May 26, 2017

NO ME QUEMEN MI BANDERA CUBANA

Bonifacio Byrne autor de esta estrofa en su poema “Mi Bandera”, con el profundo amor patrio que comparten la mayoría de los cubanos, hizo una exposición hiperbólica de una realidad intensamente cubana. Sin embargo, pasado más de un siglo, estos versos cubanísimos son sinceras denuncias ante el ultraje de nuestro símbolo nacional por la tiranía castro-estalinista.

¿Dónde está mi bandera cubana, la bandera más bella que existe? ¡Desde el buque la vi esta mañana, y no he visto una cosa más triste…! Bonifacio Byrne.

Bonifacio Byrne autor de esta estrofa en su poema “Mi Bandera”, con el profundo amor patrio que comparten la mayoría de los cubanos, hizo una exposición hiperbólica de una realidad intensamente cubana. Sin embargo, pasado más de un siglo, estos versos cubanísimos son sinceras denuncias ante el ultraje de nuestro símbolo nacional por la tiranía castro-estalinista.

El régimen no solo se ha adueñado e identificado con nuestra enseña nacional, sino que, bajo la protección de este estandarte, ha violando un sin número de veces la soberanía de otros estados independientes. Esta franca violación de la libertad y la dignidad de otros pueblos nos ha hecho contemplar con profunda tristeza la quema de nuestro símbolo más preciado: la bandera cubana.

No sospeché siquiera que el odio de los hombres honrados a la cruel tiranía de Castro les llevara a la destrucción del símbolo más sagrado de una nación, santificado con la sangre de millares de mártires en el curso de nuestra historia. Las justificadas reacciones nacionalistas de jóvenes ciudadanos bolivianos y venezolanos ante la invasión de sus naciones por el imperialismo Castro comunista los llevó a manifestar su descontento a través de la quema de nuestra enseña nacional.

Por cierto, no reprocho en lo más mínimo esta conducta en defensa de su soberanía y su dignidad como pueblo. Es justo y necesario condenar la invasión de la patria por cualquier ejército imperialista y mercenario. Comparto con mis amigos y hermanos bolivianos y venezolanos amantes de la libertad, otra estrofa de mi compatriota y poeta Bonifacio Byrne: “En los campos que hoy son un osario vio a los bravos batiéndose juntos, y ella ha sido el honroso sudario de los pobres guerreros difuntos”.

Por amor a estos bravíos patriotas levanto mi voz, no tanto para condenar; sino para sugerirles con todo respeto otras vías de protestas enérgicas que no lesionen la dignidad de mi pueblo. Que nos unamos todos en la hermandad en el dolor de ver nuestras patrias esclavas, ustedes por un déspota extranjero y nosotros por un tirano nacional, para quemar las banderas del Partido Comunista de Cuba y de la Unión Jóvenes Comunista de Cuba. Con ambas organizaciones los Castros controlan todos los aspectos de la vida de vuestras patrias y de la mía. Yo jamás quemaría la enseña nacional por la que tanto luchó y sacrificó Simón Bolívar.

Si les propongo continuar con la quema pública de las imagen de los villanos de Birán. Y por favor no dirijan su ira contra la bandera de un pueblo que también lucha por liberarse de la dictadura comunista. Nuestra causa común debe dirigir sus esfuerzos contra los tiranos que nos oprimen a todos, no contra los símbolos patrios que ellos son los primeros en ultrajar.

Ustedes pueden utilizar nuestro símbolo patrio en sus dignas protestas como lo hacemos en Cuba. La acción que les propongo llena de ira a los tiranos y sus acólitos. Esta es poner la bandera cubana en forma invertida, o sea izada con el triangulo hacia abajo o también la punta de la estrella mirando hacia abajo y formando una V.

Por esta justa y digna actitud de protesta contra el régimen castro-estalinista algunos hemos ido a parar a las inhumanas cárceles castristas. Con el transcurso de los años, esta posición de rebeldía me hizo comprender perfectamente los versos de mi compatriota Byrne, y honrar con profunda intensidad a todos los cubanos que han luchado por la independencia y libertad de mi patria.

“Si deshecha en menudos pedazos llega a ser mi bandera algún día…

¡nuestros muertos alzando los brazos la sabrán defender todavía!…”

También pongo en su conocimiento que los cubanos no nos cansamos y seguimos luchando para liberarnos de este régimen opresivo. Recientemente, redactamos y dimos a la publicidad el Proyecto Emilia como un camino hacia la libertad de Cuba. Solicitamos vuestro apoyo y los estimulamos a que se unan a nosotros para juntos lograr la libertad en América.

Nuestro proyecto busca sabiamente y con fervor patriótico poner fin al régimen comunista de los Castro, y honrar a todas las personas que han ofrecido sus vidas por la libertad de Cuba sin importar sus tendencias ideológico-políticas. Así ponemos en práctica la prédica de nuestro apóstol José Martí: “con todos y para el bien de todos”. Es la única forma de consolidar para las generaciones presentes y futuras la República Libre de Cuba.

Haciendo alarde un falso nacionalismo que rindió a los pies de la Unión Soviética, el régimen castrista ha tratado de apoderarse del poema “Mi Bandera”, de Bonifacio Byrne. Los verdaderos patriotas cubanos, jamás permitiremos que el poema sea para uso exclusivo de un tirano que traicionó los ideales que inspiran esta hermosa obra poética. Como prueba de nuestro amor por Cuba, nosotros nunca nos cansaremos de repetir con alegría y fervor sus versos inmortales:

“Al volver de distante ribera,

con el alma enlutada y sombría,

afanoso busqué mi bandera

¡y otra he visto además de la mía!

¿Dónde está mi bandera cubana,

la bandera más bella que existe?

¡Desde el buque la vi esta mañana,

y no he visto una cosa más triste…!

Con la fe de las almas austeras,

hoy sostengo con honda energía,

que no deben flotar dos banderas

donde basta con una: ¡la mía!

En los campos que hoy son un osario

vio a los bravos batiéndose juntos,

y ella ha sido el honroso sudario

de los pobres guerreros difuntos.

Orgullosa lució en la pelea,

sin pueril y romántico alarde;

¡al cubano que en ella no crea

se le debe azotar por cobarde!

En el fondo de obscuras prisiones

no escuchó ni la queja más leve,

y sus huellas en otras regiones

son letreros de luz en la nieve…

¿No la veis? Mi bandera es aquella

que no ha sido jamás mercenaria,

y en la cual resplandece una estrella,

con más luz cuando más solitaria.

Del destierro en el alma la traje

entre tantos recuerdos dispersos,

y he sabido rendirle homenaje

al hacerla flotar en mis versos.

Aunque lánguida y triste tremola,

mi ambición es que el Sol, con su lumbre,

la ilumine a ella sola, ¡a ella sola!

en el llano, en el mar y en la cumbre.

Si deshecha en menudos pedazos

llega a ser mi bandera algún día…

¡nuestros muertos alzando los brazos

la sabrán defender todavía!…

Dr. Oscar Elías Biscet

Presidente de la Fundación Lawton de Derechos Humanos

Medalla Presidencial de la Libertad

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