó un funcionario estadounidense en una teleconferencia con periodistas.

Respecto a Cuba, la misma fuente especificó que el secretario de Estado, Rex Tillerson, ya expresó su deseo de trabajar con el Congreso estadounidense para “continuar presionando” a Cuba para que mejore su situación en materia de derechos humanos.

Asimismo, EEUU advierte en el texto, correspondiente a 2016, de las “duras condiciones carcelarias, las detenciones arbitrarias o por motivaciones políticas, el procesamiento selectivo, la negación de un juicio justo y las restricciones de viaje”.

“Las autoridades interfirieron con la privacidad mediante la participación en el monitoreo y la censura de las comunicaciones privadas. El Gobierno no respetó las libertades de expresión y prensa, restringió el acceso a Internet, mantuvo el monopolio de los medios de comunicación, limitó la libertad académica y mantuvo algunas restricciones sobre la capacidad de los grupos religiosos no registrados de reunirse”, agrega el documento.

Además, Estados Unidos insiste en que “el Gobierno cubano se negó a reconocer a grupos independientes de derechos humanos o a permitirles funcionar legalmente”.

“El Gobierno continuó impidiendo a los trabajadores formar sindicatos independientes y de otro modo ejercer sus derechos laborales”, añade el informe.

“Los funcionarios gubernamentales, bajo la dirección de sus superiores, cometieron la mayoría de los abusos contra los derechos humanos. La impunidad de los perpetradores continuó”, apunta el texto.

El informe, que sirve como guía al Congreso a la hora de decidir la ayuda exterior para cada país, examina el comportamiento de los Gobiernos de todo el mundo (menos de EEUU) respecto a los derechos humanos.