May 26, 2017

Hay Socialismo En Cuba

Un buen artículo del amigo Alejandro Armengol, aparecido en Cubaencuentro y titulado “Una ilusión sin porvenir” ha provocado un acalorado debate de opiniones y puntos de vista respecto a un tema central para los cubanos en estos momentos: ¿hay, o hubo socialismo en Cuba?, a partir de la pretensión de los marxistas cubanos de encabezar la transición post Castro.

Coincido con Armengol cuando expresa que “los marxistas cubanos procuran cualquier asidero para justificar el “socialismo” en medio del fracaso de su aplicación en Cuba”. Sin embargo, no coincido con Armengol cuando expresa que “en Cuba nunca ha existido socialismo”. Veamos.

Antes de exponer mis puntos de vista creo necesario establecer algunas consideraciones. Hay un grupo de categorías que deben ser abordadas: marxismo, comunismo, capitalismo, dictadura, democracia y libertad. Junto a estas, otras categorías decurrentes de la aplicación de las anteriores como: leninismo, estalinismo, castrismo, asociadas a los caudillos que aplicaron estos postulados en sus países –en todos los casos– en sociedades “socialistas”.

En un artículo de opinión no hay espacio para un trabajo que pretenda agotar el tema, sin embargo, es necesario establecer la caracterización de las categorías anteriores con un enfoque abarcador, dentro del consenso que los clásicos marxistas aceptan como ciertos.

Establecido lo anterior, se entiende como marxismo a un grupo de postulados de tipo económico, acompañado de métodos y técnicas de análisis de corte históricos-filosóficos, que se complementan con los postulados económicos para establecer la denominada “doctrina comunista”, como ideal final de la sociedad humana, a que se llegaría a través del establecimiento de una etapa “socialista”, posterior a las sociedades “capitalistas” actuales.

En los clásicos del marxismo –primer intento serio de acotar las categorías ”comunismo” y “socialismo”, escritos por Carlos Marx y Federico Engels– el comunismo se entiende como un sistema socio económico ‘fin’, en el cual todas las personas trabajan por “voluntad propia” (sin presiones económicas o de otro tipo) y reciben (consumen) lo que necesitan. Se dice que es una sociedad “meta”, en la que los bienes materiales “sobran” y alcanzan “para todos” y que para lograrla habría que “provocar” un cambio en la “naturaleza humana”: el “hombre nuevo”.

El “socialismo” –en los clásicos– es una sociedad intermedia entre el capitalismo y el comunismo, en el que todas las personas trabajan según su capacidad y formación y reciben (consumen) de acuerdo al volumen de su trabajo. El socialismo es el encargado de “moldear la conciencia” de las personas para poder llegar al comunismo. En el socialismo los negocios se “estatizan” eliminando a los dueños, (“explotadores”) para borrar las categorías de “clases sociales”, definidas como siendo los dueños (siempre es la clase explotadora) y los trabajadores (siempre los explotados) según sea su relación de propiedad con los medios de producción.

El “capitalismo” –también según los clásicos– es un sistema ‘injusto’, por el cual los “explotadores” tiran de los trabajadores (los explotados) una parte de los valores creados por su trabajo (el marxismo supone que los dueños del capital, así como de los medios de producción, máquinas y dispositivos productivos, no tienen derecho a ninguna fracción de los valores producidos) recibiendo (los trabajadores) un salario “de miseria”. Según los clásicos, esta sociedad es injusta porque los dueños se apropian de valores que son creados por los obreros.

Dictadura es un tipo de régimen político donde las estructuras de mando están en manos de un hombre o un partido. Según los clásicos, es el sistema político ideal para construir la sociedad socialista, que debe establecer lo que llaman “dictadura del proletariado”. Dictadura también existe en sociedades capitalistas, cuando un hombre, o un grupo de poder, monopoliza las riendas del estado de forma autoritaria, según sus intereses propios y no los de la sociedad.

Democracia, es una categoría del ámbito político (no del ámbito económico) y establece que la voluntad soberana radica en la mayoría de la sociedad. Tiene en cuenta también los intereses de la parte minoritaria de la sociedad, que no pierde sus derechos. Para el establecimiento de la democracia es precondición la existencia de la libertad, indispensable para su éxito social.

Libertad es un don de la naturaleza humana, que implica tener todas las posibilidades de acción sin perjudicar a terceros y que, como se ha dicho, es la base de una sociedad democrática. Maltratada por los clásicos, que proponen sacrificar la libertad en aras de construir la sociedad socialista primero, para poder llegar al comunismo, donde finalmente todos serán “libertados”.

Agotadas las definiciones de las categorías consideradas importantes podemos asegurar que en Cuba se intentó implantar una sociedad comunista a largo plazo, para lo cual se estableció previamente un régimen “socialista”, que cumple todas las reglas establecidas en los clásicos.

Como los marxistas entienden que su ideología es ‘justa’, se resisten a comprender que el socialismo no es solamente postulados teóricos. Socialismo es también la aplicación de esos postulados en la realidad social. En ninguna de las muchas sociedades socialistas, el “experimento” ha resultado exitoso. Por eso insistimos en que socialismo también es el resultado de los horrores de Pol Pot en Camboya, de Stalin en Rusia, de Chauchescu en Rumanía, de Mao en China, de Fidel en Cuba, etc… Un verdadero baño mundial de sangre, al tratar de crear el “hombre nuevo”, que acepte sin chistar un supuesta “dictadura buena”.

Socialismo no es lo que pasa por la cabeza de algún académico marxista. El socialismo es plenamente identificable con la filosofía que se enseña en Cuba en las escuelas y universidades, se filtra en todos los discursos de Fidel Castro, en las arengas sangrientas del Ché Guevara y en “los intentos capitalistas de preservar el socialismo” de Raúl Castro.

En la Cuba actual, lo que hay es un interés por parte de “las viudas del desastre socialista cubano” para posicionarse como opositores –no al socialismo “en sí”– sino al desastre supuestamente causado por la incompetencia de Fidel Castro. Pero hay un problema, ¿por qué también el socialismo fracasó en la Unión Soviética, donde Castro no dirigía? ¿Por qué fracasó en Alemania Oriental con trabajadores y dirigentes alemanes, fracasó en China, donde hubo que cancelar el experimento, en Norcorea, en Bulgaria, Rumanía, Albania y un largo etcétera?

No hay un solo caso de socialismo exitoso reportado en toda la literatura sobre el tema. Socialismo no es lo que alguien imagina, socialismo es estatización, dictadura del proletariado, racionamiento de alimentos, represión política, entre otras vicisitudes. Otra cosa es la social democracia, separada del socialismo hace un siglo, como un sistema capitalista en la economía, con libertad política y económica de todo tipo, que para nada aspira a cambiar la “naturaleza humana” ni el “hombre nuevo” y menos a establecer una dictadura del proletariado.

Si lo que quieren los marxistas cubanos arrepentidos, es una social democracia, que creen un partido y que “juren por su madre” que no implantarán una dictadura. Ahora bien, eso no es lo que quiere Raúl y sus generales para Cuba. Ellos quieren un capitalismo salvaje, sin sindicatos, con exportación total, de ganancias para los dueños extranjeros, eliminación de impuestos y un sin número de medidas draconianas para continuar explotando al pueblo de Cuba, sometiendo a todos los trabajadores de la isla al mismo régimen de los médicos cubanos en el exterior, tal y como pretenden hacer en la Zona Franca del Mariel, para vergüenza de todos los cubanos.

 

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