July 26, 2017

Preguntas Y Respuestas Sobre El Cierre De Las Embajadas Y La Amenaza Terrorista

YemenJames Carafano, vicepresidente de la Fundación Heritage para política exterior y de defensa e investigador adscrito a la donación E.W. Richardson, se reunió con nosotros para responder a algunas preguntas frecuentes acerca de las recientes amenazas terroristas, el cierre de embajadas y los programas de vigilancia de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA).Pregunta. ¿Es creíble la amenaza contra las embajadas de Estados Unidos?

Respuesta. Sí. Las embajadas y los altos cargos de Estados Unidos en el exterior han sido durante mucho tiempo uno de los objetivos favoritos de al-Qaeda, si nos remontamos a los atentados con bomba contra dos embajadas americanas en África anteriores del 11 de septiembre. Es una práctica habitual de al-Qaeda el volver a las tácticas que le han dado resultado. El éxito del asalto contra el complejo diplomático de Estados Unidos en Bengasi demostró el nivel de atención que es capaz de atraer un atentado. Ese ataque permitió a al-Qaeda proclamar que volvía a sus operaciones en el norte de África.

P. ¿Qué nos dice el descubrimiento de esta trama acerca de los programas de vigilancia de los servicios de inteligencia exterior de Estados Unidos, por ejemplo PRISM?

R. No mucho. Obviamente, los servicios de inteligencia exterior son importantes para combatir el terrorismo transnacional. Es preocupante ver a altos cargos del gobierno “filtrando” o “compartiendo” información con los periodistas sobre las fuentes y métodos usados para rastrear a los terroristas. Esto podría comprometer la efectividad de dichos procedimientos. Por otro lado, la divulgación de esos datos no es la verdadera cuestión, sino: ¿Está utilizando nuestro gobierno estos programas según la ley? La respuesta sólo puede venir de una supervisión adecuada y concienzuda por parte del Congreso. El Congreso redactó las leyes según las cuales operan estos programas. Es su responsabilidad evaluar si la administración está haciendo bien su trabajo o no.

P. ¿Qué nos dice esta trama acerca de la estrategia antiterrorista de Obama?

R. Es difícil conjugar esta amenaza con las halagüeñas valoraciones que la administración Obama hace sobre sus propios progresos para acabar con al-Qaeda. La administración no reconoce que se está enfrentando a una insurgencia islamista global. En cambio, la administración parece preocupada por reducir sus programas antiterroristas con el fin de “probar” que está venciendo. En la práctica, la estrategia de Estados Unidos ha ayudado a darle a al-Qaeda una segunda oportunidad.

P. ¿Adoptó la administración una medida apropiada con el cierre de las embajadas?

R. Quizás; Estados Unidos no debería poner en riesgo innecesariamente a su personal diplomático. No se pueden defender los intereses de Estados Unidos desde una trinchera o escondiéndose tras unos sacos terreros. Únicamente una estrategia dinámica impedirá que estas amenazas surjan de forma inesperada. Esta administración ha adoptado una posición de contención cada vez mayor en lo que respecta a la protección de los intereses de Estados Unidos en el extranjero. La lección que parece haber aprendido de los sucesos de Bengasi es la de hacer lo menos posible. Al-Qaeda y el resto del mundo están interpretando las políticas de actuación de Obama como las de un líder político de una nación en retirada.

P. ¿Hacia dónde nos dirigimos?

R. Nuestro presidente no ha elaborado una hoja de ruta responsable y prudente que halle un término medio entre la caricatura extrema de la política exterior que supondría el aislacionismo e invadir los países que no nos gusten. Sin un enfoque firme y centrado en la seguridad nacional, que proporcione un defensa nacional fuerte, una estrategia dinámica para combatir la insurgencia islamista global y una política exterior basada en la confianza y que anteponga la salvaguardia de los intereses de Estados Unidos, estas amenazas sólo serán una más de las muchas advertencias de que estamos perdiendo terreno.