July 26, 2017

MI BANDERA ULTRAJADA

“Gallarda, hermosa, triunfal/tras de múltiples afrentas/de la patria representas/el romántico ideal”. Agustín Acosta, Poeta Nacional Cubano.

El pasado 14 de agosto el mundo fue testigo de un circo político para las multitudes ignorantes y un nuevo ultraje a la soberanía nacional cubana. Con gran fanfarria fueron izadas en Washington y en La Habana las respectivas banderas de ambos países. Todo fue una farsa y una burla. Porque ni los tiranos tienen derecho a una bandera que se robaron y que han mancillado por más de 50 años, ni los Estados Unidos deben de ser proclamados como los benefactores del pueblo cubano. Dicho sin rodeos y en pocas palabras, el benefactor fue Barack Obama , los beneficiados fueron los tiranos que se aferran a un poder que se les escapa de las manos y la víctima un pueblo cubano que solo recibirá migajas de los millones de dólares que engrosarán las arcas de sus amos.

Me explico. Además de promover su línea ideológica, Obama actuó motivado por la obsesión de dejar un legado que lo convierta para la izquierda en lo que fue Ronald Reagan para la derecha. Los tiranos cubanos cambiaron mito por supervivencia. Después de arrodillarse ante el “imperio” ya no pueden seguir repitiendo el mito de que ellos son el arquetipo del anti-imperialismo. Son unos miserables mendigos que han vendido la patria, menoscabado su soberanía y ultrajado su bandera ante cualquier potencia extranjera que los ayude a aferrarse al poder. Primero lo hicieron con la Unión Soviética y ahora con Rusia y los Estados Unidos al mismo tiempo. Una prostituta política con el cinismo y la maldad de asegurarse las larguezas de dos amantes “tarrudos” y con intereses contrarios.

Los autócratas, sin embargo, niegan la realidad que está a la vista de todo el que no sea un ignorante o un fanático. En su propaganda oficial destacan que han logrado izar la bandera cubana en Washington sin hacer una sola concesión al “imperio”. En la cúspide de su arrogancia, antes de normalizar las relaciones, suben la parada poniendo como condiciones la devolución de la Base Naval de Guantánamo y el pago de 100,000 millones de dólares en indemnización por supuestos daños causados por el embargo norteamericano. Al igual que déspotas como Gadafi y Saddam Hussein, mientras más aterrorizados más desafiantes. Y ya sabemos cómo terminaron ellos.

De lo que no hablan en su prensa monótona y desacreditada es de las millares de banderas norteamericanas que deambularan muy pronto por toda la Isla. No en la que ondea en el asta de la Embajada Norteamericana en La Habana, sino las que desplegaran solamente con su presencia las multitudes de turistas, profesionales y empresarios que visitarán a Cuba con la curiosidad morbosa de ver a una sociedad que vive sepultada en las catacumbas del Tercer Mundo. El cubano de a pie los mirará primero con asombro, después con envidia, ese cáncer de nuestro pueblo, y finalmente con rebeldía, ese detonador de tantos cambios en la historia. Ellos lo saben y por eso han arreciado la represión.

Sin embargo, Kerry tuvo el cinismo de apuntar en su discurso de la ceremonia oficial en que fue izada la bandera norteamericana que: “una ‘democracia genuina’ es la mejor opción para el pueblo cubano en la que pueda elegir libremente a sus gobernantes”. Ni una palabra sobre los tan cacareados derechos humanos. Tampoco tuvo el coraje de enfrentarse a las amenazas del régimen comunista de no asistir a la ceremonia oficial si los opositores eran invitados. Con la duplicidad característica de la diplomacia, Kerry los trató como ciudadanos de segunda clase invitándolos a una recepción privada en la residencia del Embajador de los Estados Unidos.

Pero, ¿qué puede esperarse de este maledicente que acusó de asesinos a sus compañeros de armas en Vietnam y de este ideólogo amigo de Daniel Ortega que obstruyó en el Congreso la política de Ronald Reagan de ayudar a los patriotas nicaragüenses que luchaban contra los comunistas financiados por la tiranía cubana? Lo que si fue una amarga sorpresa para quienes no aceptamos otra salida que la disolución inmediata e incondicional de la tiranía es que haya habido opositores dispuestos a aceptar tan humillante invitación de un benefactor de nuestros tiranos.

Ya sabemos que “el amigo de mi enemigo es mi enemigo”. Y nuestro enemigo Kerry no estaba interesado en escuchar argumentos de los opositores sino en la foto que le diera cobertura a su conducta despreciable y su estercolero moral. Según me repetían mis maestros de periodismo “una foto vale más que mil palabras” y no habrá palabras con suficiente fuerza para explicar ni justificar una foto que será tema y argumento de nuestras futuras contiendas políticas.

Volviendo a nuestra bandera, cito los versos de otro insigne poeta matancero, coterráneo de Agustín Acosta. A su regreso de su exilio en Estados Unidos, Bonifacio Byrne se lamentó de ver ondear al mismo tiempo en El Morro las banderas de Cuba y de los Estados Unidos. “Con la fe de las almas austeras/hoy proclamo con onda energía/ que no pueden haber dos banderas/donde basta con una, la mía”, dijo aquel patriota cubano, sin odio a los Estados Unidos pero defensor acérrimo de nuestra soberanía nacional.

Soberanía descrita con su profunda sabiduría por Jean-Jacques Rousseau cuando se la negó a los gobernantes de turno y la puso en manos de los pueblos. Según Rousseau: “Cada ciudadano es soberano y súbdito al mismo tiempo, ya que contribuye tanto a crear la autoridad y a formar parte de ella, en cuanto que mediante su propia voluntad dio origen a ésta, y por otro lado es súbdito de esa misma autoridad, en cuanto que se obliga a obedecerla”.

Ahora bien, la soberanía es un concepto que ni se ve, ni se toca, ni se siente. Para ello han sido creadas las banderas como símbolo máximo y sublime de la soberanía de cualquier nación. La nuestra tiene toda una historia de sangre, dolor y sacrificio que constituye la piedra angular de cohesión de nuestro pueblo. Yo no concibo una Cuba ni un pueblo cubano sin nuestra bandera de la estrella solitaria.

La bandera que diseñó otro poeta matancero, Miguel Teurbe -Tolón y bordó su esposa Emilia. La que fue vista por primera vez en nuestra patria cuando el General Narciso López desembarcó en la Ciudad de Cárdenas el 19 de mayo de 1850. La bandera por la que se inmoló en Dos Ríos otro 19 de mayo, pero de 1895, el “Santo Varón” de nuestra independencia, José Martí. La bandera izada el 20 de mayo de 1902 en el Castillo del Morro por el Generalísimo Máximo Gómez. Un hombre marmóreo y heroico que fue ejemplo de integridad para sus soldados y que a puro machete trazó nuestros caminos hacia la libertad.

Un pueblo con esa historia y esos fundadores no necesita benefactores ni acepta injerencias foráneas. Ya lo dijo Manuel Márquez Sterling: “Contra la injerencia extraña, la virtud doméstica”. Cuba será libre de nuevo pero la misión de quienes hoy luchamos por su libertad es servir de ejemplo a las generaciones futuras. Ese ejemplo tiene que ser dado con nuestra conducta de rechazo absoluto a los tiranos y a sus aliados, ya sean domésticos o foráneos. ¡Viva Cuba Libre!

8-17-2015.