September 26, 2017

NIZA, TRUMP Y HILLARY.

Niza es la gota que ha llenado la copa y dará legitimidad y urgencia al mensaje de Trump.

El 14 de julio de 1789 el pueblo de París tomó la fortaleza prisión de La Bastilla para sacudirse el yugo totalitario de Luís XVI y conquistar el bien preciado de la libertad. El 14 de julio de este 2016 un fanático del califato diabólico de ISIS se propuso dar marcha atrás al reloj de la historia con el acto salvaje de asesinar gente inocente en nombre de una ideología que se propone sustituir la libertad con el más feroz de los totalitarismos, el que tiene como base la intolerancia religiosa. En 1789, la noticia de la toma de La Bastilla demoró semanas y hasta meses en ser conocida a nivel mundial. En este 2016, gracias a la diversidad y velocidad de los medios de comunicación y de las redes sociales, el mundo se estremeció y lloró con los franceses en cuestión de minutos.

Ahora bien, quizás en ningún otro país haya repercutido esta masacre de Niza con mayor intensidad que en los Estados Unidos. Los norteamericanos tienen todavía fresca en su memoria la barbarie de las 3,000 víctimas de las Torres Gemelas del Centro Mundial de Comercio en septiembre de 2001. Es por eso que Niza añadirá leños al fuego de una ya reñida y controvertida campaña presidencial por parte de los candidatos de ambos partidos. En buena parte del 2015 y en todo este 2016, el tema de la seguridad nacional ha ocupado un lugar destacado en la propaganda de esa campaña. De hecho, el magnate inmobiliario Donald Trump ha convertido la seguridad en el punto central de su aspiración a la Casa Blanca.

Las ideas de Trump sobre cercas en la frontera sur, reducción del flujo de inmigrantes y hasta deportación masiva de ilegales fueron descritas con escarnio por la prensa de izquierda y recibidas con incredulidad por muchos sectores del espectro político, aun dentro de su propio Partido Republicano. Cuando Trump mencionó el cierre total de fronteras a inmigrantes de países musulmanes la histeria alcanzó niveles de paroxismo. Tanto sus partidarios como sus adversarios cavaron trincheras profundas para defender sus puntos de vista antagónicos. Pero la diversidad y la repetición de docenas de actos terroristas en los últimos doce meses en todo el mundo están poniendo a prueba la tolerancia y la pasividad de Occidente frente a la barbarie del terrorismo islámico. Niza es la gota que ha llenado la copa y dará legitimidad y urgencia al mensaje de Trump.