July 27, 2017

Vida Del Apóstol José Martí Y Los Peligros Que Afrontamos Hoy

José Martí

El 28 de enero de 2017 conmemoramos el 164 aniversario del natalicio del Apóstol José Martí. Vivimos en una época muy difícil donde se sufre mucho en Cuba y en esta nación afrontamos muchos peligros domésticos e internacionales. Por suerte tenemos un nuevo presidente, Donald J. Trump, que junto con el Secretario de Estado que ha nominado, Rex Tillerson, han prometido una nueva política con el régimen sanguinario de Raúl Castro. Muchas de las arbitrarias y dañinas concesiones del presidente Obama al régimen comunista serán revertidas. El presidente Trump ha anunciado que fortalecer las Fuerzas Armadas de la nación será una de sus prioridades principales al igual que mejorar la economía para traer prosperidad a los estadounidenses.

Noventa millas al sur, los esbirros de la tiranía se rieron del presidente Barack Obama y su infame política equivocada con Cuba. Mientras Obama le otorgó una serie de concesiones unilaterales a Cuba, la tiranía no le dio nada a cambio y le demandaba más concesiones y aumentaba la represión en la isla. Mientras más concesiones vergonzosas le daban Obama al régimen cubano más exigía la tiranía en Cuba de los Estados Unidos.

A pesar de todas las dificultades que afrontamos los que queremos la libertad, democracia y soberanía para la Cuba que tanto amamos, soy optimista que Cuba será libre en un futuro cercano.

José Martí y la Guerra de 1895

El natalicio de José Martí es un día para recordar y para pensar en el Apóstol de Cuba, en sus pensamientos y en sus acciones de combate al servicio de la libertad de su patria. José Martí nunca morirá si lo recordamos su enorme legado, leemos sus poesías, pensamientos, y ensayos. También es un día para pensar en el futuro de Cuba y el de esta nación donde vivimos con nuestros hijos, nietos y bisnietos, que tiene un nuevo amanecer con el nuevo presidente que elegimos el 8 de noviembre de 2016 y que tomo posesión el 20 de enero de 2017.

Hay que recordar las inmensas dificultades, calumnias y fracasos que José Martí tuvo que enfrentar en su lucha por la libertad de su patria, al igual que todos los mambises. Nuestros patriotas lucharon dentro y fuera de Cuba desde 1868 hasta 1898 por 30 años sin rendirse y superaron todos los obstáculos que enfrentaron. Ellos no se desesperaron ni se deprimieron. Todo lo contrario, mientras más tropiezos encontraron más motivados estaban nuestros patriotas a luchar contra el yugo español.

España estaba decidida a no perder su colonia más rica, la llamada “Siempre fiel Isla”. Su jefe de gobierno, Antonio Cánovas del Castillo, declaró que España gastaría “hasta su última peseta y su último soldado” en vencer a los mambises.

España envió a Cuba entre noviembre de 1995 y mayo de 1897 un ejército, el mayor que cruzara el Atlántico hasta esa fecha, compuesto de 181,738 soldados, 6,261 oficiales y 40 de sus mejores generales. Contando con su ejército que ya estaba en la isla, los mambises tuvieron que luchar contra más de 225,000 soldados españoles. Más de 500,000 soldados españoles lucharon durante los tres años de una sangrienta y brutal guerra sin cuartel.

La marina española, con más de 30 barcos de guerra, bloqueó las costas de Cuba. España reconstruyó la trocha de Morón a Júcaro y construyó una segunda trocha de Mariel a Majana para contener al general Antonio Maceo en Pinar del Río. Estas trochas han sido comparadas a la Muralla China aunque de mucho menor tamaño.

La de Morón a Júcaro tenía 50 millas de largo con un ferrocarril y una serie de fuertes defendidos por 14,000 soldados. Después España envió al más cruel de sus generales, Valeriano Weyler, llamado “el Carnicero”, que implementó la terrible política de genocidio de Reconcentración. Los campesinos y sus familiares fueron reconcentrados en campamentos en centros urbanos para que no pudieran ayudar a los mambises. La falta de higiene, el hambre y las enfermedades trajo la muerte a 400,000 campesinos. Ni Simón Bolívar, ni José de San Martín, ni Bernardo O’Higgins, ni George Washington tuvieron que luchar contra un ejército español tan enorme como los cubanos para alcanzar su libertad.

Nosotros hoy debemos aprender del ejemplo de nuestros patriotas y de nuestro Apóstol. Al igual que ellos debemos seguir en nuestra lucha hasta alcanzar el derrocamiento de la peor y más larga tiranía de los Castros en las Américas y unas de las más crueles del mundo. Un régimen despótico que en 58 años ha fusilado a más de 17,000 hombres, mujeres y niños, ha encarcelado a más de 300,000, incluyendo a 35,150 niñas y mujeres quienes, como el resto de los prisioneros políticos, fueron torturadas. Además de un estimado de 100,000 personas ahogadas y devoradas por tiburones en el mar tratando de escapar del infierno que es Cuba comunista.

La vida de José Martí

Desde niño José Martí se preocupó por el presente y porvenir de Cuba. Durante su juventud dio muestras inconfundibles de un amor por la libertad y la independencia de la nación cubana. Fue un insigne pensador e inspirado poeta, escritor de fama universal y a la vez hombre de acción. Concibió a Cuba como una república libre, soberana y democrática y, desde luego, pudo coordinar esfuerzos de patriotas de distintas generaciones para luchar por la independencia y alcanzar la victoria, la cual él no pudo ver.

La vida de José Martí debe ser estudiada, no sólo por los cubanos en las dos orillas, sino por todos, especialmente por Latinoamericanos, ya que deben saber cómo se luchó por la libertad y la independencia de una nación.

José Martí es el héroe más importante y admirado por los cubanos dentro de Cuba, en los Estados Unidos y a través de todo el mundo. La escritora María Luisa Laviana Cuetos expresó lo siguiente: “La figura de Martí es tan importante para Cuba que no tolera comparación con ninguna otra figura política o literaria en toda su historia. La influencia de Martí ha sido decisiva en la formación de la conciencia nacional”.

Martí, como todos sabemos, se le conoce como “El Apóstol” y “El Maestro”. También ha sido llamado “El Mesías Cubano” ya que este gran hombre consagró su vida a lograr la independencia de su patria y murió heroicamente tratando de alcanzar su libertad. Martí dijo lo siguiente en una ocasión: “La patria no es triunfo, sino agonía y deber… La patria necesita sacrificios. Es ara, no pedestal. Se la sirve, pero no la toma para servirse de ella”. También expresó el Apóstol, “Los hombres se dividen en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen”.

Martí y el socialismo

El opresor y tiránico gobierno comunista que ha sufrido Cuba por más de 57 años ha distorsionado la imagen de José Martí al quererlo hacer lucir como alguien que apoyó el marxismo. Esto es una gran mentira. El Apóstol jamás hubiera estado de acuerdo con la brutal tiranía de los hermanos Castros. Él escribió, “Con un poco de luz en la frente no se puede vivir donde mandan tiranos”.

El pensamiento martiano giró en torno a tres conceptos universales: libertad, igualdad y dignidad. Quería para su patria una república democrática que brindará felicidad y prosperidad a sus habitantes mediante la plena garantía de la libertad, igualdad y dignidad humanas. Esto es lo opuesto al corrupto y opresivo régimen comunista en Cuba en donde no existe libertad, felicidad, prosperidad, igualdad, ni dignidad. Si Martí viviera sería el primero en unir a los cubanos dentro y fuera de Cuba para derrocar la tiranía de los hermanos Castro.

Si Martí fuera un exilado cubano viviendo en los Estados Unidos en el siglo XXI estuviera opuesto por el levantamiento del embargo sin que el régimen sanguinario de Raúl Castro cumpliera con la Ley Helms Burton. Esta ley exige que Cuba tenga que restablecer todos y a cada uno de los derechos reconocidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos, de la cual Cuba es signataria, como paso previo a normalizar relaciones diplomáticas y la eliminación del embargo.

Martí se dio cuenta que el marxismo o socialismo es “la futura esclavitud” del mundo y predijo lo que pasaría con las naciones que adoptaran el socialismo. Entre el forjador de la nación cubana y Marx existió un profundo abismo. La doctrina martiana predicaba el amor y la libertad y no el odio y la lucha de clases del marxismo. Martí escribió la siguiente crítica sobre el socialismo:

“El hombre que quiere ahora que el Estado cuide de él, para no tener que cuidar él de sí, tendría que trabajar entonces en la medida, por el tiempo y en la labor que pudiese el Estado asignarle, puesto que éste, sobre quien caerían todos los deberes, se le darían naturalmente todas las facilidades necesarias para recabar los medios de cumplir aquéllas.

De ser siervo de sí mismo, pasaría el hombre a ser siervo del Estado. De ser esclavo de los capitalistas, como se les llama ahora, iría a ser esclavo de los funcionarios. Esclavo es todo aquel que trabaja para otro que tiene el dominio sobre él, y en ese sistema socialista dominaría la comunidad al hombre, que a la comunidad entregaría todo su trabajo.”

No existe mejor descripción de la Cuba de hoy, y de los marxistas del mundo y de los Estados Unidos, que la que escribió José Martí hace más de un siglo. Desgraciadamente, algunos cubanos que viven en la isla oprimida han identificado a Martí con los Castros y lo detestan. Pero al llegar a tierras de libertad, cuando estos cubanos conocen la grandeza del Apóstol, lo vuelven a admirar y querer.

El forjador de la patria cubana nuestro Apóstol José Martí

Verdaderamente, José Martí consagró toda su vida a la patria y lo dio todo por ella. El Profesor Emérito de City University of New York, Elio Alba-Bofill, describió al Apóstol de la siguiente forma:

“Hablar de José Martí es hablar de luz… Martí fue de aquéllos que trazó su vida en el mundo… por la luz que emanaba de su ser, pues estuvo siempre envuelto, desde apenas un niño, en una llama de amor por la patria, por América y por la humanidad, que lo consumió hasta convertirlo en estrella que ilumina… Luz fue su vida y luz es su obra. Luz, por ser el forjador de la patria cubana y por haberla asentado en una base ideológica de amor, de culto a la libertad como piedra esencial de la República… Luz, por ser poeta excepcional”.

El gran poeta Rubén Darío expresó que Martí “es el que mejor ha escrito en la lengua castellana”. Otro gran intelectual dijo que Martí fue “el guía del pensamiento mundial”.

A. Curtis Wilgus, director del Programa de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de la Florida, escribió un artículo con su esposa sobre José Martí en febrero de 1953 durante la celebración del centenario de su natalicio. Los profesores expresaron lo siguiente:

“Martí, posiblemente más que otra persona en la historia de nuestro Hemisferio representaba los mejores ideales de todo ser humano. Leía constantemente de niño; de joven con su pobre vestimenta se parecía a un Abraham Lincoln juvenil.

A través de su corta vida tuvo la curiosidad intelectual e interés de aprenderlo todo de un Benjamín Franklin. Como observador de la humanidad y de todo lo que ocurría a su alrededor que escribía lo que sentía en su diario personal, se asemeja al presidente de los Estados Unidos John Quincy Adams.

Podía formular principios filosóficos como un Platón moderno, y expresarse con destreza oratórica de un Demóstenes y la facilidad al hablar de William Jennings Bryan. Escribía con el realismo dramático de un Víctor Hugo, por el cual, sin duda, tenía gran admiración. En su habilidad de expresar en palabras se semejaba Daniel Webster.

Martí tenía el fervor patriótico de un Patrick Henry, los ardientes ideales democráticos de un Thomas Jefferson y la habilidad de escribir sus ideas en ensayos y panfletos de un Thomas Paine. Como Voltaire, Martí era líder de un nuevo culto.

Él era un reformador idealista como el padre Miguel Hidalgo y Costilla. Como Benito Juárez, era un reformador social de primer orden. Tenía de energía de un Bernardo O’ Higgins, la inteligencia, visión política, y dotes de líder de un Simón Bolívar y la capacidad de organización de un José de San Martín y de un Napoleón Bonaparte.

Era un revolucionario de la medida de Francisco Miranda y poseía la determinación en derrotas y victorias de un George Washington. Su interés en la educación, como hizo Horace Mann, lo llevó a trabajar en la mejoría de la mente de las personas comunes. Como “Apóstol” de la independencia de Cuba tenía temores sobre los Estados Unidos, donde vivió una tercera parte de su vida; pero conociendo este país también tenía los ideales panamericanos de un Henry Clay y un James G. Blaine”.

Indudablemente, como escribieron estos profesores, José Martí era unas de las grandes figuras del Hemisferio Occidental. Fue un gran intelectual, pensador, escritor, poeta, ensayista, orador, dramaturgo, filósofo, educador, diplomático, periodista y estadista y a la vez hombre de acción y revolucionario.

El general Máximo Gómez

El general Máximo Gómez dijo del Apóstol: “Era un mago, todo lo podía con la palabra”. Quienes tuvieron la suerte de escuchar sus discursos no lo olvidaron nunca.

Tenía una increíble capacidad para la comunicación y una excepcional facilidad para convencer, motivar, emocionar y conmover a las personas. Fue sin dudas el mejor orador de la lengua castellana. Martí poseía una gran capacidad de organización y consiguió algo muy difícil, la unión de los cubanos en el exilio tanto en los Estados Unidos como en Iberoamérica.

Recordemos cómo los obreros tabacaleros en Tampa, Cayo Hueso, Martí City (hoy Ocala), New Orleans, Jacksonville y New York le donaban un día de trabajo para contribuir a la guerra contra España. A ese día le llamaron “El Día de la Patria”. También logró unir patriotas que tenían grandes diferencias entre ellos y en donde existía envidias y rencores conseguía la unión y la concordia.

La proyección de Martí no sólo es cubana, sino realmente universal. Esto se ve en su pasión por la libertad, su proclamación por la solidaridad continental, su amor por Iberoamérica, su lucha por la igualdad de razas, su oposición al imperialismo y su compasión por los humildes y los pobres. Sobre la gente humilde Martí nos escribió un verso sencillo:

Con los pobres de la tierra

Quiero yo mi suerte echar:

El arroyo de la sierra

Me complace más que el mar.

Martí en los Estados Unidos y su lucha por la libertad de Cuba

El Apóstol fijó su residencia definitiva en New York en 1881, en donde vivió el período de su vida de mayor intensidad como escritor y revolucionario. Con la excepción de una breve estancia en Venezuela en 1881, Martí vivió la mayor parte de su vida adulta en los Estados Unidos, casi 15 años.

Martí se unió a la lucha del Comité Revolucionario de New York en favor de la independencia de Cuba. Se dedicó a escribir poesías, ensayos, traducciones y artículos periodísticos. El Apóstol fue un brillante periodista cuyos artículos se publicaron en unos veinte periódicos y revistas en Iberoamérica.

Nunca antes ni después de José Martí, un escritor ha dado a conocer tan bien la vida y la sociedad de los Estados Unidos a los iberoamericanos. Fue uno de los primeros escritores que explicó la vida política, económica y social de los Estados Unidos a lectores de Iberoamérica.

Durante más de una década escribió para varios periódicos como La Nación de Buenos Aires, El Partido Liberal de México, La Opinión Pública de Montevideo, La Opinión Nacional de Caracas, La República de Honduras; y otros periódicos y revistas de Iberoamérica y los Estados Unidos. Los excelentes artículos que Martí publicó en periódicos y revistas lo hicieron famoso en todas las Américas, llegando a ser el escritor hispano más leído y admirado en el continente.

En 1887 fue nombrado cónsul de Uruguay en New York y tres años más tarde cónsul de Argentina y Paraguay. Dos años más tarde Martí lanzó una revista, La Edad de Oro, dedicada a “los niños de América”. Martí escribió en La Edad de Oro lo siguiente: “En el mundo debe de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres”.

Los mejores poemas y artículos de Martí fueron publicados en los Estados Unidos, tales como fueron los Versos Sencillos de 1891. Escribió muchos artículos interesantes en la revista La Edad de Oro, tales como los “Tres Héroes” sobre Bolívar, Hidalgo y San Martín. También nos dio una simple definición de la libertad. Escribió que “el derecho que todo hombre tiene a ser honrado y a pensar y hablar sin hipocresía”.

A mediados de 1882, Martí les escribió a los grandes patriotas de la Guerra de los Diez Años para reanudar la lucha por la independencia de Cuba. Dos años después, Martí se separó de la lucha por sus diferencias con el general Máximo Gómez, a quien le escribió criticando su falta de espíritu democrático y civilista diciéndole, “un pueblo no se funda, general, como se manda un campamento”.

Tres años después Martí regresó a la política. Durante los próximos años Martí se reconcilió con el general Máximo Gómez, pronunció discursos y se reunió con los líderes independistas recogiendo dinero y preparando a los cubanos para la guerra de independencia.

En noviembre de 1891, el forjador de la patria cubana comenzó a viajar por distintas ciudades de los Estados Unidos, Centroamérica, México y las Antillas para recaudar fondos, ponerse en contacto con los patriotas, hacer propaganda y preparar la futura guerra de independencia.

Martí en Ybor City, Tampa, y Cayo Hueso

En Tampa José Martí pronunció dos de sus más importante discursos. El 26 de noviembre de 1891 pronunció su discurso en el Liceo Cubano, el cual ha sido llamado “Con todos y para el bien de todos”. Con sus enormes dotes de orador, Martí dijo lo siguiente: “Para Cuba que sufre mi primera palabra…Porque si en las cosas de mi patria me fuera dado un bien a todos los demás. Este sería el bien que yo preferiría: Yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.

El día 27 de noviembre durante el vigésimo aniversario del fusilamiento de los estudiantes de medicina en el Liceo Cubano de Tampa, Martí pronunció otro gran discurso, “Los pinos nuevos”. Comparó a la nueva generación de cubanos con los pinos nuevos que traerían la independencia a la isla esclavizada.

Al día siguiente en Tampa, Martí escribió unas resoluciones que describieron la futura acción revolucionaria. Por último, en enero de 1892, se aprobaron en Cayo Hueso con la representación de muchos grupos independistas, las Bases del Partido Revolucionario Cubano (PRC).

Entre los patriotas presentes en Cayo Hueso estaba Fernando Figueredo Socarrás, quien fue secretario de Carlos Manuel de Céspedes durante la Guerra de los Diez Años. Figueredo fue el primer cubano electo a la Cámara de Representantes de la Florida representando a Key West o Cayo Hueso. Después Figueredo se mudó a Tampa y colaboró con Martí en el PRC. Figueredo fue electo alcalde de West Tampa y fue el primer cubano en ocupar el puesto de superintendente de escuelas en esa ciudad y en la nación. Posteriormente fue ministro en la Cuba republicana.

La guerra de 1895

En abril de 1892, Martí fue elegido Delegado del Partido Revolucionario Cubano, cargo que ocupó hasta su muerte. El Apóstol nunca quiso usar el título de Presidente del Partido Revolucionario Cubano.

Martí fundó el periódico Patria y el primer número vio la luz en marzo de 1892. En Patria se publicaron las Bases del PRC y se explicó que la futura guerra en Cuba “no es contra el español, sino en contra de la codicia e incapacidad de España”.

Después del fracaso del plan de la Fernandina, José Martí continuó la lucha y se reunió con el general Máximo Gómez en la ciudad donde él nació, Montecristi, en la República Dominicana. Juntos firmaron el Manifiesto de Montecristi donde se prometió traer a Cuba un régimen democrático con el triunfo de la guerra de independencia. Martí nunca sintió odio contra España.

Combatió el despotismo de España en Cuba, la corrupción del gobierno colonial y su arbitrariedad. El Apóstol escribió lo siguiente: ” La guerra no es contra el español, que en el seguro de sus hijos y en el acatamiento de la patria que se ganen podrán gozar respetados y aún amados de la libertad”.

El 11 de abril de 1895, Martí, Gómez y otros cuatro patriotas desembarcaron en la costa oriental de Cuba en una zona llamada Playitas. Tres días después del desembarco se acordó conferir a José Martí el grado de mayor general. El Apóstol estaba loco de alegría. Escribió en su diario lo siguiente: “Llegué al fin a plena naturaleza. Sólo la luz es comparable a mi felicidad. Hasta hoy no me he sentido hombre. He vivido avergonzado y arrastrando la cadena de mi patria, toda mi vida”.

El 19 de mayo de 1895, al mediodía, el campamento de Martí y Gómez en Dos Ríos cerca de Bayamo fue atacado por una columna española al mando del coronel Ximénez de Sandoval. El general Gómez salió al encuentro y le pidió a José Martí que se quedara en la retaguardia.

Martí se dio a la batalla galopando en su caballo blanco y acompañado solamente por su ayudante, el capitán Ángel de la Guardia. Cabalgaron, sin saberlo, hacia un grupo de españoles que estaban ocultos en la maleza. Pocos minutos después fue herido mortalmente con balas en la mandíbula, el pecho y el muslo. Los esfuerzos de las tropas cubanas por rescatar el cadáver del Apóstol fracasaron.

Su cuerpo fue recogido por las tropas del coronel Ximénez de Sandoval y llevado a la ciudad de Santiago de Cuba. El coronel Ximénez de Sandoval expresó ante su féretro, “Cuando pelean hombres de hidalga condición como nosotros, desaparecen odios y rencores”.

El 27 de mayo fue enterrado en el cementerio de Santa Ifigenia de esa ciudad. Los restos de Martí fueron trasladados en 1907 a un modesto panteón y en 1947 al Retablo de los Héroes. Sus restos fueron trasladados definitivamente a un bello mausoleo en el cementerio de Santa Ifigenia.

El Apóstol dio su cuerpo por la patria en la plenitud de su vida, a los 42 años, de cara al sol. Años atrás había escrito proféticamente en uno de sus versos sencillos:

No me pongan el oscuro

A morir como un traidor

¡Yo soy bueno y, como bueno

Moriré de cara al sol!

Y así murió nuestro Apóstol, “de cara al sol”, quien quería que “la ley primera de nuestra república fuera el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”. La guerra continuó y después de la intervención militar de los Estados Unidos en 1898 y con el enorme apoyo de las tropas mambisas del general Calixto García, se ganó la guerra de independencia.

El 10 de diciembre de 1898 se firmó el tratado de paz en París. España entregó Cuba, Puerto Rico y Filipinas a los Estados Unidos. Los Estados Unidos ocuparon y administraron a Cuba hasta el 20 de mayo de 1902 cuando se izó en el Morro de La Habana la bandera de la estrella solitaria y Cuba logró su independencia.

Dios quiera a el sueño de José Martí se convierta en realidad en nuestra patria esclavizada y oprimida por el régimen comunista más sanguinario, brutal y de mayor duración en toda la historia de las Américas. La mejor forma en que podemos honrar la memoria de nuestro Apóstol es trabajando juntos, cubanos dentro y fuera de Cuba, para lograr la destrucción del comunismo.

De esa forma, todos los que vivimos fuera de Cuba y los que viven en la isla esclavizada podremos disfrutar de una Cuba libre, soberana y democrática como lo quiso José Martí. Juntos podremos trabajar para crear en Cuba una república constitucional y próspera donde se respete la “dignidad plena del hombre” y que sea “con todos y para el bien de todos”, como lo soñó nuestro Apóstol, José Martí.

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